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SÁBADO 28- 2- 87- OPINION -ABC, pág. 15 CARNAVALES P ROHIBIDOS d u r a n t e años o minimizados allí donde su arraigo- -Cádiz, Tenerife- -era demasiado fuerte para la proscripción, los Carnavales han entrado en los últimos tiempos en una fase de recuperación. Desde los Ayuntamientos, sobre todo, se ha estimulado su nuevo desarrollo. ¿Qué hay de real y qué de artificial en el fenómeno? No faltan quienes piensan que esta recuperación de los Carnavales llega demasiado tarde, y que cuarenta años han roto de modo definitivo una tradición que ya en el primer tercio del siglo tenía en España vigor desigual. Los intentos de manipulación política, en un sentido populista, son demasiado evidentes para poder negarla: los Ayuntamientos controlados por los socialistas han puesto demasiado énfasis en este retorno del Carnaval. Aquel colocarse y al loro de una ilustre autoridad es todo un lema de este a veces demasiado explícito populismo. Es verdad que el Carnaval ha sido durante siglos una transgresión autorizada, pero una sociedad democrática se caracteriza por dar cauces habituales de expresión y manifestación que no requieren espitas salvíficas. del mundo moderno. El Carnaval tenía para el hombre de la edad media significados que hoy se han diluido. Suponía la entronización del desorden transitorio; era también la expresión de muy viejas raíces paganas; recordaba la metamorfosis de todo, la resurrección de la vida en cambio permanente; exaltaba los ímpetus más desbordados, los impulsos dionisiacos. Hoy, las sociedades se rigen por otros patrones de conducta y, fundamentalmente, por modos de producción muy distintos: el Carnaval fue una festividad agraria. Son muchos y muy variados los festejos que el ciudadano puede acudir y la secularización impregna formas y ambientes de manera esencial. Pese a ello, el juego del disfraz, la tentación del enmascaramiento, la irrupción de la carcajada conservan su atractivo, probablemente porque pertenecen a estratos muy profundos de la mente humana. En todo caso, conviene tomar conciencia de lo que el Carnaval ha representado en la historia de Europa, cómo ha condicionado la creación de grandes obras literarias- el Gargantúa y Pantagruel, de Rabelais, el Quijote, de Cervantes- alimentado la inspiración de pintores de primer orden- -de los m a e s t r o s flamencos a Goya- nutrido el gran teatro cómico de Occidente- la farsa, el guiñol, la comedia del arte- y contribuido, en fin, a que la risa, ese atributo del hombre, haya desterrado muchas veces los agobios y preocupaciones de la vida cotidiana. No obstante, y más allá de las manipulaciones, el hecho festivo del Carnaval debe ser saludado en si mismo, y especialmente si recobra el verdadero rostro que poseyó durante siglos, esto es, servir de vehículo a la cultura no oficial, a los contravalores sometidos durante el resto del año a las necesarias convenciones sociales y culturales. Dentro de ciertos límites, esta no oficialidad de la convivencia ciudadana debe ser aplaudida. La frescura y la capacidad crítica de las chirigotas de Cádiz encierran una sabiduría de siglos, mediante la cual el pueblo pone en tela de juicio normas, actitudes y p a u t a s de conducta y aplaude lo que cree oportuno aplaudir y condena aquello que considera debe condenar. Que el Carnaval haya sobrevivido con tanto vigor en la ciudad que presenció el nacimiento de la primera constitución liberal de Europa, es seguramente más que una coincidencia: significa la fuerza de la fiesta y de la cultura popular y su conexión con la sensibilidad A importante subida en la cotización de las acciones del sector eléctrico en la sesión de la Bolsa del jueves pasado trasciende, con mucho, de su influencia en el índice general de cotización de nuestro mercado de valores. Conviene, para aclarar la situación, indicar que un día de alza coexistía con una sesión en la que, aparentemente, tendrían que anotarse, con signo negativo, dos acontecimientos muy notables. En primer lugar, en la subasta del Banco de España, los tipos de interés subían. Además, apareció en la Prensa la noticia del empeoramiento de los pronósticos de la OCDE, para España, en relación con 1987. El entusiasmo alcista de la Bolsa, que en buena parte procedía de la conducta del sector eléctrico, tenía que encontrar justificación para su talante en alguna importante novedad. Da toda la impresión de que ésta residía en una serie de declaraciones de los más altos funcionarios de la Administración energética española. Uno de ellos, Fernando Maravall, señaló en unas declaraciones que en el plazo de un año estará definido, y consensuado con el sector, un marco general de actuaciones que contendrá la revisión del sistema tarifario, la del sistema de compensaciones entre empresas y la modificación de las normas contables necesarias para permitir a las empresas un diferimiento de costes razonable Por su parte, otro alto funcionario, Víctor Pérez Pita, señaló que el nuevo plan financiero para el sector eléctrico se basaría L EL ALZA ELÉCTRICA en la concesión de libertad de amortización a las compañías por la vía de autorizarlas a diferir los costes de entrada en explotación de las centrales eléctricas La Administración, gracias a una nueva política de tarifas y de un nuevo sistema de compensación entre compañías, facilitará una garantía financiera de pago de esos costes diferidos Manifestaciones de este tipo han de promover siempre efectos muy favorables porque el sector eléctrico corre el riesgo de convertirse en uno plenamente cautivo de la Administración. Este reacciona del mismo modo que el feudatario: que antes de alegrarse, observa si el señor está o no enfurruñado. Todo un conjunto de alteraciones radicales en la política económica energética- ¿necesitamos hablar del parón nuclear, de las decisiones sobre el gas natural, de las tomas de posición sobre las tarifas eléctricas, de las rebeldías cada día más palpables de los mineros de Hunosa como consecuencia de actitudes de la empresa, de los intercambios de activos? -han perturbado a los posibles inversores, porque, de pronto, observaban éstos que favorables expectativas se convertían en posibilidades de considerables pérdidas. Sería un error creer que, después de todo, todo esto son sólo juegos financieros. Si no hay bases financieras favorables, no tendremos inversiones reales, y sin ellas, de nuevo, aunque parezca algo remotísimo, surgirán endeudamientos energéticos con el exterior, y si no fueran posibles, como acaba de acontecerle a Hungría, lisa y llanamente tendríamos restricciones energéticas con toda su corte de estrangulamientos productivos. La única manera seria de escapar de cualquier amenaza de crisis energética se encuentra en la coordinación de dos tipos de medidas. Por un lado, de un programa energético capaz de asegurar buenas rentabilidades a un sector clave de nuestra economía. Simultáneamente, de aumentar los márgenes de libertad de las empresas. Es preciso, si no queremos correr riesgos excesivos, continuar por un sendero todavía tan escasamente recorrido. Presidente- Editor GUILLERMO LUCA DE TENA Director LUIS MARÍA ANSON Director de ABC de Sevilla Francisco Giménez- Alemán Subdirector: Antonio Burgos ABC Subdirectores D. Valcárcel, J. Vila, J. Javaloyes, M. 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