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SÁBADO 31- 1- 87 ESPECTÁCULOS A B C 79 Música Crítica de teatro El Cuarteto de Tel Aviv, con los stradivarius de Palacio Salón de columnas del Palacio Real. 28- 11987. Cuarteto de cuerdas de Tel Aviv. Programa: Cuartetos en re mayor, K. 575 de Wolfgang Amadeus Mozartz; en do menor, número 8, opus 110 de Dimitri Shostakovich, y en mi menor, opus 44, número 2 de Félix Mendelsohnn. Título: Los caciques Autor: Carlos Arniches. Dirección: José Luis Alonso. Decorados y figurines: Antonio Mingóte. Intérpretes: María Rus, Antonio Garisa, Pepa Rosado, Pedro P. Juárez, Carlos Muñoz, Paco Camoiras, Tito García, María Kosty, Félix Navarro, Tomás Sáez, José María Escuer, Rafael Castejón, Jaime Blanch, Mary Begoña, Amelia Font, Gracita Morales, María José Parra, Gabriel Salas, Anastasio Campoy, etcétera. Teatro de La Latina. Los caciques de Arruches, casi un cuarto de siglo después La Universidad Autónoma, a través del Departamento de Música, que dirige José Peris, ha reanudado su colaboración con el Patrimonio Nacional con un atractivo concierto, primero del año de los de este carácter. Lo que es tanto más de agradecer- y no digamos el anuncio que la misma Autónoma hace para el mes que viene de la integral de los cuartetos beethovenianos en el Real- cuanto que cada vez se va notando más en Madrid el déficit de este tipo de convocatorias, en las que es protagonista la parcela reina de la música de cámara, léase el cuarteto de cuerda. Sobre todo, ese déficit, en comparación con las citas sinfónicas, cada vez más numerosas y de mayor calidad. Atractivo concierto, decía. Y excelentemente ejecutado: los componentes del Cuarteto de Tel Aviv, formado en 1959, son instrumentistas de primera calidad. Por otro lado, Chain Taub y Lazar Shister, violines primero y segundo; Daniel Beyamini, viola, y Uzi Wiesel, violonchelo, se mostraron en todo momento no sólo como grupo ajustado en lo material, sino identificado en el talante y el concepto interpretativo elegido para cada autor. Elección sobre la que sí cabe, en cambio, establecer alguna preferencia. Porque, en mi opinión, el ejemplo más honda y exactamente desentrañado por el conjunto israelí fue el cuarteto octavo de Shostakovich. Resultó ejemplar, realmente, la manera en la que la agrupación invitada expuso y explicó la despaciosa peroración autobiográfica del compositor ruso; con singular acierto, además, para aprovechar, en los múltiples pasajes de serena y grave sonoridad, la hermosísima coloración de esos dos portentosos instrumentos que son la viola y el chelo palatinos. El concierto, que se vio honrado con la presencia de la Reina Doña Sofía, a quien acompañaban su hermana, la Princesa Irene, y los Duques de Soria, supuso un importante éxito para el conjunto de Tel Aviv, que correspondió a los intensos y sostenidos aplausos finales con una página de Haydn. Leopoldo HONTAÑON Antonio Garisa y Gracita Morales Casi un cuarto de siglo después, José Luis Alonso repone, con algunas modificaciones, su montaje de Los caciques de Carlos Arniches, farsa grotesca de costumbres políticas según el autor, estrenada en 1920. Casi tres cuartos de siglo en esta época agitada y cambiante. Si tenemos en cuenta que Arniches había casi plagiado El inspector Revizor de Gogol, estrenada en 1836, es forzoso preguntarse dos cosas. Primera, si la corrupción es un factor permanente de lo humano, y segundo, si la corrupción política actual en nuestro país tiene algo de común con la que caricaturizaba Arniches y la que denostaba Gogol. Del resultado o respuestas pende la decisión sobre la necesidad, o no, del revival de esta comedia. Arniches era un buen constructor de comedias inocentes. Al copiar a Gogol cambia el impostor Khlestakov, que se deja sobornar y escapa, por un impostor sentimental, Pepe Ojeda, siempre entre el balancín de su desvergüenza personal y el deseo de proteger el loco amor- ¿enteramente desinteresado? de su sobrino Alfredo por Cristina, la rica sobrina del alcalde de Villalgancio. Por tanto, la trama está bien construida: pintura de los modos caciquiles del alcalde don Acisclo; presentación de Cristina y su confidente, Eduarda, protagonistas de aventuras paralelas, situación propia del género chico en que Arniches inicia su carrera de autor; descripción de las maniobras caciquiles de soborno o eliminación, contragolpe y desenlace ejemplarizador y sentimental. Todo tan inocente, que cada paso se ve venir mucho más claramente que si se hubiera visto o leído El inspector de Gogol. La obra del escritor ruso era otra cosa. Nicolás I la autorizó porque sus aduladores le convencieron de que así actuaba como Luis XIV cuando autorizó el Tartufo de Moliere. La que se armó en Rusia fue considerable. Aquí, ni en 1920, ni en el 63, bajo Franco, ni ahora bajo Felipe, Los caciques asustarán ni corregirán a nadie. Sólo harán reír y eso se demostró la noche del estreno, en la que espectadores jóvenes rieron como nuevos chistes de Arniches que han corrido de boca en boca durante más de medio siglo. José Luis Alonso, sabedor de esa inoperancia, ha extremado el aspecto caricaturesco de los personajes y ésa es la causa por la que algunos se le salen del cuadro y se le humanizan un tanto. Estos son el joven enamorado, la chica enamorada, el médico indignado y, sólo parcialmente, el tío protector y sinvergonzón. Eso descuadra el conjunto en dos elementos mal soldados. Predomina el farsesco. Las escenas abusivas del alcalde, el comienzo del segundo acto, la escena de la parada músico- escolar alcanzan sus perfiles más agresivamente cómicos, bien encajadas en los humorísticos decorados y figurines de Mingóte. El trabajo de los actores es excelente y deja ver la sensibilidad de la dirección. Garisa hace una de sus mejores labores. Todo un figurón lleno de vigor y de veracidad esperpéntica. Sensibilísima y humana María Kosty en la sobrina enamorada. Exacerbado de pasión, muy en su punto, Jaime Blanch en el joven enamorado. Mari Begoña es una estupenda caricata. Borda su mesonera maliciosa. Fina caricatura, muy intencionada, la que traza María Rus en todas sus escenas. Sobrio y emotivo Carlos Muñoz en el médico, personaje dramático embutido en la farsa. Seguro Félix Navarro en el aleve secretario. Muñecón guiñolesco, tal como se le pedía, Escuer. Apacible, en excelentísimo actor siempre, Castejón. Insegura, pero graciosa, Gracita Morales. Pepa Rosado, Tito García, Sáez, colocados en el pentagrama farsesco, y el resto, bien acomodados en un trabajo lleno de minuciosidad y eficacia. Estreno triunfal, lleno de risas y de aplausos como si Arniches, tan pasadito, fuera un autor vivo, hablándonos de hoy. El dominio del chiste fácil, la apoyatura en el lenguaje vulgar, popular en este caso, que queda fuera del magnífico estudio Arniches y el habla de Madrid del autorizado lexicógrafo Manuel Seco, 1970, siguen haciendo diana en el espectador de hoy! Ya es bastante. Lorenzo LÓPEZ SANCHO Actualizan, en clave nuclear, una ópera de Wagner Munich. Efe El director escénico alemán Nikolaus Lehnhoff, de Duseldorf, escandalizará sin duda a los tradicionales wagnerianos con su actualización en clave nuclear de la leyenda de los nibelungos. En su montaje de El anillo de los nibelungos de Richard Wagner, que se estrenará el 19 de marzo en la Opera de Munich, el oro del Rhin es en realidad uranio, y Alberich no fabricará un anillo, sino una bomba atómica. EN TORREJON DE ARDOZ 0 ALREDEDORES DESEAMOS COMPRAR TERRENO INDUSTRIAL Entre 30.000 y 40.000 metros cuadrados, para instalar fábrica de plásticos IMPRESCINDIBLE: Energía eléctrica sin limitación, agua potable, posibilidad inmediata de teléfono, fácil entrada para camiones de gran tonelaje. Escribir al Apartado 360 de Torrejón de Ardoz indicando situación exacta, superficie y precio por metro cuadrado