Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
28 febrero- 1987 ABC ííícrarío ABC XV institución clave de la EGUNDA novela historia de Occidente en España de que ha sido y es aún Guido Morselli: la Iglesia católica. Roma senza Papa De hecho, el prota (Cronache romane. di gonista es un fine secólo ventesimo) sacerdote suizo, lleno Es la obra con que la Guido Morselli editorial Adelphi inició de buen sentido, que Traducción de Ignacio Martínez de Pisón. Anagrama la publicación de la presenta la única peBarcelona, 1987. 158 páginas producción narrativa culiaridad de estar cadel gran escritor. A partir de ella comenzó a el celibato ha dejado de ser norma obligato- sado, aunque no identifique el matrimonio, hablarse del caso Morselli. Con el pie muda- ria; donde incluso se habla en términos nor- como lo hace su obispo, con el vivir la plenido del suicidio, se repetía en algún sentido lo males de la novia o amiga del Pontífice tud evangélica Defensor del culto a la ocurrido años antes a Lampedusa. Me referí- una teósofa de Bangaiore- en la que el Virgen, autor de un tratado, Defensa de la h ¡a todo esto en mi reseña de Divertimen- dogma de la virginidad de María está grave- perduh a, que en vano intenta hacer llegar a to 1889 (Sábado Cultural del 21- 9- 85) El pró- mervte puesto en entredicho, sin que esto la biblioteca papal, considera que la doctrina logo de Giuseppe Pontiggia, que figura al tridentina y el Papa son las bases de la Iglefrente de esta edición española, analiza la sia moderna. Una indisimulada amargura va singularidad del autor sobre el fondo de la invadiendo al personaje durante su estancia tradición italiana! Es probable que algunos en Roma, que se demora a la espera de la datos de ese análisis resulten lejanos a la audiencia pontificia: ésta finalmente se produatención del lector en lengua castellana, en la ce, sin que las breves y anodinas palabras medida en que remiten a circunstancias esdei Pontífice acierten a quitarle a don Walter pecíficas de aquella literatura. Dejando a un el creciente desaliento que se ha apoderado lado cierto hermetismo, que desde Croce pade él en la ex ciudad papal. rece haberse hecho consustancial a la crítica Con ambiguo humor, el narrador, a través, de ese país, las conclusiones de Pontiggia sobre todo, dei protagonista, va señalando la son certeras al señalar el desvío de Morselli inversión del sistema de valores católicos: respecto de la línea más habitual de la narragrandes dogmas arrumbados, ritos desvanetiva italiana, su entronque con lo más irregucidos, el ateísmo considerado como otra forlar de esa novelística, desde Svevo a Savima de fe, en la medida en que Dios es subnio. Su drama literario, circunstancias perjetivo la socialidaridad -esto es, las relas o n a l e s al m a r g e n c o n s i s t i ó en la ciones sociales y económicas en un mundo elaboración de un tipo de novela estilizado interdependiente- como categoría que sustihasta el máximo y desnacionalizado frente al tuye a la caridad... Esta Roma sin Papa, dominio de las sustancias urbanas, que se cuyos habitantes no le perdonan al Pontífice han enseñoreado tanto del género en Italia. el daño infligido al turismo, sigue siendo una Tanto y con tanta calidad, por otra parte. ciudad donde se discute incesantemente de Teología en términos que van desde las posiRoma sin Papa es, desde este punto de ciones más tradicionales a las excentricidavista, una novela sorprendente. Bien lejos de des máximas. Moravia, el texto nos traslada a una ciudad No hay moralismo en Morselii, pero sí crítique ya no es sede papal, a finales del sica de la confusión. Su posición interesará seglo XX. El Pontífice, Juan XXIV, un irlandés dulce y silencioso, coronado tras la muerte atente contra la ortodoxia; donde las relacio- guramente a los lectores católicos: en deterdel libanes Liberio I, vive ahora en Zagarola, nes homosexuales han dejado de ser peca- minado sentido, esta novela se mueve en esa a treinta kilómetros de Roma, en una residenminosas y, con la excepción de cuáqueros y órbita de preocupaciones que dio lugar al cécia bastante vulgar. A la altura de 1966, feanabaptistas, el cristianismo está dispuesto a lebre libro de Charles Moeller. La intención cha en que está datado el relato, Morselli consagrar uniones estables entre sexos de simbólica condenatoria parece resplandecer creaba un universo de perspectivas insólitas. cualquier signo y en la que, en fin, la no- cuando se describe al Papa Juan XXIV como Los editores hablan de novela de anticipación dogmática del demonio ha sido racionali- aficionado a tener en sus jardines jaulas con ción teológica un rótulo brillante, pero no zada por el psicoanálisis freudiano... cobras, serpientes de cascabel y otros reptiinclusivo de la obra, que es bastante más. Es evidente que el universo católico así les del género Tras la audiencia papal, el Las raíces carnavalescas stricto sensu de descrito aparece desnaturalizado. Hablo des- protagonista reflexiona amargamente: La Divertimento 1889 eran nítidas, como señalé de un ángulo estrictamente empírico: el que ciudad dejaba de ser antigua para ser, por en mi ya consignada reseña. Sin enlazar de arrojan la noción y las vivencias de lo que primera vez, vieja Resulta seguramente innecesario decir que modo tan notorio con las formas culturales esa realidad, la católica, era en 1966 y sigue del Carnaval, no puede decirse que Roma sin siendo veintiún años más tarde. Por supues- no es ésta una novela- para- católicos, en la Papa esté al margen de ellas. Faltan las to, el narrador maneja algunos datos de la intención ¡astrictiva de tal expresión. En realimáscaras y disfraces, y el principio básico de misma realidad, que extrema- aquí está su dad, e incluso desde el punto de vista del sigla inversión jerárquica dista de constituir el creación- hasta constituir un universo distin- nificado, la obra constituye una representaeje central del sistema de imágenes y temas. to, que proyecta un hipotético futuro sobre ción metonímica del mundo contemporáneo. Con todo, la novela rinde tributo al viejo tópinuestro presente. La utilización hasta la hi- La disgregación del catolicismo acaba siendo co del mundo al revés cuya conexión con pérbole necesaria para fundar ese universo una metáfora. Un episodio es, particularmenlos modos carnavalescos resulta indiscutible, de ficción, que Morselli efectúa de ciertos ele- te, significativo: el arbitraje del Papa para el aunque haya circulado también por otros camentos, con el resultado de un mundo al re- reparto de la Luna entre las dos grandes ponales. Pero lo más notable es que ese munvés, sí es claramente carnavalesca, aunque tencias. Su simbolismo parece tan preciso do revertido se nos ofrece desde una persno lo sea su finalidad. Esto me parece esen- como sombrío. El relato es, pues, una imapectiva anticipadora, con la que el lector es cial para la intelección correcta de la obra. El gen metonímica del siglo, y también la crónisolidario de modo ineluctable. El narrador nos narrador no pretende burlarse de nada ni de ca de una decadencia. Su estructura está llepuede situar en 1998 por ejemplo; pero nuesnadie. Es más, como apunta Pontiggia, cabe na de sabiduría, con un habilísimo cálculo en tro tiempo de lectura es anterior y no concorentender que algunas páginas de Roma sin los contrastes de pianos, y en ios usos alterde con la reversión de los elementos que Papa evocan la idea de un ensayismo indi- nantes de las intervenciones directas de los aquí se postula. recto, que han invadido a los personajes personajes y de los modos narrativos. Todo ideados por un creyente en crisis El grado ello siempre con un tono mesurado, graduado Valgan algunos datos para demostrar la efide hipérbole que se alcanza obliga a sonreír por un humor bifronte en su conjugación de cacia literaria de esta discordancia: a la ciry a captar a la vez el profundo talante crítico sonrisa y crítica ante el mundo. cunstancia ya referida de Roma sin sede padel autor, enfrentado con el espectáculo de pal debe añadirse el que estemos ante una un mundo desquiciado, visto a través de esa Miguel GARCÍA- POSADA Iglesia católica protestantizada en la que S ROMA SIN PAPA. CRÓNICAS ROMANAS DE FINALES DEL SIGLO XX