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de las artes ABC Se ha conseguido la fusión de las partes antiguas con las actuales. A la derecha, un ángulo del patio central Arquitectura y urbanismo Centro artístico- comercial en una vieja casa de Serrano UALQUIERA que conozca un poco la vida madrileña sabe que la calle de Serrano constituye uno de los ejes comerciales de establecimientos más elegantes y cualificados de la capital, en una zona en auge que no ha acusado depresiones económicas ni urbanísticas. Ahora, al principio de esa calle, en una de las primeras casas levantadas en el ensanche del Marqués de Salamanca, construida en 1882 por el arquitecto Sainz de Lastra, se ha llevado a cabo una operación destacable por varios motivos. La casa a la que nos estamos refiriendo constaba en su día de cinco plantas habitables y cubierta con buhardilla, que más adelante, al principio de la década de los 40 de este siglo, se alteró con el añadido de dos plantas de viviendas más y otra de estudiosterrazas. Alteraciones que también afectaron a la fachada, con apertura de huecos apaisados en la planta baja para adaptarlos a las tiendas y recubrimiento de plaqueta de ladrillo visto todo el edificio. Aún más adelante, y durante bastantes años, la casa ha permanecido cerrada y deshabitada en su mayor parte, esperando que el tiempo acabase de arruinarla por completo y justificar su demolición, como ha ocurrido en otras edificaciones similares de la misma calle. Las severas, y acertadas, restricciones municipales para impedir que desaparezcan los testimonios urbanos de otras épocas impidió los propósitos demoledores y en vista de lo cual se pensó en otras soluciones menos drásticas. Y la solución ha sido un centro C de arte y antigüedades, que en las primeras cinco plantas del edificio suman un total de cincuenta tiendas que podrán dedicarse al comercio artístico. La conversión de una vieja casa de pisos en un centro de esa naturaleza ya se comprende que no ha sido nada fácil, sobre todo cuando se tenía la voluntad de hacerlo con la máxima calidad constructiva y el mayor respeto posible a las características del inmueble. El resultado es muy vistoso, combinando todo lo aprovechable de la vieja casa con detalles actuales que establecen el necesario contrapunto para no dar la impresión de que lo que se perseguía era un pintoresquismo que hubiese estado fuera de lugar. Conseguir cincuenta establecimientos, instalar ascensores de subida y bajada, escaleras mecánicas, sala de conferencias y proyecciones, cafetería, sin derribar muros maestros, ni sustituir los antiguos forjados de madera que sostienen las diferentes plantas, era un reto de comprometida resolución. Igual que conservar el viejo y triangular patio de luces en su sitio e incorporarlo, remozado, como detalle más característico de los nuevos locales. La piqueta tuvo que intervenir con el cuidado que lo hubiese hecho un bisturí en un cuerpo enfermo, llegando hasta las estructuras óseas sin dañarlas, reforzándolas con todos los medios que la nueva tecnología pone en manos de los arquitectos sensibles. Al cubrir el patio con montera de cristales en la última planta de las tiendas, el espacio interno configuró el gran distribuidor de los pisos permitiendo una panorámica de gran efecto estético. Los antiguos pies derechos de madera, antes ocultos en los muros, han quedado en su sitio y vistos, con las huellas polícromas del yeso que los recubría. Maderas que entonan con el rosado del ladrillo con el que se ha recubierto todos los muros internos. Nobles maderas forman el entarimado del pavimento nuevo, que contrasta con los grandes paramentos cristalinos que limitan cada local. Delicada operación de cirugía arquitectónica, en la que ha habido que sajar, suprimir, cortar, soldar, suturar, como si de cirugía estética se tratase. El arquitecto- cirujanoembellecedor ha sido José Ángel Rodrigo, riojano afincado en Madrid, ayudado de la arquitecto rumana residente en España Nicoletta Petrovanu. Rodrigo ha podido actuar con seguridad porque ya tenía la fructífera experiencia de haber dirigido las obras del centro comercial de La Vaguada, trabajando de común acuerdo con el gran artista César Manrique, y también el haber proyectado y dirigido otro centro comercial en la misma calle de Serrano, con múltiples establecimientos de pequeñas dimensiones. Experiencias que le han posibilitado para resolver los complejos problemas que ahora se le han planteado, resueltos con ingenio y acierto. Juan RAMÍREZ DE LUCAS A B C 115 Detalle de una de las plantas JUEVES 12- 2- 87