Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
JUEVES 12- 2- 87- OPINION -ABC, pág. 15 A Bolsa ha experimentado ayer una baja muy clara que se suma al comportamiento depresivo de hace unos días. El gruñido del oso, el animal bajista, se ha dejado sentir donde parecía que reinaba el toro, el tótem de los alcistas. Una de las buenas noticias españolas del año 1986 había sido la subida clara de nuestro mercado de valores, en una línea por otro lado común en el marco internacional en que nos movemos, desde Wall Street a París. El empuje de Madrid, sin embargo, fue solo comparable con el que experimentaron algunas bolsas del Extremo Oriente. La cifra del índice anual del 2O0 por 100 se aireó internacionalmente. En estos momentos en que, con el famoso big- bang de la City londinense se acentúa el cosmopolitismo bursátil, las informaciones sobre la conducta de nuestro mercado de valores en 1986 constituyeron un activo español nada despreciable. Las interacciones alcistas pasaron a constituir, así, un buen legado para 1987. Cotizaciones en auge es tanto como hablar de tipos de interés más baratos, lo que también señala facilidades de inversión y progresos importantes de nuestra economía. Los beneficios de las revalorizaciones incitan a aumentar el ahorro nacional, con consecuencias muy favorables sobre el empleo. Lo que acontece en el patio de operaciones de la Bolsa trasciende, en los últimos tiempos, de modo muy positivo. Contra juicios científicamente muy ramplones que continúan hablando de condenables actividades especulativas, en realidad allí se genera un impulso muy importante para el bienestar. Hemos hablado de un conj u n t o de relaciones que constituyen algo así como un tejido sutilísimo capaz de vestir de buenas galas a nuestra economía. Incluso se pronosticaba que el enriquecimiento de esta tela iba a proseguir. La Bolsa madrileña aún no se ha repuesto del todo del hundimiento provocado por la crisis. Las perspectivas eran optimistas, pero la trama era tan delicada que no garantizaba contra rasgones si se la trataba sin tacto. Más de una vez declaraciones de responsables en variadísimos campos de la di- L EL JUEGO DE LA BOLSA rección de la política económica, si no atinan con la mesura siempre recomendable, pueden provocar roturas importantísimas. Si además se trata a estas noticias de modo un tanto desmesurado, el daño se amplía. Aún menos conveniente es perturbar la hipersensibilidad de los inversores extranjeros. Si el juego de la Bolsa comienza a desarrollarse en medio de frases que no debieron haberse dicho, de noticias que no merecían titulares excesivos y de tensiones crecientes con los inversores extranjeros, mientras se acentúan las disparidades de criterio en las alturas, siempre es posible que concluya en crisis. Que sea más o menos grave va a depender, ahora mismo, de que se atine o no a mantener, por todos, la sangre fría. A traducción bolsística del efecto- Fecsa sobre el entero sector eléctrico obliga a una serie de consideraciones preocupadas frente a las reponsabilidades de fondo que pudieran existir. Y si esa traducción tiene repercusiones en las finanzas internacionales, esas consideraciones nos parecen todavía más necesarias. Entre las cosas que más daño nos pudieran hacer sería la de que se definiera y consolidase una imagen de país económicamente poco serio o simplemente i n s e g u r o para los inversores. Conviene poner las cosas en claro y dar a la política lo que es de la política y a la gestión de una empresa, o de todo un sector, lo que les corresponde. Y así es obligado recordar cómo, en un escenario político determinado, se hicieron determina- L DESDE EL ASUNTO FECSA das previsiones de consumos eléctricos, que postulaban unas inversiones y que requerían de unas determinadas tarifas. Pero el escenario cambió y las tarifas se convirtieron cada vez más en precios políticos, que se alumbran con fórceps. Una orientación económica muy concreta determinó, además, que la traducción a la economía nacional de las consecuencias de la crisis económica internacional aumentara entre nosotros las consecuencias d ésta. Ha sucedido luego que los protocolos firmados por el Gobierno con el sector eléctrico español han sido cumplidos más por éste que por aquél. Y también ha venido a ocurrir, como una anomalía más: que los aumentos que se conceden a Endesa están por encima de los que se autorizan, por vía de tarifas, al resto de las empresas del sector eléctrico. Tampoco se puede olvidar el grado de compromiso o de estricta obligación que vinieron a suponer las garantías que dieron en Londres las máximas autoridades energéticas a los inversores extranjeros sobre las seguridades políticas y económicas concernientes al sector eléctrico español. Lo que se ha producido, finalmente, es el desenlace en cadena de unos efectos, no deseados ni queridos por nadie, de algún desliz verbal, de alguna insinuación imprudente, en niveles gubernamentales de segundo grado. Pero si todo lo dicho más arriba no hubiera estado sentado, ese desliz no habría tenido sus indeseados efectos. Fuera por lo que fuera, sin embargo, la palabra y la acción corresponden a h o r a al Gobierno, cuando los responsables de la inversión extranjera en España piden conductas consecuentes con las expectativas que se les crearon para que vinieran. El Gobierno debe responder expresa y frontalmente, asumiendo la responsabilidad que le recorresponde en lo que concierne a Fecsa, y en lo que corresponde a la incorrecta imagen que este problema proyecta sobre el sector en su conjunto, lo mismo que en aquello que afecta a la imagen de España como nación en la que, por políticamente solvente, se puede invertir. EN TORNO ATORNER E S muy grave que un político con responsabilidades en el partido del Gobierno se vea implicado en un caso de tráfico de drogas, acusado de introducir cocaína a través del aeropuerto de Madrid. El hecho de que José Luis Torner sea una figura de segunda fila en el PSOE no salva la situación. La lucha contra la droga es hoy en todo el mundo occidental un objetivo de primer orden, común a todos los Gobiernos. Desde el conservador Reagan hasta el socialista Mitterrand, todos han levantado bandera contra la terrible plaga, ante la que no cabe negociación ni permisividad. Que un diputado a la Asamblea autonómica de Madrid parezca haber prestado, según todos los indicios, su cobertura personal a un traficante que procedía de Suramérica, es un escándalo en el que nadie querrá implicar al Partido Socialista como tal partido, pero ante el cual el PSOE no tiene más remedio que ofrecer una explicación suficiente. Las ambigüedades, ligerezas y despropósitos que el partido del Gobierno profirió hasta pocas semanas antes de su llegada al poder, explican algunas cosas que ahora suceden: está todavía cerca el tiempo en que tantos socialistas abogaban, con torpeza notoria, por la legalización de la droga blanda. Presidente- Editor GUILLERMO LUCA DE TENA Director LUIS MARÍA ANSON Director de ABC de Sevilla Francisco Giménez- Alemán Subdirector: Antonio Burgos ABC Subdirectores D. Valcárcel, J. Vila, J. Javaloyes, M. Adrio, R. de Góngora, J. Amado Jefes de Redacción: J. A. Gundín (Continuidad) J. 0 Azcue (Internacional) B. Berasátegui (Sábado Cultural) A. Fernández (Economía) J. I. G. a Garzón (Cultura) A. A. González (Continuidad) R. Gutiérrez (Continuidad) L. Lz. Nicolás (Reportajes) C. Maribona (Continuidad) J. L Marín Descalzo (Sociedad) J. a m o (Edición) L I. Parada (Suplementos Econónicos) L Prados de la Plaza (Contojidad) C. Prat (Domncal) Santiago Castek) (Cotefcoradones) Secciones: J Rubio (Arte) J M. Fdez. -Rua (Ciencia) A. Garrido y J Espejo (Confección) J, C. Oiez (Deportes) A. Yáñez (Edición Aérea) J Badía (Educación) E. R. Marchante (Espectáculos) J Pato (Gráfica) M. A. Flores (Huecograbado) F. Rubio (Ilustración) M. Salvatierra (Internacional) C. Navascués (Madrid) J A. Sentís (Nacional) M. A. Martin (Sanidad) D. Martinez- Luján (Sociedad) R. Domínguez (Sucesos) V. Zabala (Toros) E, Yebra (V i d a S o c i a l) Director General de Prensa Española, S. A. JUAN MANUEL GONZALEZ- UBEDA Producción: S. Barreno. Personal: C. Conde, Financiero: I. Laguna. P. Datos: V. Peña. R. Externas: J. Saiz. Comercial: E. Gil- Casares. Publicidad: L. Escolar. Distribución: J, A, G. a Valenzuela Teléfonos: Centralita (todos los servicios) 435 84 45, 435 60 25 y 435 31 00 Télex: 27682 ABCMDE. Publicidad: 435 1 B 90. Suscripciones: 435 02 25. Apartado 43 Prensa Española, S. A.