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GENTE IÉNDOLA bailar sevillanas con tanta entrega y temperamento, desmelenándose; viéndola tomar su whiskito como si no existiera la piedra en la vesícula; viéndola con Hay que ver qué racha lleva la sonrisa tan ancha y los ojos mi Lola, que no gana para discuajados de emocionado brillo, gustos. Pero a mí me admira el charlando tan apasionadamente garbo con que los lleva... con la gente (Lola, o charla apasionadamente o no charla) yendo de aquí para allá como una Bueno, era la noche de Andaromera de la alegría; viéndola lucía en Madrid, porque la sala todo el rato tan así, digo, no me rociera Al Andalus entregaba briimaginaba yo que a la hora de llantes placas de plata a los Anla retirada me iba a soltar la daluces del Año. Tomó la paladura prenda: -Hacienda me pide cuarenta millones. ¿Es un chiste? -Qué más quisiera yo, que fuera un chiste. Es muy en serio: que me reclaman cuarenta millones... y yo no tengo un duro. Ha sido una mala racha: lo de mi menisco, lo de la crisis general... Yo tengo que mantener a mucha gente, tengo muchos gastos, y no he llevado un duro fuera de España, todo lo contrario, que he metido muchas divisas. Ya ves: yo creyendo que debiera estar subvencionada y, al revés, me piden cuarenta millones. V Lola Flores: Hacienda le reclama cuarenta millones bra Juan Peña El Lebrijano para presentar a Caballero Bonald, que hizo, la explicación de los premios. Y luego, Rafael Escu redo fue entregando placas y besos a Antonio, a Lola Flores, a Rocío Jurado, a Chiquetete, a Rafael Gordillo, a Juanito, a Félix Cabezas, al empresario Paco Lastra y a la Hermandad de Triana. El galardón destina- Será la noticia de la semana, una de las noticias de la semana, esos cuarenta millones que Hacienda reclama a Lola Flores. ¿Cómo ha podido suceder, Lola? -Mira, me asusté en el setenta y cinco porque debía cinco millones o así. No pagué, fui dejando de pagar y hasta ahora... Esto nos pasa mucho a los artistas, que ahí tienes a Sofía Loren, que tuvo que irse a vivir a Suiza por líos de impuestos en Italia. ¿Y qué vas a hacer? -Voy a poner las cosas en manos de un abogado que dicen que es buenísimo en el tema fiscal, el señor Gaitero. Y a ver qué me dice. Yo estoy dispuesta a todo. Lo primero, a un arreglo con la misma Hacienda. Porque cuarenta kilos, así, de golpe... Y si hace falta pedir un duro a cada español, pues io pido. Me voy a la Puerta del Sol y digo ¡ea, un durito cada uno! No creo que me iban a negar. En fin, que ojalá no tenga ocasión de comprobarlo porque se hayan arreglado las cosas d otra manera... No es cierto que jeque alguno le haya ofrecido millones por su parcela en las afueras de Madrid: -M e los ofrecieron por mi casa de Marbella, eso sí, pero hace tiempo. El ex presidente de la Junta de Andalucía, Rafael Escuredo, entrego a Lola Flores una de las placas de plata que se concedieron en la sala madrileña Al Andalus a los andaluces del año. Junto a estas líneas, La Polaca y Lolita bailando sevillanas. Abajo, Juanito con su mujer do al presidente de la Junta de Andalucía, Rodríguez de fa Borbolla, lo recogió en su nombre el secretario de Estado Luis Yáñez. Luego vino la fiesta. Una fiesta que, como dicen los clásicos, si se organiza, no hay dinero para pagarla Tiene que surgir de dentro, del calor del vino y de la emoción de las guitarras, de cuando se está a gustito ¿Y quién abrió el fuego? -E l más tímido: Gordillo, el jugador, que se marcó unas muy perfiladas sevillanas con una señorita bajita y regordeta. La pareja era un poema... y una delicia para los fotógrafos, que pedían una y otra vez que salieran a bailar Lola y Antonio; era la foto. Lola lo aclaró en seguida: -Tenemos que calentar motores. Y además, Antonio y yo saldremos a bailar las sevillanas que cante Rocío Jurado. Al rato, con- Los Marismeños al fondo, salió el trío a la pista. Estaba la noche con las agujas arriba, caliente y gritona. La que se armó: Rocío cantando las sevillanas y Lola y Antonio bailando con tanta generosidad y fuerza, desparramándose, que parecían dos debutantes en busca de un contrato. Cómo abría el compás. Lola y cómo levantaba los brazos Antonio. Y qué voz la de Rocío a las tres de la madrugada, por sevillanas, entre palmas y jaleos. Después, para que el aire no se enfriara y la fiesta no decayera, la voz profunda y cazallera de Chiquetete, y al segundo, la de Juan Peña El Lebrijano maestro en el decir, inconmensurable, llevándonos al cielo por soleares. ¡Ah! y cuando Lola, Rocío y Antonio terminaron sus sevillanas, Lola tomó el micrófono para decir: -Aunque he dicho y digo que quiero mucho a Madrid, y que deseo que me entierren en esta tierra cuando me muera, la verdad es que soy y me siento andaluza por los cuatro costados... Y ahí fue cuando la cortó la Jurado con un latiguillo como de fandango: -N o hables de la muerte, Lola, que vas a aguantar más que un martillo guardado en manteca. Un martillo guardado en manteca. Cómo me gustan las cosas que se dicen de Despeñaperros para abajo. Por allí vi a Lolita, a Carmina Ordóñez, a María Rosa, a La Polaca, a Pepe El Polaco (ocupándose de todo y, encima, bailando muy bien) a Pedro Carrasco, a Alfonso del Corral... AMILIBIA 106 ABC MARTES 24- 2- 87