Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
ABC, pág. 42 TRIBUNA ABIERTA DOMINGO 1- 3- 87 S I tiene usted un amigo alegre, tiene usted un tesoro. Yo le aconsejaría, con esa oficiosidad que a veces nos caracteriza, que le conserve en alcohol y cuide de que no se le evapore o de que alguien venga y se lo distraiga. Su pérdida sería irreparable y nunca lo lamentaría usted lo suficiente. Y mire usted, no es que yo no valore positivamente disfrutar de un buen puesto de trabajo, o tener una pareja de buenos canarios. O ser feliz en su matrimonio, por ejemplo (siempre que a usted le vaya bien ese estilo de vida y forma) Creo que es importante para un hombre no quedarse calvo. Tener tiempo libre. Desarrollar o disfrutar alguna afición (siempre mejor sana y al aire libre que insana y dentro de casa, en mi opinión) También es importante el hecho de tener dos piernas y un par de orejas útiles y poder seguir algún programa de televisión en color en silencio. (Por cierto, que es un lujo no suficientemente valorado. Pero mire usted, teniendo todos estos detalles en cuenta, sigo en la ¡dea de que el mayor privilegio es tener un amigo alegre, el tesoro, ese del alcohol del principio. Mire usted, yo he pensado lo siguiente; si nos representásemos el tablero de los valo- PERMÍTAME QUE ME DIRIJA A USTED cordura y armonía. En ese límite preciso, tan justo y necesario que hace del ser no- ser, ser de valer la pena. Por Pilar MORENO TOZER Toca el. piano para su familia y les hace mermeladas caseras de res supremos, próximo a la virtud de la espepera y azucenas dulces y dedica a su aseo ranza está el don de la alegría. Luego sucede diario el tiempo suficiente y adecuado para el gran reparto. Se asignan los diversos atriconseguir un resultado, cuando menos: acerbutos y a una persona determinada le toca tado, y cuando mucho: insuperable. en suerte la capacidad del regocijo. Pasa el tiempo y se hace con los años amiga nuestra María de las Palapas- Obdulia es tenaz, lo (de usted o mía, un suponer) ¿Y de quién es de verdad la suerte? Mire usted, a mí me ha cuaz y determinante. Cada mañana cuenta supuesto media vida tener por amiga a María sus dientes y repule su espíritu con aquel viede las Palapas- Obdulia y de la Hortiga Rosa. jo polisoir de los años cuarenta. Baña sus Es una mujer pequeña, jacarandosa, valiente, manos en zumo templado de rosas para conoptimista, generosa, jubilosa, simpática y ale- servar la ternura de sus palmas. Retiene el gre. Y además se ríe a carcajadas cuantas tiempo perdido y desayuna té con breves veces quiere y haga falta sin que por ello re- magdalenas. Cuando le llega el turno del sulten repetitivas, ni estridentes, ni desento- ejercicio, gira y gira sobre sí misma en postura de yoga y ni siquiera le apremia la fatiga. nadas. Ni, por supuesto, de mal gusto. Si María de las Palapas- Obdulia fuese Si fuese color sería granate. planta sería un laurel. Si fuese hierba sería Es una mujer almidonada. Entre mezcla de menta. Si flor, violeta. Si metal, estaño. Si metáfora y rosquilla. Entre buñuelo de viento fuese otra flor sería un jazmín y si fuese un y una traducción más que aceptable de La pájaro sería una paloma. Y quizá si fuese fruguerra de las Galias ta sería un arándano. Nunca Nietzsche. A menudo Verdi. SiemY, desde luego, si usted tuviera la suerte pre Lorca y ei Quijote de conocerla tendría otro tesoro o un tesoro, Colocada donde ¡a imaginación es todavía ese sería su problema. cuente entonces. Nunca publicó Iglesias libro, aunque colaboraba en las revistas con asiPor Leopoldo de LUIS duidad. Murió en 1937, y el volumen de diez fie ocupado de ta obra hernandiana me facili- años después se debió a los amigos y paisataron generosamente una pista. Fueron el jo- nos del poeta. ven poeta cordobés Fernando Serrano y el Miguel Hernández tenía quince años cuanimpresor egabrense Florián Valentín, posee- do Pedro Iglesias colaboraba en Blanco y Nedores de un libro de otro poeta andaluz: Pe- gro. Acababa de salir de los jesuítas de Sandro Iglesias Caballero. El volumen, de 1947, to Domingo y se, convirtió en afanoso lector. se titula Poesía, y en sus páginas 33 y 34 se Aquellas lecturas de los años veinte le ¡n- encuentra el poema completo: treinta y siete fluyeron mucho, hasta motivar una serie de versos, cuyos primeros veinte son los atribui- poemas adolescentes y miméticos con los dos a Miguel Hernández en el errado descu- que inició su aparición en publicaciones locabrimientoles desde 1929. Son tos poemas que se Podría quedar para alguien la duda de si el agrupan en el apéndice a su Obra poética poema aparecido en el libro de Iglesias se completa, publicada por Jorge Urrutia y por hubiera compuesto a partir de los veinte ver- mí. Nada tiene de particular que recogiese en sos de Miguel, porque éste murió en 1942 y sus cuadernos aquellas poesías que le gustael libro es de 1947. Mas Iglesias ño es un ban- con su gusto aún vacilante de entonpoeta actual. Nacido en Cabra en 1893, per- ces- Blanco y Negro era revista de prestigio teneció a los grupos juveniles posteriores al y difusión. novecentismo. Firmó el manifiesto ultraísta Hay muchos poetas- y sobre todo habíade 1918, entre otros, con César A. Comet, que transcriben de su puño y letra aquellas Pedro Garfias, Rivas Panedas y Guillermo de piezas de lectura atrayente. Don Antonio MaTorre. El propio De Torre lo consideró mera- chado manuscribe, en su cuaderno de Los mente como contertulio de las reuniones de complementarios, iniciado en 1913, en BaeCansinos- Asséns za, sonetos de Dante, de Ronsard, de GónSu poema había sido publicado en Blanco gora y Lope. También de su hermano May Negro. Exactamente en el número 1802, de nuel. Y otros poemas de su amigo Juan Ra 29 de noviembre de 1925. Para más señas, món, y de otros poetas más jóvenes, como Moreno Villa y Gerardo Diego. Poseso es tan ilustrado por Méndez Bringas, según era freimportante examinar con escrúpulo y cuidado los cartapacios de un legado poético. Quizá como en ninguna otra herencia sea deseable JOYERÍAS JDVSTAI PÁS un albacea eficiente en las herencias literarias. Propiedad o traspaso Restablezcamos la autoría del poemita Con o sin mercancías y dependencia. Mañana a Pedro Iglesias Caballero, cola lrítefésan y borador de Blanco y Negro de los años veinApartado de Correos número 9.070. te, y dejemos a Miguel los suyos, muchos y 28080 MADRID buenos, sin necesidad de hijos espurios. N O deja de ser comprensible el empeño con que se indaga en los papeles postumos de un autor admirado y más si se trata de quien, como Miguel Hernández, movió en los años últimos adhesiones entusiastas. Se establece incluso cierta emulación entre los más adictos para aportar piezas raras o desconocidas. Las búsquedas entrañan riesgos, claro. Los originales conservados del poeta de Orihuela tuvieron hasta hoy la amorosa vigilancia de Josefina Manresa. Desaparecida también aquella sombra hernandiana que vivió junto a Miguel dos años y cuarenta junto a su recuerdo, confiemos en que los organismos destinatarios del material extremen el rigor para futuros exámenes. Cuando, ya hace algún tiempo, ABC dio acogida al supuesto hallazgo de un poema inédito de Hernández, poema que llegaba a fecharse en 1934, como lector interesado no quedé convencido. El poema era éste: Mi amor te pregunta cuándo y temblorosa, lejana, dice entre sombras llorando tu pálida voz: mañana Mañana sólo es aquello que no se sabe si existe. Algo que puede ser bello, algo que puede ser triste. Sombra nebulosa y vana y por intangible bella. Mañana... decir mañana es como decir estrella. Nave que va cual yo voy sin rumbo hasta perecer. Mañana que ha de ser hoy para morir en ayer. Mañana, voz de recodo, de abismo, de marejada... algo que puede ser todo o nada. No me pareció ni suyo, ni inédito, ni de 1934. (Lo que Miguel escribía ya en 1934 ni se parece. Sin embargo, no pasé de las dudas, falto como estaba de tiempo para trabajar sobre ello por mi cuenta. Pero, por fortuna, amigos que saben con cuánto cariño me OE MIGUEL HERNÁNDEZ