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31 enero- 1987 ABC ABC Y II -Infantil- -Biografía- Taor y los tres reyes Michel Tournier Editorial Noguer Colección Cuatro Vientos Barcelona, 1986 En una excelente traducción de Carlos Murciano nos llega la última novela del conocido escritor francés. Tournier tiene la fortuna de adaptar él mismo sus obras para los jóvenes lectores y así hemos podido comprobarlo por dos veces consecutivas: ViernBs o la vida salvaje publicada en esta misma editorial, es una adaptación de la que con el mismo título acaba de editar Alfaguara. Taor y los tres reyes corresponde a la novela que en 1981 publicara también Noguer con el título Melchor, Gaspar y Baltasar Leídas y comparadas, el trabajo de adaptación es perfecto y en nada rebaja la calidad del original. Debió ser la curiosa iconografía de esos tres reyes arrodillados ante un niño en un pesebre (unida a su patente religiosidad) la que inspirara al escritor un relato tan original donde mezcla referencias concretas del único Evangelio que cita tal acontecimiento- e l de San Mateo- y textos apócrifos y legendarios (que fueran tres los reyes se deduce únicamente de las ofrendas, ya que ni tan siquiera se citan los nombres) Tenía, pues, el autor completa libertad para inventar, aunque haya personajes rigurosamente históricos, como es el caso de Herodes, a quien dedica especial atención. Taor, sin embargo, el cuarto de los reyes, es un personaje de una leyenda ortodoxa rusa y es el que en el relato llega tarde a la cita de Belén, andando errante hasta el Jueves Santo, pero siendo el primero en recibir la Eucaristía. Reyes, que no magos, en este caso, van por motivos humanos tras la señal que deja la estela del resplandeciente cometa ¿Halley? como signo de nuevos acontecimientos. Los cuatro partieron de sus reinos por distintas circunstancias, pero en la base de todas ellas hay un conflicto en los que se mezclan el amor, la política, el arte y la gastronomía. Gaspar- e l negro en el relato- ha sentido por primera vez la humillación por el color de su piel; Melchor vive en el destierro debido a un complot para destronarle; Baltasar ha visto saqueada y destruida su maravillosa colección de obras de arte a manos de fanáticos iconoclastas, y Taor, insaciable por los placeres de la exquisita repostería, corre en pos de un Divino Pastelero capaz de darle ese alimento trascendente que, como anunciaban los profetas, el que lo probase una sola vez ya no querría volver a comer otro hasta el fin de sus días. Los pormenores y las incidencias que cada uno de estos egregios viajeros protagoniza, junto con sus séquitos, están descritas con abundante recreación de detalles a modo y manera de las novelas de Kipling. El exotismo y el humanismo se dan, pues, cita en un relato sugerente que se lee con especial interés. María SOLÉ Las vidas secretas deMarilyn Monroe Anthony Summers Planeta. Colección Al Filo del Tiempo Barcelona, 1986. 350 páginas con los Kennedy, tanto al través de las relaciones de la estrella con Peter Lawford, cuñado de John y de Robert, cuanto al de las investigaciones, con micrófonos y fotografías, que algunos detectives privados, por cuenta de gentes como James Hoffa, entre el sindicato y la Mafia, llevaron a cabo en los primeros años de los sesenta, deseando tener armas con que contestar la persecución que el presidente de los Estados Unidos y su fiscal general habían emprendido contra su poder, ilegal y subterráneo. El autor subraya cómo, veinte años después de la muerte de Marilyn, el fiscal del distrito de Los Angeles encuentra discrepancias sobre los hechos que se decían probados en el primer atestado, y una serie de preguntas sin respuesta ralativas a las declaraciones de las personas que dijeron haber estado cerca de la actriz pocas horas antes de su óbito. Así, Summers señala que la sobredosis de barbitúriGos que causó la defunción de Marilyn pudo ser autoadministrada o administrada por otro u otros. Que en el estómago de Marilyn no había residuos de las cápsulas ingeridas, que no había un vaso de des redonda, nuevos libros sobre Marilyn. agua, ni siquiera un recipiente parecido, para Que ya ha sobrepasado los treinta y seis que la estrella hubiese podido ingerir algún- sus años- dedicados a su vida, o a parte líquido para tragarse las varias decenas de de la misma, o a su muerte. Y que sigue es- cápsulas necesarias para la muerte. Que en tando de actualidad gracias a la televisión el cuarto de baño contiguo al dormitorio de Marilyn no había tampoco agua, al encontrary al vídeo, ocupando un lugar en los anaquese en obras. Y que en su sangre no se enles destinados a los mitos de las nuevas generaciones, las que nacieron después de ese contraron residuos de alcohol, que, en la que primer sábado de agosto de 1962, en que el habría de ser su última noche, Marilyn presmundo de aquel entonces, el de los automó- cindió del champaña, su bebida favorita. viles kilométricos, el de! presidente atlético, Anthony Summers, reportero del Sunday rubio y sonriente, el de la leche en polvo, los Express al que encargaron un artículo con electrodomésticos milagro y la gasolina bamotivo de la reapertura del sumario por el rata, comenzó a deshacerse con la noticia de suicidio de la actriz, que acabó escribiendo la muerte de su rubia favorita. este libro tras pasarse varios años investiganA la muerte de Marilyn, fundamentalmente do minuciosamente la vida de la estrella y es- aunque el título equivoque un tanto- ha pecialmente sus últimos momentos, es un dedicado Anthony Summers este nuevo libro vivo ejemplo de la vigencia del mito, de la que viene a sumarse a los muchos títulos an- fascinación que la figura de Marilyn, tan atateriores. Su diferencia estriba, precisamente, cable y tan frágil en algunos extremos, sigue en que es más un libro de después que de poseyendo. Summers describe, casi con raantes. Hay, por supuesto, referencias a intimi- bia, la promiscuidad de Marilyn, su intimidad dades, más o menos conocidas, de Marilyn, y con cuanto varón interesante se cruzaba en un afán de trascendentalizarlo todo a base de su camino. Para luego apoyarse en ella al banalizar la Importancia del sexo para Mari- imaginar- siempre con el auxilio de datos y lyn. Pero lo esencial es lo que Summers re- precisiones- el turbio y apasionado idilio de c o n s t r u y e en r e l a c i ó n con la noche Marilyn con los Kennedy. Cuando la Venus del 3 al 4 de agosto de 1962. Sus investiga- rubia que ya había desposado a una gloria ciones, alrededor de los parcos informes ofi- deportiva- Joe Di Maggio- y a otra intelecciales, obviamente incompletos y manipula- tual- Arthur Miller- pensó que su última rados, permiten formular, siquiera con el míni- cha de mala suerte, de drogas, de alcohol y mo suficiente de datos a favor, una sugerente de malas compañías, podría tener un final feteoría, que tiene su asiento en detalles cir- liz convirtiéndose en la señora de Kennecunstanciales de primer orden y, de modo dy Y es que lo malo de las estrellas resisustancial, en las relaciones previas de Mari- de en que, de vez en cuando, alguna de ellas lyn con los hermanos Kennedy, tanto con intenta hacer efectivo su derecho a. parpaJohn, a la sazón el presidente de los Estados dear, su derecho a soñar. Acaso Marilyn no Unidos, cuanto con Robert, por aquel enton- fue, nunca, más que una víctima de su propio ces fiscal general, cargo equivalente al de mi- destino de estrella mítica, de señal luminonistro de Justicia en nuestro país. sa del siglo XX. Summers fundamenta hasta el aburrimiento las ocasiones de encuentro de su biografiada Pedro CRESPO Faltan apenas unos meses para que se cumplan los veinticinco años de la muerte de Marilyn Monroe. Un cuarto de siglo. Las bodas de plata del mito femenino más persistente de la literatura del cine. Y siguen apareciendo, adelantándose incluso a la efeméri-