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LUNES 23- 2- 87 POR LA LIBERTAD EN PARAGUAY A B C 55 Augusto RoaBastos y el Tiranosaurio del Paraguay) Un impresionante alegato contra la dictadura de Stroessner Madrid. Servicio de documentación En mayo- junio del pasado año, Augusto Roa Bastos, máximo escritor de la historia literaria paraguaya y figura cimera de las letras hispanoamericanas, publicó en ABC una serie de cinco artículos, con el encabezamiento común de El tiranosaurio del Paraguay que constituían otros tantos alegatos contra la dictadura de Stroessner y en favor de la reinstauración de la democracia en su patria. Resumimos, en sus fragmentos sustanciales, aquellos magistrales textos suyo, pero no va a ser por causa de enfermedad o debilidad, sino simplemente porque nadie elige su hora ni muere en la víspera del día señalado. Al revés de los pueblos largamente sometidos, que sí eligen la hora de su triunfo. Porque si un tiranosaurio muere una sola vez, el pueblo renace muchas veces. Aunque también suele acontecer que por efectos de la prolongada hibernación del poder parezca inerte y como obnubilado y que sus primeros pasos sean vacilantes y sin dirección como los de quien despierta de una larga pesadilla. (3- 6- 86) Las últimas boqueadas El 4 de mayo de 1954, a mediodía, la hora cenital de la tiniebla blanca en Paraguay, este general muy particular de grandes belfos colgantes, este animal ya casi mítico endiosado como un tótem por el fanatismo de sus sicarios y sectarios y por el miedo de sus víctimas, copó el poder. Ahuyentó o amarró a su inmensa cola dentada las especies inferiores de saurios más pequeños civiles y militares, y armó su madriguera artillada. Acto seguido, la alimaña prehistórica se instaló a perpetuidad en el histórico sillón de los López. Dinastías de herederos drogadictos y débiles mentales o de ilustres y ávidas viudas antepóstumas son la cola oscura de los tiranosaurios caídos y despellejados. Así ha sucedido en la República Dominicana (los Trujillo) en Cuba (los Batista) en Nicaragua (los Somoza, el último de los cuales fue volatilizado con un bazucazo, precisamente en Asunción por un comando vengador) en Haití (los Duvalier) o en Filipinas (los Marcos) Y así sucederá con el carnicero y encarnizado Pinochet, tiranosaurio de Chile. El tiranosaurio del Paraguay es el más viejo y, probablemente, el último de su especie en América. No autóctono, por supuesto. Ario de tornatrás apenas es. Vale decir, teutón. Al menos de origen. Y por lo tanto nazi, por herencia y convicción, y, desde luego también, fatalmente por naturaleza, reo de lesa huma (18- 5- 86) alerta muy fuerte. Cosa que se completó con el derrocamiento y huida del heredero de los tontón macoutes y del mítico pero falso guerrillero antijaponés y también supermillonario Marcos. Todos ellos pusieron su grano de pimienta para la gastralgia del régimen. (21- 5- 86) Conquista de la calle Podría decirse que los militares tienen computarizado todo el país. Y como decía el Supremo Francia, ni la sombra de un pelo se les escapa Pero esta posición de privilegio no se limita, por supuesto, al campo de observación y vigilancia pasiva y al uso potencial, ante cualquier emergencia, de su arsenal de guerra y de sus medios tecnológicos. Esta posición incluye también, desde luego, el enriquecimiento de una conciencia La guerra psicológica En la noche del 3 al 4 de mayo más de un centenar de encapuchados, reconocidos después como efectivos de los batallones de garroteros cubiertos por efectivos policiales, asediaron y asaltaron durante horas la planta transmisora de Radio Narduti, procediendo al saqueo de sus equipos de transmisión, con lo que la única radio libre de Asunción quedaba acallada. Del mismo modo que con la clausura del diario ABC Color, hace más de dos años, se había silenciado otro de los canales de información y de libre expresión del pensamiento. La Voz del coloradismo, pasquín del régimen, pedía a voz en cuello en todas sus emisiones la cabeza de Humberto Rubín, el valeroso propietario y director de la emisora, que trabaja en ella con la colaboración de su esposa e hijos. Su serenidad y coraje consiguieron poner freno al asedio de los garroteros e incluso restablecer pocos días después el funcionamiento de la planta. Así salía de nuevo al aire esa voz que se identifica con el anhelo de libertad de sus centenares de millares de oyentes. La suerte del tiranosaurio ha quedado, pues, en manos de sus cohortes de irregulares. El mismo ha optado por ellas. Lo que no augura solución a ninguno de sus problemas, ni siquiera tal vez la posibilidad de una salida decorosa y menos aún una retirada de armas y bagajes y todo lo demás a lo Duvalier o Marcos. El sentimiento democrático de la ciudadanía, en su anhelo de evitar un alto coste político, en pérdidas de vidas humanas, de sufrimientos, de devastación y de ruina, le ha tendido un puente de plata. El tiranosaurio lo ha rechazado, esperando quizá un imposible puente de oro, como precio de un rescate también ¡mpos ¡ble por un rehén prisionero de su propia obsesión del poder: el propio dictador. Su mayor error ha sido éste: el de creer que durando indefinidamente podía escapar de la suerte que aguarda fatalmente a los tiranos: su autodestrucción. (7- VI- 86) Augusto ROA BASTOS Dinastías de herederos drogadictos y débiles mentales son la cola oscura de los tiranosaurios caídos y despellejados más abierta a la realidad del mundo contemporáneo y la posibilidad de análisis y conocimiento de la compleja realidad nacional que ha entrado, los signos son evidentes, en una nueva etapa de profundos cambios políticos, sociales, económicos e institucionales. Es razonable suponer que los militares, responsables en última instancia de la integridad y continuidad de la nación, asumirán, llegado el momento, la actitud que les corresponde en esta encrucijada del país. Los ejemplos que están aconteciendo en el contexto regional son suficientemente ejemplarizadores. No es probable que las Fuerzas Armadas lleven hasta el fin su apoyo a la causa desde ya perdida del autócrata. Es lógico, en cambio, inferir que adoptarán una actitud digna, con el carácter institucional y profesional que ellas han investido tradicionalmente y con el afán de modernización del país que ellas no pueden dejar de tener. (29- 5- 86) El agujero negro Los cambios que la dictadura misma fue sufriendo, entre ellos el del blanqueo de su naturaleza autoritaria en la farsa de una democracia representativa continuaron siendo el producto de estas ¡nescapables coacciones externas. El genio del tiranosaurio Stroessner no consistió en inventar en todas sus piezas una microgalaxia autónoma y autosuficiente. Menos aún el de convertirla en el agujero negro de una masa de antimateria donde el imposible poder absoluto de un hombre, de un megaterio, de un tótem, pudiera actuar oculto y sin interferencias hasta el fin de los tiempos. La sola virtud del tiranosaurio consistió en una módica habilidad para manipular con un pragmatismo testarudo y encarnizado los elementos y circunstancias que le eran favorables y concentrar en sus manos la suma del poder aunque no, por supuesto, la suma de responsabilidades. El abandono por parte de sus patrones imperiales de esta carga ya inservible, desprestigiada y molesta de la dictadura del Paraguay- actitud hecha pública en distintas ocasiones- fue el factor desencadenante de su ruina económica y política. Luego, la caída de las dictaduras militares en Argentina, Uruguay y Brasil fue un nuevo contraste y un toque de Metástasis En todo caso, la crisis del régimen en su conjunto es un proceso bastante parecido al que producen ciertas malignas proliferaciones por bipartición celular. ¿No será contagio del hongo maligno que ataca los abultados belfos del tiranosaurio? se preguntan las malas lenguas. No, hay que responder tajantemente a estas malsanas insinuaciones. La salud del dictador de hierro es de hierro. Y si cae al pie del cañón o muere en su cama es asunto