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DOMINGO 1- 3- 87- CULTURA -ABC, pog. 51 La semana El arquitecto Rafaef Moneo, encargado de la remodelación de la vivienda palmesana en la que residieron Pilar y Joan Miró, ha manifestado que en un futuro próximo albergará la sede de la Fundación que llevará el nombre del artista. Textos inéditos de Emile Zola, patriarca del relato naturalista, han sido descubiertos y publicados por Henri Mitterrand, uno de los principales especialistas en el gran autor francés. Vázquez Montalbán, recién elegido vicepresidente de la Asociación Internacional de Escritores Policiacos, ha decidido que en 1990 eliminará a su personaje Pepe Carvalho. El último sábado de febrero se cumplieron veinticinco años dé la muerte de Julio Camba, genial articulista que dejó abundante muestra de su estilo inimitable en ABC. Edgard- Pierre Jacobs, creador de los personajes Blake y Mortimer, murió a la edad de ochenta y dos años. Fue uno de los maestros de la llamada línea clara Andy Warhol, el apóstol del pop art murió a los cincuenta y ocho años en un hospital de Nueva York. Ha dejado la mayor parte de su herencia para una Fundación de artes visuales. El ábside de San Martín de Fuentidueña (Segovia) que en 1957 fue cedido al Metropolitan Museum de Nueva York a cambio de piezas expoliadas treinta años antes, sufre un proceso de deterioro irreversible. Tras anunciarse que la casa madrileña de Vicente Aleixandre podría ser vendida por sus herederos, el Ministerio de Cultura ha manifestado la posibilidad de que sea adquirida por un organismo oficial. José García Nieto obtuvo, por un artículo publicado en el Sábado Cultural de ABC el premio González- Ruano. Anthony Burgess ha celebrado su sesenta cumpleaños con la publicación de sus memorias, El pequeño Wilson y el gran Dios Cataluña se ha presentado en Nueva York con una exposición en la que, con Antonio Gaudí como antorcha, muestra lo que fue la Barcelona de principios de siglo. Antonio Porpetta obtuvo el premio Fastenrath de Poesía que otorga la Real Academia Española por su libro Los sigilos violados Alberto Giacometti, o el parecido artístico como un juego de niños Exposición del escultor en el Museo de Arte Moderno de París Artista moderno -pintura, escultura, literatura- artesanocrítico, Alberto Giacometti, en estos últimos días protagoniza la vida cultural de París. Retorno a la figuración es una retrospectiva que ilumina la biografía última del artista, y que se exhibe actualmente en el Museo de Arte Moderno de la capital francesa. Reproducimos a continuación algunos fragmentos de un ensayo que Fierre Schneider- hoy el crítico y erudito francés más importante, autor de una obra imprescindible sobre Matisse, Gallimard, 1985- ha dedicado a uno de los hijos naturales de la vanguardia. Alberto Giacometti dedicó los últimos treinta años de su vida a una sola tarea: copiar lo que veía. Es decir: dejar en la obra cierto carácter de semejanza con el modelo, para que- aunque pertenezcan a dos universos mutuamente extraños- tanto la obra como el modelo parezcan emparentados. El parecido traza un puente entre el arte, que es producto de una interioridad, y la realidad exterior. Gracias a él, por considerable que sea el abismo que lo separa, una y otro se comunican, se responden, tienen algo en común Regreso a la figuración retrospectiva de un artista que dedicó los últimos treinta años de su vida a pintar lo que veía jetividad, petrificadas más acá de un abismo que, como el despertar para los sueños, sería mortal cruzar El parecido Antes de su llegada a París, lograr el parecido había sido, para él, literalmente, un juego de niños... Entre arte y realidad no se producía ninguna ruptura: los signos y lo que designaban no estaban separados, había personas en sitios diferentes, pero eran de la misma sangre. Pero, en París, Giacometti en seguida sucumbe a la modernidad: ahora ya sabe de la ruptura entre el arte y la realidad, sabe que intentar que éste pase a aquélla es completamente absurdo... Se dedicó, entonces, a lo posible: a realizar obras que fueran ellas mismas realidades, objetos, o bien: proyecciones oníricas, pulsiones y emanaciones de la sub- Otra vez figuración Restituir, en la obra, el parentesco resucitado por los desastres de la vida. Recobrar el parecido que ayer constituía el signo de que, pese a las más radicales diferencias, unos y otros, artistas y modelos, realidad y obra, estábamos comprendidos en el mismo espacio... A partir de entonces todo, en Giacometti, cambia. No uniformemente ni de golpe: ocurre, incluso, que los espectadores podemos seguir ese proceso en el interior de una misma obra... Conservar las figuras amenazadas por el fondo, conservarlas con tanto más encarnizamiento cuanto más grave y desproporcionada es la amenaza... Por lo menos, conservar algo de esas figuras, porque sería una locura esperar que todo pudiera salvarse. Pero, de ser posible, salvar lo esencial: lo que preserva el. parecido; es decir, lo que hace a esas figuras diferentes, identificables, resistentes a la abstracción (al estilo, dice Giacometti) El artista busca aprehender esta diferencia, busca aprehenderla mediante el dibujo puro, ese que se niega a compartir los procedimientos de la pintura y de la escultura: tonos, modelados, juegos de sombras y de luces. Todo lo excluye Giacometti, excepto la línea. El dibujo a la línea es- d e todas las técnicasla menos apta para simular cosas y lugares. Así, para Delacroix y Cézanne, no hay lineas en la naturaleza Y bien, precisamente por esta incompatibilidad con el realismo, Giacometti escoge la línea y le da, a partir de 1936, la preferencia, a tal punto que, desde entonces, dibuja su pintura y su escultura. Pierre SCHNEIDER SEIS MESES Y UN DÍA EN MADRID Internado en Ginebra por prescripción facultativa Sus pulmones no van a resistir mucho más si no se va usted corriendo de aquí. A su casa en el bosque, desaconsejo: contraste demasiado brusco, y se le reventarían- d e felicidad- las arteriolas pulmonares una tras otra. Búsquese usted una transición: una ciudad que tenga la misma o mayor densidad de coches, difíciles condiciones topográficas y demás, pero con gasolina bien quemada, etcétera me dijo el médico antes de expirar a su vez, y con su último aliento me llegó una bocanada más de bencina y brea) ¿qué se siente después de seis meses en Madrid? Se siente que se respira, para empezar. Se piensa, segundo, que vas a echar mucho de menos, en su día, los seis años menos- uno por cada mes- de vida que te ha supuesto ello. Se hace uno, por último, cruces porque, al principio no, pero luego llegaste a considerar que aquello era vida real. Salvo al final, que fue volver al principio con dos sucesos también como de mago de Oz en el país de las maravillas: el debate sobre la nación, que es del Estado que tengo un recuadro escrito al respecto, pero voy a dejarlo reposar seis meses, y la octavilla del Ayuntamiento que es una municipalización del carnaval. Entrambos sucesos son como dos ocurrencias del millonario insignificante, segundo Greco en lo de haber sintonizado con la bambolla emparpallada que es nuestra vida nacional, impostor redomado. Andivárol digo. El carnaval nació para ser válvula de escape o contrapunto del resto del año, sobremanera austero. Ahora que todo el año es carnaval, el Alcalde, padre común por lo visto- otra extravagancia nuestra, premiada con vistosas honras fúnebres- tendría que subvencionar sesiones de Haré Krishna o retiros en Silos, la venta de cilicios y visitas guiadas del Crematorio Municipal (o del Palacio de las Bodas- Pradillo, 6 6- que para el caso es lo mismo: ¿conocen ustedes el Palacio de las Bodas? para los niños de las escuelas en estas fechas. Julio CERÓN