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XX ABC ABC 28 febrero- 1987 La última palabra Luisa Castro Mi león favorito me cuenta mentiras. Si tengo que creer que aún estoy viva no serviría de nada aproximarse despeinada a las cremas de la mañana y untarme mantequilla en el sitio de la pelea. Rezo porque esto no ocurra: En el fragor de la lucha ia suelta de fieras nos hace gritar como grillos degollados. No amo más a los otros porque tengan menos miedo, pero hay un león favorito que lamerá mi mejilla justo cuando parezca que me toca sucumbir como las bestias cariñosas de Walt Disney. Hazme algo en la cabeza, sólo tienes que girar la oreja así hasta encontrar 93 punto 10 un partido de fútbol, una casa robada, un hombre que cante ópera con voz de pirata dolido. Es insoportable este ruido inconexo, lo que quiero es que alguien cante con voz de pirata dolido. Fácil de decir, tan fácil como rodar en junio, No estés triste, amor, no estés triste pero quién me paga a mí esta cuenta de hotel aventura en la playa, con qué llanto le pido al jetazo mil duros y qué hago aquí, vestida de bañista y con un no presentado. Poema sabe a Nescafé e Inma de Santis coolocándose el pelo, dosis pequeñas de yo hablando bajito. A veces siento que ni esto es suficiente. Poema se parece a poder dejarlo así y perforarme el estómago, poder dejarlo así y asistir de forma asidua a las clases de invierno. Navidades toilette y gemelos dantescos, la hora de comer con rutas, cabestrantes, zumos azucarados y mis preguntas: ¿Nadie te pide la lengua mientras masticas? OH! qué suerte pensar que podría dejarlo así, dosis pequeñas de yo, dosis pequeñas de yo, proteínas, minerales, abandonándome a la ensalada. II Entre las colas de león quién soy yo con este temblor en las rodillas y las nalgas frías en el suelo, estos nervios de cazamariposas y el centurión en su lugar. i f. III Ocurre, como otras veces, que me despierto en la arena y no puedo volver a dormir. El vigía de los romanos hace músculo mientras pasea, espía nuestro descanso. Si me ve así me dormiré para siempre. La noche y el frío forman hemistiquio, yo hago que duermo pero aprieto en los puños grano a grano la noche y el frío. Uno, dos, tres cuatro hombres se pegan a mí en el sueño. Yo hago que duermo mientras vacío grano a grano la noche y el frío. Me molesta el reloj, me molestan las uñas, ¿Cómo voy a soportar su cabeza resignada delante del plato? Sudo para que no me oigan llegar con el dial desordenado en la cabeza. Querido mío, ¿ya me puedo dormir sin alterar esta emisora permanente? ¿No vas a hacer nada, ni un nudo marinero, con mis nervios de dial desordenado, querido? Luisa Castro nació en Foz (Lugo) hace diecinueve años. En 1984 publicó su primer libro de poemas, Odisea definitiva, y un año más tarde Ramón Buenaventura la incluía en su antología de poetisas jóvenes Las Diosas Blancas Con su segundo libro, Los versos del eunuco (1986) obtuvo el premio Hiperión. m M