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24 de febrero de 1987 ABC Alberto PÉREZ DE VARGAS El Ministerio de Educación ha quedado desconcertado por la protesta estudiantil, que, según Alberto Pérez de Vargas, plantea las mismas exigencias que presentaban los socialistas cuando estaban en la oposición con un objetivo de lucha política y sin preocupación alguna por la real elevación del nivel cultural y profesional del pueblo El autor de este articulo, catedrático de Biológicas en la Complutense y excedente de Bachillerato, describe un cuadro de confusión y mediocridad en la Universidad y critica como inadecuadas a la Enseñanza Básica y la Formación Profesional Número 130 Esta izquierda se nos ha vuelto conservadora y se ha desconcertado con el cambio. En los claustros de las Universidades, antiguos progresistas se esfuerzan en neutralizar cualquier brote de oposición a la política del Gobierno mientras que algunos conocidos conservadores, entre los que, como es natural, se incluye a los profesionales independientes, se afanan en señalar los efectos de una legislación variada, abundante y precipitada sobre la realidad universitaria. Con especialistas en Estadística Matemática convertidos en profesores de Medicina Preventiva y cosas por e! estilo, con disposiciones transitorias que no hay forma de que lo sean, con unas perspectivas en los planes de estudio que invitan a peregrinar a Lourdes para rogar que se queden corno estaban, con un horizonte de reformas en las Enseñanzas Medias que está incentivando a tos profesores de Bachillerato a estudiar el modo de transformarse en otra cosa, y con unas directrices en la investigación y unos gestores que aconsejan no ser contestatario, tos progresistas se hacen conservadores y los conservadores ya no saben qué hacerse. El cambio ha incidido de manera significativa en la Universa dad: los profesores adjuntos ya son titulares; algunos titulares lo son en virtud de un breve curso por correspondencia, y los profesores agregados han llegado a catedráticos por decreto. Los profesores adjuntos contratados serán en seguida ayudantes y los profesores encargados de curso pasarán a ayudantes dé Escuelas Universitarias, aunque ayuden en Facultades. Unos ganan y otros pierden, pero todos cambian. En e) Bachillerato se proyecta una clasificación del profesorado en divisiones, entre las que no se descarta la regional preferente para compersar quizá la nostalgia que ha dejado la pérdida del cuerpo de profesores agregados de Universidad y el fracaso de una intentona del mismo tipo en la enseñanza superior. Lo del cuerpo único de enseñantes que acuñara el ingenio socialista en tiempos de la oprobiosa o del centrismo amalgamado ya pertenece al pasado glorioso. Hasta la palabra autonomía se ha transformado, en perfecta consonancia con aquello de lo que se trata, en reforma Los especialistas ya han elegido su nueva especialidad, llegando a ser lo que nunca hubieran sospechado; El problema de los estudiantes es ahora muchísimo más grave que el que podía tener los de los años sesenta. En esta ocasión se trata simplemente de sobrevivir y de realizarse como personas. Aunque en ambos casos haya un inevitable sustrato de protesta, de contestación a un sistema en el que un pretendido debate ideológico no deja lugar para preocuparse por el verdadero interés de los ciudadanos, en el que una izquierda llamada progresista, innovadora, moderna, europea, social y obrerista, no permite el progreso, carece de la imaginación necesaria para renovar la oferta, para modernizarse y equipararse a Europa, no aborda con seriedad y eficacia los auténticos problemas sociales y mantiene un creciente paro sin síntomas de remisión alguna. En otro tiempo, estos que dirigen la política educativa establecieron los precedentes dialécticos que dan lugar hoy a unos planteamientos que imposibilitan la negociación por la inviabilidad de las reivindicaciones que aquellos mismos acuñaron para ejemplo de las generaciones actuales. El equipo Maravall no hace más que ofrecer dinero. Los que trabajamos en una Universidad subdotada, ineficaz, obligada a ser mediocre por falta de medios y a pesar de un profesorado que se esfuerza por evitarlo, nos preguntamos cuál es la fuente de financiación con que cuenta el señor ministro. Y no nos queremos responder pensando en la prometida numerarización de un profesorado que está en huelga, precisamente porque el Ministerio no tiene capacidad económica para cumplir lo que legisla y porque pretende que sean las Universidades, para esto sí deseadamente autónomas, las que reajusten una plantilla exigua aun para el supuesto de que la selectividad lo fuera realmente. El Gobierno socialista va camino de los cinco años con un poder político absoluto sin precedentes en nuestra historia democrática. El Gabinete ministerial mantiene prácticamente tos mismos responsables con los que empezó la andadura, sin que exista la menor sospecha de urta intervención eficaz en el caos educativo y con unos proyectos en vigor o en marcha que dibujan un peligroso futuro. La conflictividad crece y aumenta, el- panorama es desolador, pero la incombustibilidad del ministro pa, rece resuelta a soportarlo todo. pero pudiendo así sobrevivir en algún departamento, aunque sea interfacultativo o interuniversitario, que también los hay. Y mientras se ha cambiado todo a golpe de ley y de decreto, al tiempo que se ascendía en el cargo y se promocionaba en cadena dentro del Departamento ministerial, lo fundamental ha permanecido intacto. Al equipo Maravall se le han puesto las cosas difíciles. Antes no lo sabían, pero ya han aprendido que no es posible entrar en la dinámica de afectar las tasas académicas y que la Universidad ha de seleccionar con rigor tanto su personal estable como el que lo es en tránsito. Hubo un tiempo en que los jóvenes socialistas, cuando ellos lo eran, se manifestaban por una Universidad gratuita y aseguraban que, como cosa del pueblo, no podía n modo alguno ser un reducto elitista y selectivo. Aquel disparate, fruto de una evidente inmadurez, permitió que algunos de entre ellos, los privilegiados, obtuvieran facilidades para desaparecer de la escena del tumulto y la algarada, mientras que otros hundían su vocación y sus ilusiones a cambio de una notoriedad pa- sajera e infructuosa. Se hablaba de Universidades populares; términos tan claramente contradictorios que inducían al chiste y a la broma. De la supresión de las barreras que impedían al pueblo obtener una titulación superior y el conocimiento profundo de las ciencias y las humanidades, de los reaccionarios que pretendían reservar la Universidad para la clase dirigente, de los claustros paritarios, de la presencia activa de estudiantes en la selección del profesorado y hasta en los Tribunales de oposiciones, del poder represivo del latín y las matemáticas, de la democratización igualitarista de los órganos de representantes académicos, de la decisiva intervención de los estudiantes en los planes de estudio y en el diseño de la investigación. Se trataba entonces de una lucha política, sin preocupación alguna por la real elevación del nivel cultural y profesional de ese pueblo tan aludido y tan utilizado dialéctica y demagógicamente. Era cuestión, primero, de debilitar al régimen franquista y después de resquebrajar a las opciones que pudieran dificultar el acceso al poder. SUMARIO Gran Bretaña relega I estudio de la Historia por materias más prácticas El sector más radicalizado de la Coordinadora de Enseñanzas Medias convoca nuevas manifestaciones La financiación a los centros privados en la Comunidad Europea, garantía para la libertad de enseñanza El proyecto de una Universidad pública para Navarra se considera una maniobra electoral del PSOE