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Dibujo 1986 de Pedro Castrortega stand 3 44) El faetón de Pilar Insertis stand 64) ARCO 87: Más de mil artistas en busca de un mercado La VI edición de la feria fue inaugurada ayer por Su Majestad la Reina A VI edición de la Feria Internacional de Arte Contemporáneo (ARCO 87) fue inaugurada en la tarde de ayer por Su Majestad la Reina en compañía del ministro de Cultura y del presidente de la Comunidad de Madrid. La feria, que se extenderá hasta el día 17, reúne en sus 1.600 metros cuadrados a 152 galerías españolas y extranjeras que presentan la obra de más de mil artistas. El ambiente previo a ARCO 87 podría resumirse en el título de una canción del grupo King Crimson: Confusión será mi epitafio. Confusión, ambigüedad y falta de didactismo son características propias de cualquier feria comercial, sean éstas de París, Colonia, Basilea o Zurich. El problema reside en saber si ARCO, que registró 110.000 visitantes el pasado año, puede ser catalogada en puridad como tal feria de venta y no como una muestra estética que permitiría una visión más coherente para el público sobre los caminos del arte de vanguardia. Este dilema, más o menos hamletiano, planea sobre ARCO desde el mismo instante de su concepción. Es así que lo comercial no puede funcionar muy bien porque en este país la demanda (coleccionistas, instituciones, fundaciones, L mercado internacional) van muy por detrás de la importante oferta que representa hoy el arte contemporáneo, especialmente el nacional. ARCO no es capaz de autofinanciarse y muchas galerías extranjeras, a pesar de no tener que pagar las mil pesetas que cuesta el metro de stand han renunciado a seguir acudiendo ante lo mínimo del negocio. Esto son hechos. Como también es un hecho que la población española acude a ARCO de forma masiva empujada por un renovado interés hacia el arte y en ausencia de una tradición que permita orientarse en un piélago de estéticas Una pintura de Joan Bennassar stand 57) muchas veces contrapuestas que confunden mucho más que aclaran. El público no sabe si lo contemplado es bueno o malo, desde el momento en que la única razón para su presencia parece residir en su carácter de producto a la venta. Por supuesto, las cosas no son así de maniqueas y una feria comercial, bien ordenada, puede constituirse en un excelente repaso de formas nuevas, algo que el batiburrillo de ARCO no permite. Por otro lado, la técnica de selección no está muy clara, aunque es fácil imaginar los gritos que se escucharían si dicha selección lo fuera por motivos de estricta valoración artística, al estilo de la Dokumenta que este año se celebra en Kassel. Con todo ello, ARCO, que mientras siga apoyada por organismos oficiales no verá el susodicho epitafio, tiene interés. Para las galerías, que pueden vender algo más de lo habitual en sus recintos; para el público, porque puede ver reunida una parte representativa de la plástica española, y para los artistas, que ven sus obras atendidas por gentes que jamás pisarían una galería. Son las justificaciones de siempre, de todos los años. Un año más. J. M. COSTA JUEVES 12- 2- 87 112 ABC