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38 ABC INTERNACIONAL Líbano, volcán del Mediterráneo DOMINGO 22- 2- 87 El problema palestino, origen de un rompecabezas de reinos de Taifas El fanatismo chií ahonda el abismo entre los dos Beirut Beirut. Francisco de Andrés, enviado especial Hasta mediados de los años setenta, la calle Hamra de Beirut- l a pequeña París del Oriente Medio- reunía para el turista una original mezcolanza de folclorismo árabe y glamour occidental. Desde entonces, las luces de hoteles y restaurantes han cedido paso en el atardecer libanes a los reflejos de disparos y luces de sirenas. Es la hora y el predio de una galaxia de milicias que irrumpen en las sombras para establecer su ley. Encrucijada de religiones y de razas, Líbano mostró durante siglos un ejemplo de exquisita convivencia entre cristianos y musulmanes y de florecimiento económico en el área mediterránea. Doce años después del estallido de la guerra civil aún permanece la incógnita sobre las causas que dieron al traste con ese delicado equilibrio, convirtiendo una nación unida en un infierno bélico y en un laberinto político. En menos de once mil kilómetros cuadrados, tres millones de libaneses, a los que se suman casi medio millón de refugiados palestinos, han convertido el país en un rompecabezas de reinos de Taifas. Tan pronto como alguna de las diecisiete confesiones religiosas es capaz de movilizar una milicia armada, toma posesión de un puñado de territorio y establece en él su feudo. Para atravesarlo se requiere un permiso especial, normalmente unido al pago de un impuesto revolucionario La cantonización del país se ha impuesto dramáticamente sobre las ruinas del Gobierno constitucional del presidente cristiano Amin Gemayel. Desde que estallara la guerra de los campamentos entre las organizaciones palestinas y las milicias chiíes de Amal, por la hegemonía en el bando musulmán, la fiebre de alianzas y de vendettas ha causado estragos en el sector Oeste de Beirut. Más allá de la línea verde que divide la capital en dos partes, chiíes, suníes, palestinos y drusos, flanqueados por decenas de milicias menores, luchan desaforadamente por ampliar su control en nuevos sectores. Siria contempla la escena y distribuye graciosamente su ayuda ora a los chiíes moderados de Amal, ora a los drusos de Jumblat, de acuerdo a los cálculos del presidente Assad. A la sombra, el régimen iraní de Jomeini amplía su influencia en los sectores radicales chiíes formados En un rito casi lúdico se suceden los duelos artilleros entre el sector cristiano y el musulmán. rienda de organización. Hay un tráfico fluido y escandaloso, producto en gran medida de la ausencia de señalizaciones y de guardias de tráfico y los estragos de once años de bombardeos en calles, vías urbanas y edificios. Las líneas telefónicas funcionan con dificultad, pero funcionan. En todas partes, pese a la fuerte presencia de Fuerzas militares o de trabajadores vestidos de. caqui, se siente un pacto táctico entre la población cristiana, decidida a seguir viviendo como si la guerra fuese un hecho circunstancial, como el sonar de los claxons o el ruido de los motores. Si los cristianos cedemos más terreno en el reparto político seremos expulsados del país, o masacrados como lo ha sido la minoría cristiana en Siria nos comenta un oficial de las Fuerzas libanesas. Nadie pone en duda, ni ellos tampoco, que ya son minoría respecto a los musulmanes en el Líbano, y que es preciso reformar el sistema político para adecuarse a la nueva realidad. Pero el problema es distinto. Desde el comienzo de su rivalidad con los palestinos en 1975- origen del conflicto- los cristianos sienten la amenaza constante de ser el chivo expiatorio del problema palestino. Primero fueron las pretensiones de Siria y luego incluso las de Israel y los Estados Unidos. Según fuentes cristianas, existe la certeza de que en 1982 la Embajada norteamericana en Beirut trabajaba en un ambicioso proyecto destinado a expatriar a los cristianos para crear en Líbano un Estado musulmán integrando a los palestinos. En un rito casi lúdico se suceden a diario los denominados duelos artilleros entre el este y el oeste, reducidos en intensidad desde el comienzo de los enfrentamientos en el seno de la comunidad musulmana. A lo largo de los doce kilómetros de línea verde trazada a sangre y fuego desde 1975, los francotiradores recuerdan intermitentemente su presencia. Pero las carnicerías se registran ahora en los campamentos palestinos y en los barrios chiíes, donde en poco más de cuatro meses han muerto más de ochocien- Hafez el Assad bajo la bandera de la Hezbollah (Partido de Dios) Un aire de artificial normalidad se respira en el sector cristiano, al este y norte de Beirut. Para quienes han tenido que huir del sector musulmán, la zona controlada por las Fuerzas libanesas se presenta con una apa- -Principales fuerzas militares Amal. Creada en 1974, aglutina a la mayor parte de la comunidad chií. mayoritaria en el sector musulmán de Beirut. Se enfrenta. en la capital y en el sur contra las organizaciones palestinas, en busca de la hegemonía en el bando musulmán. Su líder es Nabih Berri. Es un movimiento sin ideología o programa político concreto. Fuerzas libanesas. Ejército gubernamental, transformado en la fuerza militar de los cristianos desde el comienzo de la guerra. Aglutina a otras milicias cristianas, particularmente la Falange de Samir Geagea, y domina todo el sector Este de Beirut. Palestinos. Se han hecho fuertes en los campamentos de Beirut y tratan de extenderse en el sur del Líbano, en torno a Tiro y Sidón. Cuentan ahora con el apoyo territorial y logístico de los drusos de Jumblat. Desde la decisión de Arafat de retornar a la lucha armada y el comienzo de la guerra de los campamentos las organizaciones palestinas han vuelto a hacer frente común con el líder de Al Fatah. Drusos. Tienen su feudo en las montañas del Chuf, situadas al sureste de Beirut, y controlan otros territorios en el sur y el oeste del Líbano. Su líder, Walid Jumblat, ha roto su alianza con Amal para apoyar a los palestinos, ante el temor de que una victoria chií les arrincone. Su organización política corre a cargo del Partido Socialista Progresista. Suníes. Tradicionalmente, comunidad musulmana mayoritaria en Beirut hasta la invasión israelí que trasladó a muchos chiíes del sur. Mantienen buenas relaciones con las organizaciones palestinas más moderadas. Su fuerza militar es menor que la de Amal y los drusos. Sus principales milicias son la Mourabitoun, influida por el panarabismb de Nasser, y el Movimiento de Unificación Islámica. Hezbollah. Sector radical de la comunidad chií, apoyada por el régimen iraní, lucha por extender el integrismo y la creación de un Estado Islámico de corte jomeinista Ejército sirio. Apoya? Amal en su lucha contra los palestinos, y en general a chiíes y drusos en su pugna contra los cristianos. Controlan el valle de la Bekaa y el norte del Líbano, y tienen destacamentos en Beirut oeste. Ejército del Sur del Líbano e israelí. Milicia cristiana que, con el apoyo del Ejército israelí, controla la zona fronteriza del sur considerada por Tel Aviv como franja de seguridad desde su retirada del Líbano.