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70 A B C ESPECTÁCULOS ¿Ustedes lo vieron? MIÉRCOLES 4- 2- 87 Nuevos nombramientos en la ONE y el coro nacional Madrid. Efe Carmen Helena Téllez y Santiago Martín Bermúdez han sido nombrados, respectivamente, directora del Coro Nacional de España y Delegado General de la Orquesta Nacional de España, por el director general de las Artes Escénicas y de la Música, José Manuel Garrido Guzmán. Carmen Helena Téllez nació en Caracas en 1955 y se formó en la Indiana University School of Music donde obtuvo la licenciatura y maestría en piano y dirección, consiguiendo posteriormente el doctorado en dirección de coros y orquestas. Master of music por la Indiana University Bachelor of Music con alta distinción por la misma universidad, profesora de piano con honores, su actividad profesional ha incluido ia dirección de orquesta y coros sinfónicos y de cámara, opera y música contemporánea. Durante la presente temporada ha dirigido todas las orquestas profesionales de venezuela, la Leamington Chamber Orchestra y la Beauchamp sinfonietta de Inglaterra, así como la Orquesta Sinfónica de Tenerife. Por su parte, Santiago Martín Bermúdez nació en 1947 y es Licenciado en Ciencias Políticas y Sociología (rama de Políticas) Trabaja en la administración desde 1966 y pertenece al cuerpo Técnico de la Administración Civil del Estado desde 1977. En la actualidad estaba destinado en la Dirección General de Desarrollo Autonómico del Ministerio para las Administraciones Públicas, como secretario de la Comisión Mixta de Transferencias. Vinculado desde el año 65 al mundo de la cultura, ha formado parte del grupo teatral Los Goliardos como actor y director de escena. Asimismo, ha dirigido la sección de música de la revista Ritmo colaborando también en diversos medios informativos. Desde octubre de 1985 viene realizando el programa De un tiempo, de un país en Radio 2 de Radio Nacional de España. En 1986 publicó una monografía sobre la obra de Igor Stravinski. LA SONRISA DE UNA REINA Hace unos años, en Montevideo, un taxista me comentó con sorna la existencia de la Monarquía en España, porque para él, programado en la historia de su país, la realeza significaba sólo tiranía y vejez. Le hice notar que mientras él, en el seno de una República, estaba sometido a censura desde opinión escrita o hablada, yo, bajo un Rey, podía decir lo que se me antojara, incluso del propio Rey. Y que, como la nuestra, vivía y dejaba vivir la Monarquía británica, holandesa, sueca, noruega... y danesa, con la que ayer se ha iniciado la serie televisiva sobre el tema y que no podía empezar con mejores auspicios. El periodista está un poco torpón y envarado, pero la Reina Margarita II llenó la pantalla con su aventajada estatura, y todavía más con su sonrisa. Y lo que resultó más atractivo es que quince años de mando no la han quitado nada de adolescente escandinava. A veces, efectivamente, se le iban los ojos a la cámara cuando se suponía que despachaba normalmente con sus ministros, o encendía un cigarrillo con más necesidad de ocupar sus manos que de absorber un humo que ni siquiera tragaba. En toda la entrevista estuvo modesta, sin dejar de ser real y simpática, sin concesiones a la demagogia fácil. Me gustó especialmente- quizá porque lo había escrito yo hace unos meses, y siempre halaga que una Reina coincida con uno- la respuesta a esa pregunta que hacen todos los periodistas sobre el dogal del protocolo en las figuras importantes. El protocolo- precisó- no es una opresión, sino una ayuda. Porque por una puerta no pueden pasar nunca dos personas al mismo tiempo, y por ello se ha inventado un sistema que fija el orden en que deben hacerlo. El protocolo resuelve más problemas de los que plantea. Dio la impresión televisiva de ser amable en el sentido original de la palabra, es decir, digna de ser amada, y uno cree sin esfuerzo el rumor que ella acogió con risas, es decir, que si hubiera República en Dinamarca la elegirían sin duda como presidenta. A quienes conocemos el país de Andersen y hemos hablado con su gente no nos extrañaría nada esa posibilidad. Buen retrato de un pueblo que sabe combinar modernidad y tradición, cuya Reina recibe a todo el mundo, pero donde todo el mundo procura ir vestido de la forma más elegante en esa ocasión para no desentonar de los bellos salones de un palacio. Democracia pura que no excluye el buen gusto. Ni la modernidad. El taxista uruguayo no lo sabía, pero lo que ha resultado en Europa occidental es que la Monarquía, más que el pasado, representa el futuro. Fernando DÍAZ PLAJÁ La tauromaquia inaugura el Festival de Cine de Burdeos Burdeos. A. L. Inurria Con una agradable sorpresa, la presencia en el Centro Cultural Casa de Goya, de Burdeos, de Camilo José Cela, que ofrecerá una conferencia alabadora del vino, las autoridades locales inauguraron la present edición del Festival, mientras los asistentes podían admirar la exposición Vida de Goya y recordaban que en dicho recinto vivió el pintor desde 1824 hasta su muerte en 1828. El Festival Ibérico, que como es habitual comienza con temas taurinos, presentó como primicia de la exposición Luis Buñuel: Vida de Goya con fragmentos de manuscritos del cineasta de Calanda, mostrados por primera vez, y sobre los que pensaba realizar una película. La tauromaquia tuvo su primera manifestación en una exposición con medio centenar de obras, en los que una larga veintena de artistas mostraron su forma de entender la plasticidad, dramatismo y ritual de la fiesta nacional repartidos en pinturas y grabados. La segunda entrega ya fue cinematográfica, pues el documento taurino se poso sobre la pantalla llegando a su máxima expresión en la proyección de El momento de la verdad título en el que Francesco Rossi, siguiendo la carrera triunfal de Miguel Mateo Miguelín y con su colaboración como actor principal, realizó un muy válido documental de ficción con insertos de documento real y con una mínima dramatizacion en los diálogos en la que brindaba, como inicio y final procesional, el camino de un campesino andaluz hasta su éxito y su muerte como matador. Anteriormente el documento del cine taurino hizo pasearse por el rectángulo a los dioses de los ruedos, tales como Aparicio, Litri y Ordóñez. Mientras, en otra sala, la violencia de la guerra, nuestra guerra civil, sorprendía la retina de los espectadores a través de dos cortometrajes catalanes: Jornadas de victoria, Teruel y El martirio de Cataluña Ambos, rodados en 1938 por la productora y distribuidora Laya Films, se benefician del trabajo del operador Manuel Berenguer, perteneciente a la denominada escuela de documentalistas de guerra de dicha productora del bando republicano, que, desde Perpignan, enviaba a Europa lo que filmaba, recabando ayuda y propaganda para su causa. El episodio que muestra la caída de Teruel, de tono triunfal, comedido y propagandístico, contrastó con Cataluña mártir en donde el protagonismo son los bombardeos sufridos en Barcelona por la aviación nacional, en el documento denominadas alas negras, y donde con reiteración se nos muestra el trabajo de la defensa pasiva recogiendo las víctimas y con escalofriantes imágenes de cadáveres de niños. De distinto tono fue el muy corto documento silente de Ricardo Baños, 1909, donde e) pionero nos da un paseo por las calles de Barcelona en tranvía. El conocido y primitivo recurso de colocar la cámara fija en la plataforma delantera y filmar todo lo que abarca la lente. Finalmente el cine realizado en Cataluña se despidió con el cine reportaje Catalanes universales que en realización de Antoni Ribas, nos presenta las figuras de Dalí, Miró, Tapies, Sert, Salvador Espriu, Pau Casáis y Montserrat Caballé entre otros. Gabriel Fernández y Harry Bulow comparten el premio Osear Esplá Madrid El XV Premio Internacional de Música Osear Esplá fue otorgado este año mediante dos accésit, dotado con un millón de pesetas, a las obras Concierto para piano y orquesta número 1 del madrileño Gabriel Fernández Alvez, y The pillar of cloud del estadounidense Harry T. Bulow. También se otorgó una mención honorífica, por su originalidad, a una obra de Alejandro Iglesias Rossi, de Vincennes (Francia) informa Ep. El Jurado estuvo compuesto en esta ocasión por Penderecky, Leonardo Balada, José Peris Lacasa, Miguel Ángel Gómez Martínez, Miguel Ángel García Coria y Martínez Bernicola. La exigencia de que la obra ganadora tuviera que ser interpretada en la siguiente edición del premio fue una de las mayores polémicas que hubo entre los miembros del Jurado. ¡íilliíilKUilüiii