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52 A B C POR LA LIBERTAD EN PARAGUAY LUNES 23- 2- 87 Buenos Aires. José Alejandro Vara Desde hace más de treinta años, el general Stroessner gobierna con mano de hierro al Paraguay, la dictadura olvidada En ese tiempo, casi un millón de personas tuvieron que buscar el camino de el exilio y al menos trescientas mil conocieron los rigores de las mazmorras. Ahora, cuando la democracia ha vuelto a los confines del subcontinente y cuando el excelentísimo ha superado con creces la edad de jubilación, empieza a hablarse del principio del fin. Un nuevo término ha sido acuñado para describir la nueva era: el posstronismo. Primero Duvalier, luego Marcos y, por fin, Stroessner. El sueño de la razón de la tibia oposición paraguaya se ha topado durante este último año con un monstruo inconmovible. A pesar de la lógica y del sutil devenir de la Historia, el dictador se mantiene en su sillón del palacio de los López sin dar muestra alguna de fragilidad o titubeo. ¿Bajo qué cofre se encierra el secreto de la longevidad de este curioso personaje, que se diría nacido tan sólo para servir de excusa a las gloriosas páginas salidas de la pluma de Roa Bastos, ya que, evidentemente, ningún otro mérito parece acompañarlo? La primera razón de su excepcional supervivencia política hay que buscarla, según dejó escrito tiempo atrás un mesurado analista francés, en la propia historia del país. La República del Paraguay no ha mantenido jamás relaciones demasiado cordiales con ese sistema de gobierno conocido como democracia. Basta con echar un vistazo a su historia para convencernos de ello. Que se recuerde, en las últimas décadas tan sólo se tiene noticia una sola elección presidencial más o menos respetable entre un candidato del Partido Colorado y otro del Liberal, las dos fuerzas política en que se ha apoyado la turbulenta marcha de la República. Aquello ocurrió en las postrimerías de los años veinte, y según se cuenta, hubo más abstenciones que votantes ya que el sano ejercicio de acercarse a un colegio electoral no estaba demasiado extendido entre la ciudadanía. Aquello fue una mera excepción, hasta el punto de que el país se ha hecho merecedor al título de arquetipo ideal de república suramericana, de acuerdo con la particular visión de los guionistas de Hollywood. Golpes internos, golpes teledirigidos desde el exterior, guerras civiles, guerras con vecinos y, de cuando en cuando, la aparición de un glorioso caudillo para dar lustre enfor- La más antigua dictadura americana, con más de treinta años de tiistoria Paz, orden y progreso unlema que no oculta la dureza del tiranosaurio jas en sus propias filas, toda una marca si se piensa que por entonces la nación contaba con algo más de un millón de habitantes. La otra razón de la obstinada presencia del excelentísimo al frente de los destinos de la patria, puede coincidir con su habilidad para manejar la política de palo y tentetieso bajo la dorada excusa de su lema favorito: Paz, orden y progreso qué aprenden los escolares desde su más tierna infancia. Paraguay es como un club controlado con mano firme por Stroesspoleón Ortigosa, como se empeña pertinazmente en recordar Roa Bastos, es el preso político de Suramérica. Oposición borrada Prensa amordazada (célebres son ya los casos del diario ABC Color cerrado hace cuatro años, y de Radio Ñandutí, silenciada hace un par de meses) y un partido político todopoderoso (el Colorado) al que están afiliados más de un millón trescientos mil paraguayos- casi un tercio del censo- son las claves para mantener este bálsamo de paz y prosperidad que anuncian con somnoliente insistencia los pregoneros oficiales del régimen. Y para que la imagen del paraíso no se despinte en el exterior, el general se da hasta el gusto de mantener un Parlamento decorativo en el que el partido oficial le cede gustosamente unas cuantas migajas de poder en forma de escaños a una descafeinada oposición encarnada por el Partido Liberal, agrupación de la que desertó años ha cuanto espíritu democrático militaba en sus filas. Así las cosas, no le resulta difícil al presidente vencer abrumadoramente en unas singulares elecciones generales que se convocan cada cinco años por aquello de mantener la hace décadas entonada imagen de respeto escrupuloso a las instituciones democráticas Aquí tenemos Parlamento, tenemos partidos políticos, tenemos Un Parlamento decorativo y una oposición en el exilio, garantía dela continuidad del régimen Se liarajan muchos nombres, todos de las filas stroessneristas, para suceder al ma de egregia escultura ecuestre a los jardines de la capital, pongamos por caso. Uno de los más recordados es el mariscal Francisco Solano López, quien se lanzó en el siglo pasado a una guerra mesiánica contra Brasil, Argentina y Uruguay (todos juntos, quizá por no hacer agravios comparativos) hasta conseguir más de medio millón de baner y su familia. Allí quien se mueve no es que no sale en la foto Sencillamente, se sale del mapa. O de este valle de lágrimas. Más dé un millón de paraguayos sufren exilio en los países limítrofes o en el otro lado del Atlántico. Por las cárceles stronistas han desfilado unas trescientas mil personas a lo largo de estos tres lustros. El capitán Na- Un permanente estado de sitio Madrid. Servicio de Documentación Desde el 24 de julio de 1954, en que el general Alfredo Stroessner se hace con el poder en Paraguay, hasta el momento actual en que se plantea su posible sucesión, tras treinta y tres años de mandato ininterrumpido, he aquí las fechas clave de ía historia reciente del país: 1954: 4 may. Sublevación de miembros del- Partido Colorado que obliga al presidente Federico Chaves a dejar el poder. 24 jul. Triunfa en las elecciones el general Alfredo Stroessner, candidato del Partido Colorado, único que comparece ante las urnas. 1958: 9 feb. Alfredo Stroessner, respaldado por el Partido Colorado vuelve a ser elegido presidente 1959: 13 dic. Intento frustrado de rebelión contra el presidente. 1962: 4 may. Fracasa un nuevo golpe de Estado. 21 sep. Franco invita a Stroessner a visitar oficialmente España. 1963: 11 feb. Stroessner, reelegido. 1964: 19 may. Nueva conjura militar contra el presidente paraguayo. 1968: 12 feb. Reelección de Stroessner, que jura su tercer mandato el 16 de agosto. 1 jun. Stroessner declara el estado de sitio en Paraguay. 1971: 16 mar. Tensión en las relaciones entre Iglesia y Estado. Los obispos denuncian las violaciones de los Derechos Humanos. 1973: 12 feb. Stroessner, reelegido 16 jul. Llega a Madrid en visita oficia) el presidente Stroessner. 1974: 18 sep. Se prorroga el estado de sitio. 1977: 6 feb. Las elecciones vuelven a dar la victoria al único candidato, Alfredo Stroessner. 1980: 29 mar. Detenciones masivas de campesinos. 1982: 22 jul. Las organizaciones defensoras de los Derechos Humanos aseguran que 10.000 presos políticos han sido asesinados en Paraguay entre 1958 y 1976. 1983: 6 feb. Elecciones generales y nuevo triunfode Stroessner. 19 jul. Fuertes críticas por la detención del director del ABC color 22 jul. Acciones del Gobierno contra diferentes medios de comunicación. 15 dic. Inauguración de la presa de Itaipú, el proyecto hidroeléctrico mayor del mundo. 1984: 7 ene. Retomo de exiliados tras la proclamación de una amnistía 22 feb. Por primera vez en treinta años, 5.000 paraguayos han podido manifestarse contra el régimen. 1985: 12 mar. El Gobierno impide el regreso del disidente Domingo Laino.