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LUNES 23- 2- 87 CAMPEÓN ABC 61 2- 1: Hugo Sánchez, de dos puntapiés, mandó al Cádiz a hacer gárgaras El arbitro- once tarjetas y wn penalti- pregonó el carnaval Madrid. Ignacio Ruiz Quintano Está visto que este Cádiz, en el Bernabéu, es Hugolandia. Tres veces tiró el mexicano desde el mismo sitio: primero, el balón se estampó en el poste; después, entró por el ángulo derecho, y por el ángulo izquierdo, el último. Los gaditanos, escaldados de la noche de la Copa, se ve que han aprendido a plantar una defensa, pero todavía no saben levantar una barrera, y ayer se las pusieron a Hugo como antaño a Fernando Vil. Ayer, si no es por el arbitro, un tal Mazorra Freiré muy barbado, nos quedamos sin espectáculo, porque al Cádiz y al Madrid lo que los pierde es ir por el fútbol de liberales, respetando las ideas del contrario. Lo que pasa es que en el liberalismo futbolístico de Manolo Cardo militan menos fanfarrones que en el de Leo Beenhakker, en el que siempre hay que contar con un Hugo Sánchez que cada día, por lo pendenciero, se parece más a Juan Charrasqueado. (Ten cuidado, Juan, que ya por ahí te andan buscando, son muchos hombres, no te vayan a matar... Hombre, s está Mágico González, pero Mágico, desde que le han puesto piso, no es el mismo. Hugo, en cambio, va y viene, chincha al portero, gallea con los defensas, y cuando huele a cuero, cocea como una muía. Gracias a sus puntapiés, Beenhakker puede seguir haciendo gala de su liberalismo táctico. Desde que él lo adiestra, el equipo blanco se mueve en Chamartín como una comuna hippy de los setenta en los muelles de Amsterdam, siempre a expensas de las ocurrencias de Butragueño o de los arrebatos de Hugo, y eso, para una afición acostumbrada a los paseos triunfales de un equipo que maniobraba con disciplina legionaria, no es plan, claro. Contra el Cádiz, salió lo de Hugo, que colgó a Bermell en la misma antena donde hace cuatro días Lineker puso al oreo a Zubizarreta, pero fracasó Butragueño, que ha conquistado fama de jugador galáctico y suele hundirse en algún agujero negro. Leñado por José Manuel, fue la coartada que Beenhakker necesitaba para tener ocasión de reemplazarlo por un Carlos Santillana siempre dispuesto para dirigir las operaciones suicidas. El Madrid, con el empate, no vislumbraba posibilidades de victoria, y la cabeza del santanderino era el recurso a una situación tan desesperada como la que produce la impotencia. Otras tardes, el público contempla estas cosas con la despreocupación que proporciona la presencia de un arbitro siempre dispuesto a dejarse tentar por el ambiente. Ayer, sin embargo, la gente no las tenía todas consigo. El señor Mazorra Freiré, tras haber empapelado a los dos equipos- once tarjetas, nada menos- resulta que no pestañeó a la hora de señalar el penalti cometido por un estrafalario Gordillo, impidiendo a empellones que el gaditano Sánchez rematara un centro de Pedraza. Esto ocurría a punto de cumplirse la hora de juego, y Buyo se persignó cuando el venerable Montero colocaba el balón sobre ta piedra del sacrificio. A partir de este momento, el Madrid cargó ciegamente contra las posiciones de Bermell, y en el área gaditana había tal jaleo que allí, antes que a Camacho o a Valdano, los más eximios ausentes en las filas blancas, el público echaba en falta a Juan Manteca El Cojo, el último y más pródigo exponente de la furia española. Fruto del bullicio y de la casualidad, el Madrid dispuso de oportunidades Hugo Sánchez fue la figura del partido: dos goles al Cádiz y, al final, expulsión por doble amonestación para cantar la victoria, pero Bermell, por un lado, y la estatura de Pardeza, que no llegó a algunos centros pasados, demoraron el gol, que no llegó hasta menos de un cuarto de hora del final, cuando Hugo Sánchez, lo que no había logrado en sus galleos con Genérelo y toda la corte gaditana, lo encontró en un derribo de Pardeza al borde del área. Puntapié, gol y voltereta. El Cádiz, con diez hombres desde el descanso, sacaba la bandera blanca, porque nadie esperaba que Mágico González, al que Manolo Cardo sacaba más por superstición que por otra cosa, sorprendiera a Buyo en una gatada de esas que lo han hecho célebre a lo largo de su accidentada carrera en España. Mágico salió, levantó el dedo por ver de dónde soplaba el aire, y viendo que venía del Norte, resolvió guarecerse en el centro del campo, buscando la espalda de algún compañero que lo resguardara de las comentes. A todo esto, los aficionados hacían acopio de caricaturas que a un precio módico se venden de los jugadores del Real Madrid. Ricardo Gallego: Este arbitro catalán vino a echarnos, como temía, a Hugo y a mí Madrid. Tomás González Leo Beenhakker: Hay que exigir que los arbitros sean profesionales. Mazorra mostró siete tarjetas por protestar y no castigó a quien lesionó a Butragueño Manolo Cardo: Con colegiados así nunca venceremos en Chamartín Ricardo Gallego: Este arbitro catalán vino aquí a echarnos a Hugo y a mí. Sabía que no podríamos jugar eí domingo Todos, entrenadores y jugadores, madridiST tas y gaditanos, acusaron al colegiado catalán Mazorra Freiré de ser el gran culpable del antiespectáculo sufrido en el estadio Santiago Bernabéu. Sólo los golazos de Hugo Sánchez salvaron un partido que tuvo como principal protagonista a Mazorra, sus mil tarjetas, las dos mil faltas pitadas y la brusquedad destructiva del equipo de Cardo. Ricardo Gallego afirmó con su temperamental rotundidad que como temía, este arbitro catalán vino al Bernabéu a castigarnos a Hugo Sánchez y a mí para que no podamos jugar el próximo domingo. Está daro que sabía las tarjetas que sumábamos. Vino predispuesto a realizar lo que hizo Respecto a la labor general de Mazorra espetó: Así no se puede jugar. Pitó setenta faltas y cortó el ritmo y perjudicó a quien atacaba, el Madrid Leo Beenhakker se erigió en objetivo juez de Cádiz y Real Madrid: En el fútbol mundial y especialmente en el español se pide desde hace mucho tiempo una total profesionalidad de directivos, técnicos, jugadores y médicos y esa profesionalidad absoluta se ha conseguiuo nace anos. Sin embargo, el trabajo de estos profesionales altamente cualificados se ve tristemente desbaratado por el arbitraje existente en España, que no es profesional. Hay que exigir profesionalidad también para ese sector tan importante en el fútbol como es el de los jueces. El técnico holandés concretó que este arbitraje perjudicó a los dos equipos, porque no dejó jugar. Fue imposible. Pitó falta cada tres pases. El colmo fue que sancionó con siete tarjetas sendas protestas y sin embargo no castigó a quien lesionó a Butragueño, en la única entrada realmente dura del encuentro Manolo Cardó aseguró que con un arbitro que te persigue nunca se podrá ganar en el Bernabéu Hugo, expulsado por doble tarjeta, opinó: Me expulsaron por pedir justicia. La segunda tarjeta fue justa. La primera no. Protesté las constantes patadas que recibía y me amonestó. Sin embargo, ni se preocupo de quien se cargó a Butragueño. Es penoso Respecto al catalanismo de Mazorra respondió: No creo que viniera a echarnos a Gallego y a mí. Sólo faltaría pensar eso -Ficha técnica Real Madrid C. F. Buyo, Chendo, Solana (Martín Vázquez, minuto setenta y uno) Salguero, Sanchis, Gordillo, Butragueño (Santillana, minuto sesenta y cuatro) MÍchel, Hugo Sánchez, Gallego y Pardeza. Cádiz C- F- Bermell, Juan José, Genérelo, Cartagena, Linares, Montero, Pedraza (Mágico González, minuto ochenta) Sánchez, Cabrera, Amarillo y Villa (José Manue! minuto cincuenta) Arbitro: Mazorra Freiré, del Colegio Catalán. Punky: no hay otra expresión para definir su actuación. Mostró once cartulinas amarillas: Pedraza, Amarillo, Juan José, Linares, Sánchez y Montero, del Cádiz; Gallego, Salguero y Hugo Sánchez, del Real Madrid. Linares (minuto cuarenta y seis) y Hugo Sánchez (minuto noventa) abandonaron el campo al verla por segunda vez. Goles: 1- 0. Minuto cincuenta: Falta al borde del área gaditana, y puntapié de Hugo Sánchez al palo izquierdo de Bermell, que estaba colocando la barrera. 1- 1. Minuto cincuenta y cinco: Gordillo impide el remate de Sánchez en el área madridista, y el penalti lo ejecuta Montero, engañando a Buyo. 2- 1. Minuto setenta y siete: Gol idéntico al primero, aunque en esta ocasión Hugo Sánchez apuntó al palo derecho.