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VIERNES 27- 2- 87- INTERNACIONAL -ABC, pág. 29 Cede la tensión en Argentina por los juicios a los militares Buenos Aires. José A. Vara El grado de tensión, que alcanzó el martes cotas peligrosas tras la detención de seis almirantes retirados que se negaron a presentarse ante los Tribunales para declarar sobre sus implicaciones en la llamada guerra sucia descendió ayer algunos puntos. Este descenso de tensión se produjo al conocerse un comunicado del Estado Mayor de la Armada en el que esta fuerza- l a más beligerante en la cuestión de los juicios a los militares- reconocía su respeto a la Constitución. Con la detención de los seis almirantes, el Gobierno de Alfonsín jugó fuerte, y parece que, de momento, la baza le ha salido bien. El Almirantazgo, tras una larguísima reunión de más de siete horas, decidió emitir un comunicado en el que señalaba su respeto constitucional y que apoyará a sus hombres con todos los medios legales a su alcance Un cambio de postura bastante notorio si se tiene en cuenta que hasta hace muy pocas fechas se pensaba que la Armada iba a luchar con uñas y dientes para impedir que alguno de sus hombres tuvieran que vivir el amargo trance de pasar por el banquillo de los acusados. Ayer las aguas volvieron a sus cauces. Varios oficiales de la Marina en activo se presentaron voluntariamente ante la Cámara Federal para declarar sobre su actuación en ja Escuela Mecánica de la Armada (ESMA) donde funcionó un sombrío centro de detención y torturas durante la dictadura. A última hora de la tarde se esperaba asimismo la presencia ante los jueces del teniente de navio Alfredo Astiz, cuyo caso ha sido enarbolado como un símbolo por los hombres de la Marina. Mientras tanto los comentarios se han dirigido mayoritariamente a analizar el nuevo paquete de medidas económicas anunciado por el ministro Sourrouille, que supone una nueva vuelta de tuerca al rígido y supersevero Plan Austral. Congelación de precios y de salarios, aumento de tarifas y ligera devaluación son los rasgos más sobresalientes de este programa, que no ha sido recibido con tanto entusiasmo como lo fue su hermano mayor, hace ahora veinte meses. Reagan, absuelto del desvío ilegal de los fondos del Irangate hacia los contra La Comisión Tower le exige un mayor control de sus colaboradores Nueva York. José María Carrascal Es un informe en el que nadie queda bien. Sólo menos mal. Son 308 páginas críticas en las que la Comisión Tower advierte a la Casa Blanca de sus múltiples fallos. El presidente se libra de lo más grave- l a actividad delictiva- pero se le responsabiliza de dejar sin control a sus irresponsables ayudantes. Casi todo lo que allí se dice se sabía o suponía. Lo que no le quita potencia. Reagan es absuelto de conocer el desvío del dinero iraní hacia los contra o de haber tratado de ocultar lo ocurrido. Pero el resto se le carga, muy en especial el no haber querido informarse de la ejecución de sus directrices generales. Se le presenta regularmente informado de la marcha del asunto, pero sin prestarle mucha atención, e interesado sólo en cuándo saldrían los rehenes, lo que constituyó una obsesión en su Casa Blanca. El informe dice que, pese a las alegaciones del presidente, de lo contrario, el motor central de la aproximación a Irán no fue tomar contacto con aquellos moderados, sino obtener la libertad de esos cautivos. Es por lo que cuando los israelíes vinieron con una idea para conseguirla, se aceptó sin analizarla con la profundidad que requería. Una de las críticas más frecuentes en el informe es que se dejaran decisiones trascendentales a aficionados, actuando sin el consejo de los expertos y sin la supervisión de los otros brazos de la Administración y de las Cámaras. Ronald Reagan Si el presidente se salva a tan alto precio, de sus ayudantes no se salva nadie. Donald Regan, su jefe de Gabinete, es presentado como incompetente e incapaz de cumplir el principal de sus deberes: dar sano consejo al presidente. Que esto le cuesta el puesto, es ya seguro. Su dimisión es cosa cantada y puede llegar hoy mismo. El vicealmirante Poindexter emerge como todo lo contrario de un buen jefe del Consejo Nacional de Seguridad, ya que en su afán de agradar al presidente fue más allá de lo prudente y puede que de lo legal trazando planos que lograsen los objetivos que aquél buscaba, mientras el teniente coronel North se dedicaba a ejecutarlos sin el menor escrúpulo y cada vez más osado. Ni siquiera los que no participaron en la operación como los secretarios de Estado y Defensa, Shulz y Weinberger, se libran de culpas, ya que se les reprocha el no haber protestado más vigorosamente contra aquélla. Como digo, es un informe sin héroes. Y con algunas importantes lagunas. No se dice si hubo delito en el desvío de fondos iraníes, ni siquiera si se entregaron a los contra como se ha pretendido, pues la negativa a hablar de los principales implicados y la poca cooperación de los Bancos suizos dificultó esa tarea que tendrán que emprender otros Comité investigadores que sigan. En resumen: se achacan serios errores, pero no delitos a Reagan y se descalifica a su entero equipo de la Casa Blanca, aunque dejando a la Justicia el determinar si deben o no llevarse ante los Tribunales. Una cicatriz en la historia de los Estados Unidos llama el informe al escándalo. Si se queda en eso, todos, empezando por el presidente, pueden darse por más que satisfechos. La Justicia italiana estudia el proceso a monseñor Marcinkus Se dictarán nuevas órdenes de búsqueda Roma. Miguel Castellví El mandato de busca y captura contra monseñor Marcinkus y otros dos dirigentes del IOR (Instituto de Obras Religiosas) Mennini y Destrobel, ha sido confirmado oficialmente. Estas eran al menos ayer las informaciones facilitadas por la agencia Ansa. Según esa fuente, el Ministerio de Justicia italiano está examinando las acciones que deben emprenderse después de la decisión de los jueces de pedir la detención de los tres funcionarios vaticanos, acusados de cooperación en la bancarrota del Banco Ambrosiano. La decisión de la Magistratura de Milán tropieza con dificultades casi insuperables para ser llevada a la práctica. Marcinkus es un importante dirigente del Vaticano- además de ser presidente del IOR es, presidente de la Comisión para el Estado del Vaticano- ciudadano de este Estado y tiene pasaporte diplomático. Un mandato de busca y captura en su contra, además de crear fricciones entre el Gobierno italiano y la Santa Sede, no puede ser ejecutado en territorio del Vaticano, un Estado independiente sin tratados de extradición con Italia. Parecida, aunque más débil, es la situación de Destrobel y Mennini. Es inminente, por otra parte, la publicación de otros mandatos de busca y captura o de comparecencia ante el Tribunal para unas veinte personas más, entre las que podrían estar conocidos financieros y hombres de empresa italianos que formaron parte del Consejo de Administración del Ambrosiano. De las investigaciones realizadas- decía un comunicado del Vaticano de mayo de 1984 ha resultado que las sociedades exteriores, en favor de las cuales el IOR emitió en septiembre de 1981 las llamadas cartas de patrocinio, no han sido administradas por el Instituto ni antes ni después de esa fecha; que las cartas no han tenido ninguna influencia en los depósitos en las sociedades citadas, depósitos que son anteriores, y que las cartas no han procurado daños. Para el Vaticano, Calvi habría abusado de la buena fe de los dirigentes del IOR (Marcinkus tiene un texto firmado por Calvi en el que le exime de cualquier responsabilidad por las cartas)