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ABC, pág. 30 N un cuarto de siglo largo, quizá lo que primero liama la atención- n o digo, claro está, necesariamente lo más importante- es la constancia, la permanencia de palabras, reacciones y. situaciones en el tránsito de la versión novelesca a la versión teatral de La hoja roja. Que una novela sea convertida por el propio autor en pieza escénica es quizá un hecho relativamente poco usual entre nosotros, pero en modo alguno insólito en la historia de la narrativa moderna y contemporánea; piénsese, por ejemplo, que dos de los mayores éxitos de la novela francesa del XIX, El conde de Montecrísto, de Dumas, y Los misterios de París, de Eugéne Sue, fueron adaptados al teatro por sus respectivos fabuladores, y si hoy tales adaptaciones no se representan, ni se reimprimen siquiera, ello se debe a que respondían a una concepción del espectáculo teatral que no es ya la nuestra (baste con recordar que, en el teatro, Los misterios de París duraba siete horas) Mas en tales casos, la adaptación fue secuela inmediata de la acogida alcanzada por el libro; por el contrario, en lo tocante a La hoja roja, la novela se escribió y publicó antes de que el autor cumpliese los cuarenta años y la adaptación ai teatro se redacta cuando ha cumplido ya los sesenta y cinco. Si la intención de Delibes hubiera sido revisar en algún sentido su propia obra, el simple paso del tiempo le procuraba los medios idóneos para ello: una cosa es ver la España de 1959 en 19.59 y otra verla en 1986, y, por otro lado, un mismo material temático puede, evidentemente, suscitar enfoques distintos según se aplique a él) a óptica del Delibes de los años 50 o la del que, más adelante, abordó en Parábola del náufrago o en Las guerras de nuestros antepasados otra clase de experiencias técnicas que, de refilón, pueden acaso, al sesgo, mostrar desde distinto ángulo la perspectiva moral de la historia. Mas ello sólo sería así si, como digo, la intención de Delibes, y su necesidad- precisamente- moral a la par que estética hubiera sido revisar la obra. Lo que se proponía era Ediciones Destino TRIBUNA ABIERTA SÁBADO 28- 2- 87 E 1 EN TORNO A LA HOJA ROÍA (I) EMPRESA LADRILLERA NECESITA INGENIERO TÉCNICO SE REQUIERE: Edad de 28 a 33 años. Formación en electricidad electrónica. 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Las más de lesquiera de los verdaderamente creados; es las veces, sin embargo, desde un prisma disdecir, por el lector encontrados y tinto al de Delibes, aunque a una reconocidos y, citaba, a título mirada superficial tal cosa podría de muestra, al hidaldo del Lazapasarle inadvertida. En efecto: rillo, entre los masculinos, y a la ios desheredados de la fortuna Benigna de Misericordia, de Galse han visto transfigurados por dós, entre los femeninos, por lo su inserción en poderosos mecaque toca al dominio hispánico. nismos de persuasión narrativa, No es posible dudar de que Eloy que les otorga una especie de y Desi, por nombrar sólo a los grandeza arquitectónica, en las dos personajes principales de La novelas de un Dickens, un Balhoja roja, pertenecen exactazac, un Dostoievski, un Hugo, un mente a este linaje, cuyo hallazZola un Hardy, incluso un Galgo (invención, en el sentido etidós; o bien han ascendido- por mológico) constituye, en el génelos caminos más diversos: desde ro de arte que practica Delibes, Kafka hasta Miguel Ángel Astuel mayor logro a que puede aspirias o Juan Rulfo- a la esfera rar un escritor. Cuando tal logro Pere Gimferrer de la alegoría y el mito. Nada de se ha dado, la autonomía de los efe la Real Academia todo ello hay en Delibes; ni sipersonajes es plena y constituye Española quiera nada de aquella peculiar y el imperativo máximo: son don picante truculencia verbal hispaQuijote y Sancho, en virtud de la existencia individual alcanzada en la primera parte del li- na que sazona- y a sea por el lado de la parbro de Cervantes, quienes mandan en la se- quedad y el laconismo, ya por el lado de la gunda. Por lo mismo, Eloy y Desi no reque- exageración barroca- -el habla de las criaturían un nuevo tratamiento, una revisión; bas- ras de otros escritores de nuestra Península. taba con dejar que s. e manifestase él Para hallar diálogos tan verazmente concisos entramado verbal que sustentaba la exposición narrativa de su peripecia. en criaturas tan pobres de espíritu y bienaventuradas por ello, habría quizá que remonEfectivamente, el mérito mayor de La hoja tarse entre nosotros a un interesante escritor roja, en su versión escénica, para quienes hoy injustamente olvidado, el novelista aragodeseen atender a la confrontación con la no- nés José María Matheu. No es nada seguro vela, reside en el hecho de que pone al des- que en la vida diaria prestáramos atención a nudo con particular elocuencia el fundamento cuanto dicen Eloy y Desi (y cuanto dicen es mismo del arte de Delibes, mediante la elimi- ellos mismos: no tienen otra forma posible de nación del narrador omnisciente y de cual- manifestar su ser) por tanto, si Delibes consiquier formulación verbal que no sea debida a gue que caigamos en la cuenta de quiénes los propios personajes, hasta el punto de ex- son en la medida en que ello se manifiesta presar en estilo directo réplicas y frases que en su habla, se habrá llevado a cabo- exceen 1959 relató el escritor en estilo indirecto. lencia específica del arte de nuestro escritorMas este mérito, por útil que sea para la es- la operación artística de cautivarnos con la trategia de los estudiosos, no denota de suyo escueta fenomenología de lo coloquial. superioridad o ventaja alguna de una versión sobre la otra. Son, en rigor, equivalentes; sú eficacia artística es pareja, conmueven por las mismas razones y encierran idéntico trasfondo moral. Ello se debe, claro está, en primera instancia a la habilidad con que Delibes ha acertado a comprimir y trasvasar los hechos, dichos y acciones sin prescindir casi de percance alguno. Cierto, en la versión teatral- acaso como única huella de las indagaciones técnicas, a que aludí antes, del Delibes de madurez- empezamos de forma más diGeneral Kirkpatrick, 27 recta y abrupta, in medias res; cierto, el tiemViviendas únicas en 2l a zona, de z po y el espacio son manejados de modo más 171,50 m 3, 260,03 m 2 216,59 m suelto, pero ello es connatural a la diferencia 302,92 m de géneros, puesto que la duración escénica Plazas de garaje señalizadas. y la del relato apelan, ante el lector; a con Jardín privado. venciones distintas, y en particular el espacio Piscina. escénico, visible, es algo totalmente distinto Paddle- tenis. del espacio narrativo, perímetro puramente Visitas: 4. a 7 mental que acota la escritura. Pero, por lo deSábados- domingos mañanas más, no hay episodio de cierta importancia que sea omitido en la versión teatral, si se ALAR, S. exceptúa, a lo sumo, un pasaje que ilustra de Teléfonos 25O 20 O7- 259 51 O9 ARTURO SORIA PISOS GRAN LUJO