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18 ABC OPINIÓN SÁBADO 28- 2- 87 Panorama HACE CUARENTA AÑOS E RAN tiempos difíciles para todos, aunque la vida parecía volver a iluminarse con el sol. Un sol todavía invernal, aprendiz de su oficio y del que uno desconfiaba al verlo ascender y caldear el mundo, temiendo acaso una maturranga más, esta vez de los astros. Al fin, nos fuimos convenciendo de que, con la paz, el sol salía para todos y hasta conveníamos en que era posible que tras él se hallase oculta la mano de Dios, presta a endulzar las almas. Habían concluido los años de las guerras hacía pocos meses, y millares de humanos, desplazados sobre buena parte de Europa, volvían a su lugar de origen, a rehacer hogares en ciudades en ruina. Sus trajines componían un rumor apagado que sonaba en los oídos, hechos a fragores bélicos, como un extraño silencio desvencijado. Yo era entonces soldado, y de ello hoy se cumplen- años: marzo 1947, Bajo Pirineo, Darnius (Gerona) Una tarde de nevisca, uno de los suboficiales de la batería, tipín de escasa chicha, cariparejo y áspero de trato, me ofreció tras la fajina un libro, yo no sé si prohibido en aquel tiempo, probablemente sí, obra, en fin, de exiliado: Fábula y signo, de un tal Pedro Salinas, del que apenas había oído hablar. Que nadie te lo vea, y si te lo descubren, a tragarte tú el tubo. Así, por vía un tanto no reglamentaria, entré en contacto con la poesía. ¡Qué extraña cosa: un sargento de artillería de montaña, en una tarde nevosa del 47, entrega a uno de sus cabos un libro de poemas, escrito por un poeta del bando vencido... Hace, pues, cuarenta años (ayer, hoy, mañana, día más, día menos) tuve por primera vez en las manos el libro de un poeta. Lo leí una y mil veces, y cuando me lo supe de memoria, quedé perplejo, me pregunté cómo había podido discurrir mi primera juventud ajena a la poesía. Con frecuencia, me cruzaba por el campamento con el suboficial de marras, nos saludábamos, las manos a la sien y ni media palabra. Desde aquella ocasión no he pasado un solo día sin leer un poema. Mis amigos poetas lo saben y me envían, sin que yo lo requiera, sus libros puntualmente, tiernos aún de imprenta. Y en la fecha feliz del cuarenta aniversario de mi nacer a la poesía, he elegido los versos de un poeta admirado desde hace años y más años, de nombre Antonio Pereira, leonés y berciano por más señas. ¡Qué acierto haber dado a la estampa esa preciosa Antología de la seda y el hierro, qué eficaz panacea su lectura para los incurables males nuestros, qué consuelo saber que los poetas arriban a la altura donde deviene en flor y en templo el polvo de los días mal vividos... ¡Qué anchos fluyen los versos de Pereira... Los santuarios siempre cuesta arriba. Por Quesada pregunto. Aquel repecho y ya ciega la cal, la tarde, el aire en que resalta el habitante oscuro y otro y otro, y todos me responden que dónde puede ser sino en lo alto, en el lugar más propio para un templo... Jorge FERRER- VIDAL AMOR A IA LEN 6 UA ¡BU MANÍA ST ít A Planetario SOMBRA Y LUZ M I último descubrimiento es tan atroz que apenas si me atrevo a confesarlo. Nada de iberos, de fenicios, ni de árabes: los españoles somos una especie híbrida de avestruz y de cebra. Todos saben que el avestruz cuando está apurado hunde la cabeza en la arena para no ver el peligro. En un gran documental cinematográfico aprendí hace años que un tropel de cebras que huye a toda velocidad de las leonas, se detiene y se dedica a pastar apaciblemente, en cuanto las leonas han capturado a una cebra y allí mismo, al lado, la descuartizan y la devoran. Ayer no más la dignidad nacional era descuartizada y devorada por un presunto terrorista en eso que llaman Parlamento vasco. Pocas horas después todo er mundo triscaba apaciblemente por donde solía. No me negará nadie que el español es un híbrido de avestruz y de cebra. El presidente González avestruciza que es un gusto en el llamado debate del estado de la nación que pronuncia con la cabeza metida en un invisible pero enorme montón de arena. No es que no haya problemas agobiantes. Es que se niega a verlos. Parecidamente, pero con plausible dignidad, su correligionario Benegas, se negaba a contemplar SEMINARIOS Y CURSOS SYMPHOMY CENTRO SUPERIOR DE NUEVA GESTIÓN S. A. O Orense, 70 9 o 28020- MADRID en Vitoria el festín antiespañol de Yoldi, contemplado con apacibilidad de cebras tranquilizadas por los demás parlamentarios de Vasconia. No tengo ninguna intención de ser duro. Sólo deseo adoptar una actitud científica. Ni Linneo. -ni Cuvier llegaron al descubrimiento tan irrebatible como éste. Quizá en su tiempo el llamado progreso no había- hibridado tan agudamente a los españoles. Así que todos con la cabeza en el agujero o con la tranquilidad cebruna que acompaña a la consumación del sacrificio de parte de la manada por sus impunes depredadores, vacábamos horas después del asombro de Vitoria a nuestras ocupaciones habituales como si tal cosa. En O Pazo el presidente de la Diputación, el vicerrector de la Universidad y el alcalde de Salamanca, presentaban a los medios de comunicación matritenses su magno proyecto de promover a Salamanca, renaciente maravilla, académica palanca, Ciudad Europea de la Cultura para 1992, ese año conmemorativo que se nos viene encima tan aprisa y hacia el que vamos tan despacio. Quieren de consuno, Diputación, Ayuntamiento y Universidad, mediante una Fundación tripartita, potenciar al sector cultural de la ciudad de Fray Luis, convertirla en futuro lugar de encuentro de Iberoamérica y Europa y ya tienen su sede en la histórica Casa de las Viejas para instalar su grande y ambicioso traslado. Se pensó en principio una Casa de México en España. La idea se amplió. La Universidad salmaticense tiene más historia y menos medios. No podrán estos hombres hundir la cabeza en la arena si de verdad pretenden, y lo creo, conseguir los medios para su renaciente aventura, salvo que se decline, y vuelva a Unamuno, por luz sobrenatural. Lorenzo LÓPEZ SANCHO S 44214 77