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V Muchos consideran que La mofa do símbolos de la chirigota- Los Ionios de capirote llen poco que ver con el auténtico carnaval L S O m e j o r del Carnaval de Cádiz n atic DO lo han recupcjado los püsmodenios y que nuDca se llcc a perder- -di a lo que diga la leyenda- m q; uiera en los años más probibiüvos del anicrior régimen. Cádiz considera- c o n loda U razón- -la cuna de Ja libertad. Ei las Cortes de 1813 se articuló por vez primera, con más de un siglo de anlidpadón, i m proyecto r a que la libertad y el orden no escn incompatibles. En las viejas muraUas se le puso el hasta aquí He O el i n v a d í franix s y con las bombas que tiraban tales fanfarrones se hadan las (gaditanas tirabuzones, como es bien sabido. Este dato, de capilal importancia para la bij toria de Empana, lo fue tambii n para la historia del Carnaval. E Q el íiglo XTX- q u e j u n i o con el X V I I I correspondieron al raan esplendor de esla d u d a d Cádiz vivió muy por delante del resto de España. Su (alenté liberal fue forjando una mentalidad singular, abierta a otroí pueblos y Otras gentes, que desembarcaban en su puerta, procedentes de las más diveisas íaüíudc! Eítc sustrato fue persistiendo en la población. orgulJosa de su historia a lo lago def tiempo, hasta eJ punto de que aún hoy Cádiz presume de ser una ciudad abierta y loleranic. pero lambién moderada y opuesto a las estridencias. L a V i ñ a un barrio popular, cuyos habitantes eran y son gentes modestas y sencillas, se considera la cuna del Carnaval. En su mismo c o r a z ó n iene dedicada una plaza el Tfo de la T i z a considerado el gran pionero del Carnaval en sus formas contemporáneas. Pero la gran (testa gaditana fue evoludonando con el paso de los años. Los coros y las chirigotas fueron p n a n d o po pul andad, hasta que llegó la guena civil y, con ella, años más dificiles para los viejos chirigolcros. La crítica fue siempre el arma en las satíncas letrillas de las agrupaciones- Sin embargo, hay que puntualizar que esta critica tuvo casi siempre por motivos los sucesos locales y las costumbres de la Vida cotidiana. La intención de los v i e j o s chirigoEeros no era arreglar el mundo m entrar en la política n a c i o n a l A s p i r a b a n a tades. En los años 50 los coros y chingólas gozaron de buena vitalidad y empegó uoa época en la que experimentaron d c r t o resurg i r Mantenían- a l g o m ¿s aiemperadas- sus criticas ciudadanas, endulzadas con algún que o t r o pasodoble de elogio al alcalde de enronccs. don José León de Carranza, L a s fiestas típicas Con el desartollismo parecen llegar años más complicados para las dos modalidades tradicionales de agrupaciones: el coro y la chirigota. Es por entonces cuando entra con fuerza la comparsa, de la mano de Paco Alba. Las criticas van disminuyendo y se imponen unas formas pseudopoéticas que irán degenerando con otros autores predispuestos a convertir sus composiciones en piezas literarias de arte menor- Así quedó alianado el camino para la creación de las Fiestas Típicas Gaditanas, híbrido de los Carnavales, q u e se t r a s l a d a r o n al mes de mayo, con muchas carrozas, maiorettes bandas y hasta casetas. Es decir, con unas fórmulas inaropiadaii para lo que se celebra a en Cádiz. Íimitaban iretensiones más modestas y se a ejercer una critica municipal y de las costumbres, con alusiones satíricas y picantes. En este sentido CS Curioso comp r o b a r que los v i e j o s Ictrisias eran bastante reacios a las innovaciones y modemldades- Los llamados p o s m o d e r n o s h u b i e r a n sido, desde luego, un buen blanco para ellos. Durante los primeros años del anterior régimen las agrupaciones sobrevivieron con algunas dificul- madas por pejsonas de condición social modesta, en su mayoría obreros, albañiics, trabajadores de la Plaza, etcct ¿ra. Pero a partir de la dEh: da de los setenta se produce un fenómeno credentc c msólito: la entrada de una juventud de clase media- -universitarios y profesionales liberales, sobre t o d o- en as agrupaciones. Primero íue el coro, con L o s dcdócrataSB. que revolucionó la modalidad c impuso un camino eutdo poste normen te por otros. Y despuL ya a comienzos de los ochenta, las chirigotas, populistas donde las hubiera se hicieron más inrerclasistas con la llegada de L o i cruzados mágicos En base a viejos motivos, actualizados y tratados desde unos niveles mAs técnico, consiguieron conectar con unos sectores sociales que no estaban tan integrados en las fiestas. Esta celebración siempre fue popular, pero puede decirse ue jamás tuvo el nivel de inrerasismo que disfruta ahoia. 3 I E Con el cambio de régimen emicza la nueva recuperación de is fiestas- Siempre- incluso durante los años más difíciles- las agrupaciones habían estado for- Los Carnavales en Cádiz son distintos a los de otras ciudades españolas. En la Tacita de Plata las a -rupaciones son el noventa por ciento de ia fiesta, Uw cabalgatas, tan importantes en otros tugares, no dejan de ser un episodio anecdótico, que incluso pasa inadvertidos para musios. Curiosamente, interesa más a los forasteros presentes en la ciudad que a los propios gaditanos. Rflpoftajfl gráftca: Cadoi Sancho