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VIERNES 27- 2- 87 ASTURIAS ABC 61 ral del asturiano ace tres siglos Desde entonces, la corriente migratoria se reduce casi a anécdota y tiene unas características bien específicas: responde a necesidades concretas de los países de destino. Los nuevos emigrantes tienen una sólida formación cultural y una elevada cualificación técnica. Pero esta nueva migración y la privilegiada situación económica de quienes la practican no sirve para olvidar el grueso de los emigrados asturianos que pueblan hoy América y Europa. Cuantificar con exactitud cuantos hijos del Principado están distribuidos por el mundo es poco menos que imposible. Se carcüla que sólo hacia Argentina partieron a finales del siglo pasado y principios del presente no menos de 200.000 personas, cuando la población censada entonces en esta región era algo más del doble. Ellos y sus descendientes directos forman en el país austral un colectivo próximo a los 800.000 asturianos. Y el Centro Asturiano de México cuenta con 15.000 afiliados. La confección de un censo exhaustivo que recoja con detalle la cifra de asturianos que viven fuera de España es uno de los principales proyectos puestos en marcha por el Consejo de Comunidades Asturianas. Esta institución creada hace tres años por el Gobierno del Principado como órgano de carácter deliberante para ejercer funciones consultivas y de asesoramiento a los emigrantes asturianos tiene como objetivo fundamental el conocimiento cuantitativo y cualitativo de la emigración asturiana. Pero conocer el número exacto de asturianos repartidos por el mundo no es sencillo. Pese a la colaboración que están prestando a la tarea los más de 70 centros asturianos que hay en Europa y América, además de los de España, el Consejo de Comunidades Asturianas tropieza con inconvenientes variados, como las reticencias de algunos de los Gobiernos de países receptores de la población que partió de Asturias- caso de Suiza- o las derivaciones de posibles interferencias y confusiones acerca de la labor del Consejo de Comunidades que impiden a veces dirigirse a los diferentes consulados para no interferir en la elaboración de censos electorales. Dos poemas en Asturias Lluvia sobre mi calle Están todas las cosas perdiendo su distancia. Luego, un poco de espacio; luego, un poco de alma; luego, un poco de tiempo; luego, un poco de agua... Llueve, ¡qué compañía en las nubes tan bajas! Es muy dulce estar solo tan cerca de mi casa. Luego, quien me ha querido; luego, quien recordaba otra ciudad llovida, otras manos mojadas... Calle donde he nacido, custodia provinciana, motivo de los ojos primeros, puerta, causa de no sé qué sonrisa que ahora vuelve apagada... Este templo y sus piedras, su soledad amarga, sus cúpulas creciendo sobre una alfombra mágica. (San Juan en aquel hombro de Cristo se apoyaba: cena divina y última, mesa tendida y trágica: lo estoy viendo y lo cuento como me lo contaban. Pasa un niño, ka pasado su pequenez dorada. Luego, un poco de pena; luego, un poco de gracia; luego, un hombre que mira con mirada cansada. Luego, Dios mío, ahora tus manos que aún me guardan; luego, en una mejilla- -Hueve, llueve- -una lágrima. rras y en actividades comerciales e incluso en obras de interés público, como carreteras y traídas de agua. Además, el emigrante contribuyó a que Asturias viviera una espléndida floración de escuelas y fundaciones culturales y docentes. Perteneciente generalmente a una clase de bajo nivel cultural, el emigrante que regresaba triunfante de ultramar venía con el propósito de dotar a sus vecinos de una infraestructura indispensable para alcanzar este bien, aunque eso sí, dejando constancia de su nombre y apellido, según Rafael Fernández para quien el asturiano siempre es grandón, tanto dentro como fuera de su región el indiano construía palacetes en los que se preocupaba de dejar constancia de su fortuna. La salida masiva de asturianos al extranjero- fundamentalmente a Bélgica, Alemania y Suiza- durante el segundo tercio de este siglo, quedó frenada a principios de la década de los setenta por el desarrollismo imperante én el Principado y que coincidió con el asentamiento de empresas estatales en Asturias. La tardía madrugada Debajo de tu ventana diome el sueño y me dormí; despertáronme los gallos cantando el ki- ki- ri- kí. (Popular) Bajo tus altos balcones, Asturias, pobre de mí, bajo tus balcones verdes diome el sueño y me dormí; diome el sueño y perdí mucho: flores de mayo y abril; diome el sueño y perdí cuna y perdí casa y jardín; el niño de tantos sueños ya sólo en sueños lo vi. Me despertaron los gallos, Asturias, lejos de ti, temprano y quebrando albores como en el Cantar del Cid. Cerca de la madrugada, pero tarde para mí, me despertaron los gallos cantando el ki- ki- ri- M. José GARCÍA NIETO de la Real Academia Española