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SÁBADO 31- 1- 87- ESPECTACULOS ABC, póg. 77 Romano Gandolñ, un domador de gargantas que tiene la voz metida en el corazón El miércoles debuta en la Zarzuela como director de Mefistófeles Madrid. Julio Bravo Romano Gandolfi se ha pasado media vida domando gargantas. Yo empecé a estudiar música prácticamente desde que nací comenta orgulloso en una suerte de itagnolo o spaliano. Le han puesto la etiqueta de mejor director de coros del mundo pero él la ha escondido en el forro. Sólo muestra, feliz, la de músico. Romano Gandolfi pisará el Nació en Medesano, un pequeño miércoles por primera vez el foso pueblo cercano a Parma. Cuandel teatro de la Zarzuela, como do tenía cinco años- yo creo director de Mefistófeles. Tiene que hasta esa edad no se tiene ante él un importante reto: ade- conciencia de nada -empezó a más de su estreno en la calle aprender a tocar la mandolina. Jovellanos, lo es también de la Entró después en el Conservatotemporada de ópera (después de rio de Parma y allí estudió piano la remodelación del teatro) y suy composición. Después de dipone, igualmente, el primer enplomarme no sabía qué camino cuentro de Montserrat Caballé tomar exactamente, y toqué en con la ópera de Arrigo Boito. grupos de jazz, cosas para viPero Gandolfi va a pasar un exavir... Al poco tiempo, y por camen personal quizá más imporsualidad, entré como ayudante tante: buena parte del público va del maestro Benaglío- u n tono a estar pendiente de la actuación solemne invade el tono de Gandel coro- tan importante en esta dolfi- el último de los grandes obra- un conjunto que él ha maestros de coros que ha existipreparado. do en Italia. Y con él estuve de asistente en La Scala durante La crítica de Barcelona- Romano Gandolfi dirige desde 1983 el coro del Liceo- asegura que el italiano ha obrado un auténtico milagro. Gandolfi encoge los hombros y rechaza el sustantivo: No hay ningún milagro. El milaNo deja de ser curioso: Arrigo gro, si se puede llamar así, es la posibilidad de trabajar muy unido Boito, el gran admirador de Ria la gente del coro, de tener con cardo Wagner, el músico formaellos un trato más humano que do y con unas dotes creadoras profesional, y conseguir que re- muy lejos de lo desdeñable, aunconquisten ese amor originario que también de lo genial, ha loque les indujo a cantar. De lo grado puesto de relieve en la que se trata es de buscar el es- historia lírica, antes que como tímulo que lleve a cada uno de compositor, por su condición de los miembros del coro (o de la libretista magnífico impulsor de orquesta) porque lo mismo que las dos óperas más trascendena los cantantes se puede aplicar tes y admirables- las más maduras, innovadoras y distintas a los instrumentistas. entre s í- de Giusseppe Verdi: Gandolfi vuelve el cuerpo ha- Otello y Falstaff Por una cia adelante, y con cara de vez, como novedad en estas maestro de escuela de principios temporadas madrileñas ya con de siglo, lanza al aire su teoría: cuatro lustros y basante más del Creo que es mucho más difícil centenar de títulos, se ofrece en cantar o tocar menos bien que ellas Mefistófeles fruto, éste cantar o tocar bien... para ios sí, por completo debido a Boito, que quieran. Como quiera que que parte en el libreto del tema nota la extrañeza en el rostro de de Goethe y se inspira en él su interlocutor, sigue explicando: para unir su nombre al de tantos Es un problema interior. En músicos, todo corista hay una cierta frustración de no salir sólo como pri Mefistófeles posee muchos mera figura (nuestra cultura latiingredientes para captarnos y na tiene cierta culpa) ¿Cuál es ganar la adhesión de públicos inla labor del director del coro- o cluso no muy propicios, en prinde la orquesta, que es lo mis- cipio, a sus largas extensiones, a m o- Empujar a cada uno de ciertas grandilocuencias y un clilos miembros del coro a sentirse ma un tanto reiterativo. Hay, virmucho más protagonista que el tud de importancia suma en algo solista que canta. que cae dentro del mundo del espectáculo, esa condición que Romano Gandolfi dice que desde que él recuerda ha estado reclama y emplea grandes masiempre vinculado a la música. sas, da al coro un relieve singu- Angeles Gulin reaparece en el teatro de la Zarzuela Que Angeles Gulin posee una de las más bellas voces de soprano, ya no sólo entre las de España, sino mundial, es algo reconocido por aficionados y profesionales del arte lírico. La cantante de Ribadavia se caracterizó siempre por la potencia, extensión y calidad de una materia prima por completo fuera de lo común, incluso temible para sus colegas por la misma fuerza de su volumen y la riqueza sonora. Las circunstancias vinieron a probar, en los últimos años, que su temple no le iba en zaga. La gravísima dolencia que, al fin, hubo de apartarla de la actividad lírica ha tenido solución venturosa: sólo hace unos meses, un trasplante de riñon realizado felizmente sirvió para que, recuperadas las posibilidades que la mantuvieron lejos de la escena, pueda volver a ella con una alegría que todos sus amigos compartimos sinceramente. No es un cometido protagonista el que asume en su reaparición madrileña, pero sí exigente. Al cantar la particella de Elena su actuación se aprieta y la prueba si más fácil, por la duración menor, es más grande, precisamente porque no caben mesuras ni gradaciones hasta el momento de la entrega. Y es significativo que el retorno se produzca en el teatro de la Zarzuela, para el público de Madrid, que tan bien la conoce y con obra, Mefistófeles que no figuraba en su repertorio. Es un volver a empezar para el que formulamos los más sinceros y cordiales votos como culminación de la alegría que sentimos al saber, en su momento, el buen éxito de ese trasplante que sus cualidades humanas habían conquistado a pulso. ¡Animo, y que el éxito la sonría! A. F. -C. G Homenaje a Fernández- Cid de la Polifónica pontevedresa. Con ocasión de su viaje a Pontevedra, para participar como conferenciante en el Festival del reconstruido teatro Principal de la ciudad, la Sociedad Coral Polifónica, dirigida por el maestro Barea, ofreció un pequeño concierto en su sede, en homenaje a nuestro crítico, y el presidente, José Filgueira Valverde, tuvo para él las más calurosas expresiones al imponerle la insignia de oro de la e n t i d a d de cuya trayectoria se ha hecho eco Fernández- Cid a lo largo de cerca de medio siglo. Romano Gandolfi cinco años. Y con él descubrió lo que era un coro- la voz humana es el instrumento más perfecto, y conseguir que cien voces suenen como una sola tiene mucho de magia De 1968 a 1971 fui director del coro del teatro Colón, de Buenos Aires, y ese año, en que se jubiló Benaglio, me llamaron para dirigir el coro de La Scala. MEFISTÓFELES TITULO ÚRICO NUEVO EN LA PLAZA lar- nada mejor para poner a prueba el de la Zarzuela, en las manos expertas e ilustres en tal menester de Romano Gandolfi y requiere un cuadro de cantantes muy completo en particeHas exigentes para las voces. La variedad de fondos- l a plaza de Frankfort, el jardín, el gabinete de Fausto, el fantástico cuadro de Walpurgis, el calaboz o- está en consonancia con el cambio estético de misiones. Y si las voces celestiales se unen a las de signo popular, si el prólogo es cuadro fundamentalmente coral, en los solistas el protagonismo que concede el título de la obra no es caprichoso y la misión del bajo es decisiva y exige un artista, como Nesterensko, que sepa no sólo cantar, sino vivir el personaje. Sin olvidar el papel de Margarita para el que Montserrat Caballé constituye un lujo por su condición de lírica con cuerpo vocal y maleabilidad flexible, que tiene el mejor empleo en L Altra notte como las presencias líricas del tenor, que nos trae a un Antonio Ordóñez con el prestigio de sus actividades germanas, pueden regalarnos momentos de tanta calidad como la romanza Dai campi, dai parti Antonio FERNANDEZ- CID