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56 ABC A B C D E LA EDUCACIÓN MARTES 24- 2- 87 Sólo hay dos países en la Europa comunitaria que no financian a la escuela de iniciativa social: Italia y Luxemburgo. De los dos casos, el único que tiene relevancia es el primero, por la importancia del país. En las otras naciones de la Comunidad Europea las subvenciones están perfectamente regularizadas, y nadie hace de ello bandería política. Las ayudas del Estado a la enseñanza privada garantizan la libertad de enseñanza, bien que, en cada caso, con distintas fórmulas, según los países. España, uno de los países de la CEE que cuenta con un mayor número de alumnos inscritos en centros de enseñanza privada, está viviendo una etapa de transición en lo que a la financiación pública de esos centros se refiere. Del sistema de subvenciones, instaurado por la ley general de Educación de 1970 sobre la base de algunas experiencias anteriores, se está pasando a un sistema de conciertos según el cual, en atención a determinados criterios, las arcas públicas puedan hacerse cargo del pago de algunos capítulos fundamentales, entre los que destacaría el relativo al profesorado. los parados podrían aspirar a detentar la condición de funcionarios públicos Esto, que parece elemental, es frecuentemente olvidado en las estadísticas que nos ofrecen algunos libros, por lo demás serios y solventes. Por ejemplo, en algunos de esos libros se recoge el dato de que en el Reino Unido los alumnos inscritos en jas escuelas públicas constituyen casi el 96 por 100 de la población escolar. Naturalmente, lo que se ha hecho es confundir escuelas públicas y escuelas financiadas. Nada menos que la tercera parte de todas las escuelas financiadas por entidades públicas en Inglaterra son, como allí se dice, escuelas voluntarias, creadas y dirigidas por personas o instituciones privadas (en su gran mayoría, instituciones religiosas) Para configurar el sector privado de la enseñanza británica habría que unir a ellas, además, las llamadas escuelas independientes, no financiadas por los poderes públicos (al menos sustancialmente) muchas de las cuales, para más confusión todavía, ostentan el elitista nombre de escuelas públicas (es decir, public schools -En Irlanda ocurre algo parecido, pero en una proporción todavía mayor, pues la inmensa mayoría de las escuelas primarias (y una gran parte- de las secundarias) son escuelas confesionales financiadas por el Estado; es por tanto posible que, en el caso de este país, el dato estadístico que aquí se ofrece se haya quedado más bien corto. En Bélgica, donde el sector privado es también mayoritario, el nombre que ordinariamente se da a sus escuelas es el de escuelas libres, término corriente también en otros países como Dinamarca y Holanda. Financiación pública Buen momento, por tanto, para echar una ojeada a nuestro inmediato entorno. No con el ánimo de sacar conclusiones precipitadas sobre el valor de unos datos que, en las presentes circunstancias, no pueden ser más que aproximados, orientativos, y que exigirían sin duda una aquilatación más precisa y un examen más riguroso. Tampoco con la pretensión de someter a juicio el proceder de determinados países en este punto, proceder que obedece siempre a profundas razones de orden histórico que sería ilusorio pretender esbozar en cuatro líneas. Y mucho menos con la intención de llevar agua a ningún particular molino que no sea el de la mejora de nuestro sistema educativo; un sistema educativo que, como puede verse especialmente estos días, hace agua por todos lados. Se trata, en definitiva, de explorar cómo han resuelto el problema, al menos hasta ahora, los rest a n t e s y más m a d r u g a d o r e s miembros de nuestra flamante Comunidad. Conviene tener en cuenta algunas cuestiones a la hora de manejar las palabras clave. Por enseñanza privada se entiende aquí aquélla impartida en centros de iniciativa no estatal o pública, creados y dirigidos por personas y entidades privadas, independientemente de que tales centros estén o no financiados por los poderes públicos. La financiación pública no convierte necesariamente en públicas a las instituciones o a las personas que la reciben (si- no fuera así, ¡hasta Luxemburgo e Italia Lo primero que llama la atención en lo que se paga con cargo al dinero público en la enseñanza privada es el hecho de que, hoy por hoy, la mayor parte de los países de la Europa comunitaria financian en alguna medida a las escuelas privadas. Sólo hay dos que no lo hacen; Luxemburgo e Italia. No parece oportuno dedicarse al primero, que cuenta en total con un poco más de 50.000 escolares, y en el que los escasos centros privados existentes (católicos casi todos) son de ense- ñanza secundaria y, por lo general, de alumnado femenino (dejando aparte los de educación especial) El caso de Italia sí puede llamar algo más la atención. Importa reparar en que el sector de enseñanza privada es bastante menos nutrido de lo que cabría esperar: sus alumnos apenas alcanzan el 7 por 100 en el nivel de enseñanza primaria, bajando todavía más (a un 4 por 100) a nivel de secundaria inferior, correspondiente a nuestra segunda etapa de EGB (es decir, lo que en Italia se conoce como scuola media única ciertamente, son algo más numerosos (alrededor de un 10 por 100) los que acuden a centros privados de secundaria superior. Como en otros casos, la cifra ofrecida en el correspondiente cuadro es una cifra media ponderada (y, ya se ha dicho, aproximada) El último informe suministrado por las autoridades italianas a la OCOE se refiere a ía enseñanza privada en estos términos: En cuanto a la enseñanza privada, continúa afectando sólo a una minoría de alumnos. que como regla general, se dispensa en ellas. Naturalmente, se trata de un argumento discutible; podría objetarse- como de hecho se hace- -que esa mediocre calidad se debe principalmente a carencia de recursos y, en definitiva, a la falta de una política de subvenciones. En cualquier caso, por razones que tienen mucho que ver con una larga tradición y con el pacto, establecido por las diferentes fuerzas políticas al término de la segunda guerra mundial, el hecho es que en Italia la enseñanza privada ni se subvenciona ni parece que vaya a serlo en el inmediato futuro. Los restantes diez miembros de la Comunidad sí practican alguna forma de subvención. Cuatro de ellos (España excluida) han venido prefiriendo el camino de las subvenciones globalizadas, aunque tam- Qaé se paga C HI car P Países de la CEE Alemania Bélgica. Dinamarca. España Francia Grecia Irlanda Italia. Holanda Luxemburgo Portugal Subvenciones globalizadas Sin subvención Esta situación obedece primeramente a razones económicas ligadas al precio de la escolaridad, ya que las escuelas privadas (a excepción de los parvularios) no reciben financiación del Estado. Pero obedece igualmente a razones de orden ético, dada la naturaleza confesional de la mayor parte de las instituciones privadas y debido también a la mediocridad de la enseñanza Sí (hasta 90 Sí (hasta 85 Sí (escasa) Sólo preesc. Sí (escasa) Reino Unido... T: Financiación total. P: Financiación parcial.