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ABC. póg. 38 TRIBUNA ABIERTA SÁBADO 31- 1- 87 bre La mujer y su sombra no tiene nada de sombrío. A la postre, resulta que esa sombra arroja raudales de luz sobre ta forma femenina de la vida humana, sobre la condición de mujer: un tema por el que, como es sabido, el autor siempre sintió especial predilección. El libro, por lo demás, era debido. Hace algunos años, al escribir La mujer en el siglo XX, Marías contrajo un compromiso intelectual, del que, en efecto, no se ha desentendido. Realmente, las transformaciones experimentadas por la mujer occidental durante nuestro siglo han sido tantas y de tal entidad- l o siguen siendo- que a última hora, si uno se limita a describirlas, desdibujan más que otra cosa el perfil de la feminidad, relegan a un segundo plano el auténtico ser del sujeto de esos cambios, la identidad de quien los experimenta; es decir, la permanente condición de la mujer sin más, de la mujer dé ahora y de siempre: el eterno femenino, si la expresión se acepta. Evidentemente, y quién mejor que Marías para saberlo, la mujer no es sólo ella: es ella y su circunstancia. Lo cual también quiere decir, no lo olvidemos, que de alguna manera la circunstancia es suya, de la mujer: no mostrenca. Conviene no pasar por alto este pequeño detalle de que la circunstancia siempre lo es de algo: en este caso de alguien a quien envuelve, de un ser personal que no se reduce a puro reflejo de lo que tiene alrededor. El entorno de las personas es importante, por supuesto, a veces decisivo; pero no es omnipotente. Mal conocería a las mujeres quien no valorase su capacidad para rodearse de las cosas que quieren. Por otra parte, la mujer es en principio tan dueña de elegir sus lugares como cualquiera de ir y venir a donde le plazca. Pero le ocurre, qué duda cabe, lo que a todo el mundo: puede elegir mejor o peor, ajustarse con mayor o menor acierto a las posibilidades que le ofrezcan la situación en que se encuentra y su propia naturaleza de mujer, si se me permite mentar la soga en casa del ahorcado. Pues es claro que esto último, la impronta de la biología y de la herencia sobre el destino personal, representa una de las limitaciones que la mujer moderna, y no sólo ella, admite de peor gana. Cada vez son más las gentes que no se resignan con su condi- E 1 L libro que Julián Marías acaba de escribir so- LA CONDICIÓN DE MUJER FUENTE DEL REY Pisos en venta, junto Club de Campo. Gran lujo, 330 m 2, tres plazas de garaje, trastero, piscina, tenis y jardines. Calefacción y aire acondicionado centralizado. Vigilancia. 37.000.000. Teléfono 247 50 01 SE NECESITA ABOGADO- LABORISTA PARA DESPACHO JURÍDICO Enviar curriculum: señorita Digon. Avenida Ferrol, 28,12. Madrid insistir en que, por encima de todo, lo que cuenta es que tanto el varón como la mujer Por José Luis PINILLOS son personas. Pero ello no anula el hecho capición no ya social, sino corporal y psicológica. tal que uno y otra lo sean sexuadamente, Pretenden reformar su nariz, ser más inteliesto es, penetrados por una dualidad de congentes, alcanzar mayor estatura. No hay dición que enriquece la vida humana sobre la nada malo en ello, mientras no se pidan im- Tierra. posibles o los cambios se hagan en la direcNo sería bueno, pues, que nos empeñáración equivocada, que es lo que acontece en mos en reducir la persona femenina a una algunos aspectos con el problecondición distinta de la suya. El ma de los sexos. partido único- que viene a ser Ciertamente, la separación tael unisex de la política- acaba jante de caracteres sexuales, de siempre inhibiendo el desarrollo cometidos y conductas entre de la vida. Que es, a fin de hombres y mujeres puede llegar, cuentas, lo que de algún modo y ha llegado, a extremos de inse hace al ignorar la existencia o creíble falsedad y estupidez. rebajar el calado de esa forma Pero no es menos cierto que, a disyuntiva, masculina o femenisu vez, la Naturaleza es obstinana, en que la razón vital se artida y no acepta fácilmente que se cula en este mundo: una dualitomen a la ligera ciertas líneas dad radical que envuelve todos diferenciales que estableció coslos vectores de la existencia y en tosamente a lo largo de millones cuya dialéctica la vida humana de años de evolución. Es verdad alcanza su plenitud. Tal es, en que el ser humano ha mostrado suma, la perspectiva antropológimás que sobradamente su capaca profunda, desde la que el aucidad para cambiar lo que paretor reconsidera y revisa muchos José Luis Pinillos cía inmutable: la materia en de los tópicos que circulan hoy Catedrático energía, por ejemplo. Excepto en día, como dogmas de fe, en que el engreimiento puede conducir también torno a la condición de la mujer. Su amistad a una interpretación trivial de la técnica, indu- con el hombre- tema de mi primera salida al cir al hombre que trate de saltar por encima mundo de las conferencias en los tiempos de de su sombra. De ahí, tal vez, la ligereza con Matusalén- la imaginación amorosa de los que algunos se toman las obligaciones del sexos, el carácter recóndito de la intimidad cargo que trae consigo el sexo, o mejor di- femenina, la belleza, la maternidad, el sentido cho, lo que Marías llama, con expresión cer- de lo habitable en la mujer y, dando vida a tera, condición sexuada de la persona huma- todo, su capacidad creadora, la condición vina. niente nunca definitivamente dada, de su persona, son algunos de los temas que animan las nada oscuras páginas de La mujer y En esta condición dual, forzosamente mas- su sombra. culina o femenina- normalmente tertium non datur- el ser humano se encuentra radical e Sospecho, no obstante, que en este asunto inevitablemente instalado de por vida. Aun- median razones y motivos que no son excluque, eso sí, lo está de tal manera que puede sivamente intelectuales ni conciernen sólo a no ser fiel a su condición. Tal y como certera- la mujer. Un ser humano desinstalado siemmente hiciera notar Ortega, el tigre es inca- pre es fácil de manipular. Pero eso es el copaz de destigrarse, pero el ser humano pue- mienzo de otra historia. Ya se sabe que el de deshumanizarse: afeminarse el varón, gran mal del espíritu consiste en creer las comasculinizarse la mujer, desvirtuarse ambos. sas porque se quiere que sean y no porque La inautenticidad es una posibilidad humana. se vea que son. Pero si algún defecto tiene este libro, no es precisamente el de pensar Fuertes vientos de travestismo ontológico como querer. En él se nos ofrece la visión- y del otro- azotan las que hasta ahora se responsable de un filósofo que restituye a la tenían por fronteras naturales del ser, sus mujer- y por ello al hombre también- su modos radicales. El escamoteo de la condi- condición de inagotable, irreductible novedad. ción femenina, su suplantación por una versión maquillada de lo masculino, forma posiblemente parte de este gran corrimiento de tierras que afecta a nuestro mundo y en el que desde luego no todo es negativo. En V Clases de cocina r cualquier caso, Marías no defiende ni por asomo la tesis de una naturaleza femenina APRENDE A USARLO A TOPE estática, invariable. De hecho, la verdad es irupos de 8 personas que simpatiza muy poco con la idea de natuTeléfono 638 28 8O raleza, y cuando se refiere a ella siempre hace notar que se trata de una naturaleza historizada, relativa a su situación. No hay un SANTA POLA adarme de fixismo en todo ello. Pero es claro ¡OFERTA LANZAMIENTO! que a Marías tampoco le atrae la perspectiva Chalets adosados Sueño Azul. de que las mujeres se le disuelvan en estrucHasta 20 años facilidades turas, en mecanismos o en procesos mosBUSCAMOS COLABORADORES trencos, ni que un mimetismo jaleado en deFITUR. Pabellón, 11, stand 506. Santa Pola. masía obture las posibilidades vitales que (CRUCES INTERNACIONAL) Tel. 965- 454640 contiene la condición femenina. No hace falta THERMOMIX