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31 enero- 1987 ABC ÍO ABC XI -Novela- Relatos Hermosos y malditos F. Scott Fitzgerald Barcelona, 1986. 448 páginas Teniente Bravo Juan Marsé Seix Banal, Barcelona, 1987 185 páginas Lo que impide a El fantasma del cine Roxy ser lo que hubiera podido ser es, ante todo, la claudicación que supone haberlo escrito con una estructura que podría ser considerada vanguardista por alguno de esos críticos intelectuales que actúan como portavoces del cutre stablishment actual- Marsé no tiene por qué probar a nadie que puede hacer vanguardismo tan bien como cualquiera- pero también la voluntad de utilizar un relato de ficción para polemizar con sus detractores y para ajustar cuentas con uno o con varios de los directores de cine a los que a lo largo de su carrera tuvo que padecer. El cuento, sin embargo, posee dos detractores fundamentales: una historia emocionante, en buena parte desperdiciada, y un homenaje emocionado al cine y a las películas que marcaron la infancia del aturo. Noches de Bocaccio por su parte, es una sátira de la gauche divine barcelonesa que sólo divertirá a quienes conozcan previamente a los miembros de la misma. Jugando con valor la carta de los nombres propios, el cuento constituye una denuncia del vanguardismo a la española, y del papanatismo de la élite intelectual a su respecto- l a historia que cuenta puede haber sido real, pues yo conozco un caso semejante: el de un novelista que, viendo que el libro que iba a enviar al premio Nadal tenía cerca de setenta y cinco páginas, menos de las exigidas, fotocopió las páginas que tenía, fue cortando las fotocopias en fragmentos de la misma extensión e intercaló luego esos fragmentos a lo largo del original, lo que le valió quedar como segundo finalista. Historia de detectives es un relató corto donde el lector encontrará todo aquello que hizo de Si te dicen que caí una de las novelas mayores de la década del 70. En efecto, hay en estas breves páginas la misma riqueza de invención verbal al servicio estricto del sentido último del relato y de lá creación de ambientes, la misma ternura distanciada y un poco irónica hacia los personajes positivos, la misma manera elusiva de mostrar la vileza de los personajes negativos sin privarlos de su humanidad, el mismo sentimiento poético de la interrelación personajes y paisajes que daban precio al libro citado. Teniente Bravo en fin, es, según ya dije, un relato magistral, impregnado de lo que a falta de otra expresión más ajustada yo llamaría el humor amoroso de Marsé- e l ridículo lo lleva no al desprecio, sino a la ternura- que relaciono con Faulkner no porque este autor haya influenciado a Marsé, sino porque se trata de un cuento donde poesía, realismo y humor se alian para exaltar ciertos valores que habría que calificar de heroicos si no existiera una distancia excesiva entre los mismos y aquello que en la ficción provoca su sufrimiento y afirmación. Nada falta ni nada sobra en este cuento, de ritmo narrativo perfecto y de comicidad extrema. Leopoldo AZANCOT Los dos últimos libros de Juan Marsé no Autores son actores libros son teatros razonaba Wallace Stevens. Es posible que a tuvieron, a lo que me parece, la acogida que pocos autores les sea aplicable esta senten- se merecían: los críticos regatearon los elocia mejor que a F. Scott Fitzgerald. Conocer gios, se aludió a un posible agotamiento sus novelas equivale a conocer su vida, que suyo, se empezó a reél planificó- acaso involuntariamente- como procharle su falta de una representación. Porque Scott Fitzgerald, vanguardismo ¿A antes de crear un estilo de narrativa, creó un qué se debió e l l o? estilo de vida, una actitud. Ese estilo de vida Pienso que las únicas requería la invención- de un personaje hetero- explicaciones plausidoxo, extravagante, quizá no del todo ético ni bles son la envidia- s e moral, pero en ningún caso mediocre. Así, habló de que había reScott Fitzgerald sé inventa a sí mismo como cibido un anticipo repersonaje antes de inventar a Gatsby o a cord por su penúltimo Patch, héroe este último de Hermosos y tibro, con el anterior a malditos Como muchos de sus grandes éste había ganado el coetáneos, viaja a París y a otras capitales Planeta- y, quizá, tameuropeas, donde vive (o actúa) para que el bién ese resentimiento episodio se convierta en leyenda. Son conoci- de cierta parte de la Juan Marsé dos en este sentido sus aventuras y las de crítica a la que acaba Hemingway, Ezra Pound o Gertrud Stein. Son por molestar que un escritor, aparentemente el sueño del americano en París, ese París reconocido como grande gracias tan sólo a aún festivo de los años veinte que tiraba la aquello que sobre él escribió, parezca pensar casa por la ventana como si barruntara los que su grandeza no se la debe a nadie, y tiempos infaustos que vendrían después. Es que los críticos son incapaces de añadir o de el fin de una época. Scott Fitzgerald, un ame- mermar un solo milímetro a la altura real (y ricano de la buena sociedad, es uno de los no ya social) de alguien: Nosotros, que te últimos grandes bohemios. Pertenece a una subimos, podemos taparte en cuanto que nos generación privilegiada: la última a la que le parezca parecen decir. Estúpida ilusión. fue permitido soñar. Anthony Patch, protago- Juan Marsé sigue siendo grande- e s uno de nista de Hermosos y malditos lo sospecha. los escasísimos narradores españoles de hoy Sus conclusiones, en la última página de la realmente grandes- diga de él lo que quiera novela, son las del mismo autor: Pensaba la crítica. Según lo prueba este último libro, en las privaciones, en las insufribles tribula- Teniente Bravo, colección de cuatro cuentos: ciones que había tenido que soportar. Todo el que da título al volumen es una obra el mundo había tratado de hacerle pagar los maestra digna de Faulkner. errores de su juventud. Había estado expuesExiste el peligro, sin embargo, de que Marto a la miseria más inhumana, sus mismos anhelos de aventuras románticas se habían sé acabe por sentirse afectado por el despevisto castigados, sus amigos le habían aban- go y la mediocre malignidad de algunos, de donado. Pero antes de que se apaguen las forma que ello acabe por incidir negativamenluces de aquella fiesta loca, Patch- Fitzgerald, te sobre su trabajo. Y no hablo por hablar: a el disoluto, el soñador, triunfará en el último mi parecer, dos de los cuentos que integran momento: Hacía muy pocos meses- r e- el presente volumen están muy por debajo de flexionaba- todo el mundo le instaba a que los otros dos a causa de que Marsé, al escrise rindiese, le pedía que se sometiera a la birlos, ha dejado que entre él y esos dos mediocridad, que se pusiera a trabajar. Pero cuentos se interpusieran presencias extrañas. él sabía que su manera de vivir estaba justifi- Me refiero a El fantasma del cine Roxy y a cada y se había mantenido en sus trece sin Noches de Bocaccio desfallecer. Scott Fitzgerald, como se sabe, es el cronista de una época y, una clase social de los Estados Unidos. La juventud dorada de principios de siglo continuará, en sus páginas, bailando para siempre en los grandes salones. Su genialidad consistió en eternizar su presente, su mundo. Hermosos y malditos es un escenario burgués, en el que se suceden personajes y acontecimientos en los que el autor entrevio, con profudidad psicológica, humor y sentido poético, el trasfondo de la última experiencia romántica norteamericana. Una novela que es un mundo, como todas las grandes novelas. Luis DE PAOLA POZUELO CHALETS DE LUJO Balcón de Bularas 300 a 350 m 2 construidos. Parcela independiente desde 500 m 2. Pareados dos a dos. INFORMACIÓN EN OBRA (De 11 a 7. Incluso sáb. y dom. edursa Orense, 9 5. B Teléis. 254 98 31- 233 39 31