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ABC, pág. 28 TRIBUNA ABIERTA -MARTES 24- 2- 87 A menudo se escuchan voces de advertencia y hasta pronósticos catastróficos: vamos a regresar al pasado somocista Pronósticos que son suficientes para atizar el fuego de la división en el exilio y hacer que se pierda de vista, que la repetición de esta frase nos aleja, cada vez más, de la posibilidad de libramos del presente sandinista. Todos, hasta los más progresistas e izquierdistas aceptan que estamos viviendo una dictadura totalitaria y que estamos enfrentados a la tarea histórica de ser el primer pueblo que revierta un proceso totalitario comunista y lo transforme en una democracia genuina. Pero a cada rato sacamos el mono del pasado somocista para excluir a éste o aquél, como si los nicaragüenses estuviéramos divididos en categorías políticas y la lucha desigua! que sostenemos contra la tiranía sandinisía no demandara la participación de todos per igual. La reconciliación nacional, principio generalmente aceptado, es sólo eso, un principio ampliamente aceptado, pero que no se aplica en la oposición actualmente, porque es para una Nicaragua del futuro. Nadie se atreve a decir yo estoy en contra de la reconciliación nacional porque sería algo así como estar contra la moda Pero en la práctica existe EL RETO DEL FUTURO aunque los adversarios sean jóvenes campesinos de diecisiete años, que tenían diez cuando triunfó la revolución. Para los sandinistas, hasta el piloto HasenPor Pedro J. CHAMORRO fus era somocista y por eso fue juzgado en los Tribunales Pouna tendencia hacia el exclusivismo en lugar pulares Antisomocistas lo mismo que de ser amplios, aglutinadores, unitarios. Hall. Para ellos, todo el que se oponga a Los únicos beneficiados de este sombrío su régimen es un somocista, aunque antes panorama de la oposición son los sandinishaya luchado activamente contas. Mientras nosotros nos emtra la dinastía de la familia Sopeñemos en luchar contra el fanmoza. tasma del pasado somocista nunca lograremos librarnos del ¡Basta de invocar al somocis- presente sandinista. mo! Los nicaragüenses ya probamos una vez que podemos liNunca estuve a favor del sobrarnos del monstruo. Lo que tomocismo. El primer artículo que davía hemos sido incapaces de ensayé, siendo aún estudiante, probar es que podemos librarnos fue censurado por un somocisdel presente sandinista. ta, pero, sin embargo, hoy estrecho con orgullo la mano del ¿Seguiremos, entonces, filosoingeniero Enrique Bermúdez, fando y atizando la hoguera de que, por haber pertenecido a la discordia, o enfrentaremos ia Guardia Nacional, no merece unidos el gran reto del presente el repudio enfermizo. Estoy sey del futuro? ¿Seguiremos escriguro que Bermúdez no quiere biendo en papel mojado reconregresar a un pasado somociliación nacional como principio Pedro J. Chamorro cista sino liberar a Nicaragua o daremos un paso concreto hade la dictadura totalitaria que Ex director de La Prensa cia su implementación desde el de Managua, exiliado padece. exilio? Lo cierto es que si nos empeñamos en luSomoza está muerto, los únicos que lo recuerdan a diario son los sandinistas, porque char contra el fantasma del pasado somocisla única justificación de su sistema represivo ta, jamás podremos librarnos del presente y es la de que luchan contra el somocismo futuro sandinista. pedal llega sin habla a la puerta del estadio. Le explica por señas al portero quién es y a Por Ignacio TORRIJOS qué ha ido. El portero no comprende. Formiuna salida digna. Mira las ventanillas, pero no dables gesticulaciones, respiraciones aguadíve ninguna abierta. Entonces, con la voz fir- simas, palabras esdrújulas, varias tentativas me de quien cumple un destino inexorable, le recíprocas de feroz agresión. Por fin, el portedice a la azafata: Estoy decidido, señorita. ro exclama: Haberlo dicho antes, caramba. Déme uno de esos zumos de naranja que sir- El enviado especial entra. Se pisa la lengua. ven ustedes. Me lo tomaré y todo habrá ter- Llora. Le hace al arbitro un gesto, como diminado. Esta solemne declaración parece ciendo: Ya... yá... impresionar sobremanera a la azafata, que Nueve menos dieciséis minutos. El enviado cuchichea algo en el oído del piloto. A los po- especial sale corriendo del estadio. Se arrascos segundos, el avión vuela más rápido. tra con su equipaje hasta el hotel. Llega. DeEl avión, al fin, llega a X. Son las siete me- senfunda apresuradamente su supermodema nos veinte. El enviado especial toma un taxi. máquina electrónica. Hay que escribir vertigiEse taxi es el más lento de esa Comunidad nosamente para que la crónica entre en la autónoma. El enviado especia! solicita al primera edición. Pulsa la L. Sale un 3. Pulsa taxista mayor velocidad. Después de medio la F. Sale una J. Pulsa la N. La tecla de la H kilómetro tremendo, el automóvil alcanza los salta por los aires. Presa de un voraz apetito, 70 kilómetros por hora. El taxista lleva la na- él enviado especial se ia come. Pasan los miriz pegada al parabrisas y el esternón hundi- nutos. Pasan. las horas... Le liega al enviado do en el volante. El enviado especial solicita especial un mensaje telefónico. Se lo leen: Al jefe le ha dado un soponcio. El jefe dice al taxista que vuelva a la velocidad primitiva. Mira el reloj. Suda copiosamente. En ese ins- que entre compañeros todo se perdona, pero tante- son las siete menos cinco- el taxista, que pienses en su mujer y sus hijos. El enque iba silbando, dice: He de parar a poner viado especial se desploma. Se levanta. Va a gasóleo, será sólo un momento. El enviado la recepción. Se dirige al récepcionista: ¿Tiene alguna pistola libre? El récepcionisespecial, sobresaltado, expulsa las cuatro uñas que se estaba comiendo, que van a pa- ta responde: ¿Tenía reserva? El enviado rar a la calva del taxista. El enviado especial especial dice: No. El recepcionista agrega: Espere, aquí hay una libre, la acaban de dele Ordena que continúe! El automóvil, unos metros más allá, tiene un acceso de hipo; va- socupar. El enviado especial le insta, con dicila. Al fin, queda inmóvil. El enviado especial ficultosa vocalización: Vamos, dispare; sé lo arroja un billete en el asiento y sale corrien- que hago. do, corre, corre, corre con su equipaje a Pero la pistola también falla. Y el enviado cuestas. especial, para envidia de mucha gente, pueLas siete menos un minuto. El enviado es de así seguir viajando... M UCHOS parecen envidiar la vida viajera del enviado especial. 5 n atención a ellos vamos a acompañarle, óues, en uno de sus viajes. Es domingo. El enviado especial debe viaar a la ciudad X, donde el partido de fútbol comenzará a las siete de la tarde. El avión de iberia tiene anunciada su salida a las cuatro y veinticinco. Tiene tiempo de sobra... El enviado especial ha comido a la una. Llega pronto al aeropuerto de Barajas. Son ¡as tres y media. El enviado especial se sienla. Lee un libro. Lee. Se levanta. Se sienta. Lee. Lee. No toma un sandwich No toma jna ración de tarta. No toma una copa. Son as cuatro y diez. El enviado especial escucha la megafonía: El vuelo de Iberia con destino a X retrasa su salida hasta las cinco y media. El enviado especial siente una opresión en el estómago. El enviado especial mira constantemente su reloj: Llegaré, no llegaré... Al fin, el enviado especia! sube a bordo con los demás oasajeros. Son las seis menos veinte. Vuelan. El enviado especial mira su reloj. Vuelve a mirarlo. Piensa en el disgusto de su jefe si no llegase a tiempo para el partido. Calcula todas las consecuencias funestas. El reloj va muy despacio. El enviado especial acude, sotocado, a la cabina de mandos. El enviado especial se arrodilla: Señor piloto, por el amor de Dios, vaya usted más deprisa, hombre, que voy a llegar tarde al partido. El pilo to chasquea la lengua y explica al enviado especial que, muy al contrario, debe aminorar la velocidad por causas operativas. El enviado especial comprende que sólo te queda ENVIADO ESPECIAL