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Montserrat Caballé abre esta noche la temporada de ópera de Madrid, en el teatro de la Zarzuela, con el Mefistófele de Boito Montserrat Caballé, con Fausto a sus pies N O le ha hecho falta pactar con el diablo para mantener la eterna juventud de su voz después de treinta años moldeando pentagramas. Al fin y al cabo, las diosas no lo necesitan. A ella, Montserrat Caballé, le basta emerger cada ópera para sentir la misma sensación que le asaltó en Basilea, hace tres decenios ya, cuando encarnó a la delicada Mimí de La Bohéme. Más de un Fausto se ha perdido por escuchar su voz- -el primero, su marido, Bernabé Martí, que cayó en las redes de su arte y de su encanto desde el primer beso operístico. MIÉRCOLES 4- 2- 87 Ahora, la Caballé ha decidido que, ya puesta a ejercer de Margarita, era hora de encarnarla en escena (la de Boito, que la de Gounod no le era ajena) Razones vocales son las que le han empujado a dar este paso: La Margarita de Mefistófele es un papel dramático verista, que requiere un peso específico en la voz; ésta debe ser llena, cálida. No es, sin embargo, su primer encuentro con el papel, que ya grabó hace unos años. La soprano, no obstante, sonroja sus mejillas cuando contesta que entonces yo no tenía la voz necesaria. Aquella- y Montserrat Caballé abre una de esas sonrisas tan argentinas como su canto- no era Margarita Pero no se acaban en el escenario las particulares conexiones de la Caballé con el mito que Goethe tornara universal y literario. Confiesa la soprano que al igual que Fausto retornó a la juventud, ella se sintió nacer de nuevo hace apenas un par de años. Lo habrá contado cientos de veces, pero Montserrat- llegados a este punto no es ya la Caballé- contiene a duras penas la emoción cuando recuerda esos momentos tan difíciles. Pasé por un peligro muy grande. Mi reaparición con Armide- e n el teatro de la Zarzuela, el mismo donde hoy nace su Margarita, el mismo donde hace unos meses nació su walkiria- fue para mí como un volver a empezar, como un renacer. Vine- aunque parezca muy cursi es así- de un lugar muy oscuro, sin mañana. Y esta vida nueva en lo musical y en lo personal es tan intensa, soy tan feliz que a veces me desborda... incluso demasiado. Julio BRAVO ABC 97