Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
Dos características pinturas de Antonio Tapies, en la línea de la abstracción matérica. A la derecha, el pintor en su estudio Apunte para un retrato Tapies múltiple A soledad, la permanente Tengo horror a las etiquetas. Nun- rodea, cualquier situación que apoyarse en datos superficiales o- compañera. La soledad fiel ca he pertenecido a ningún partido, pasa, histórica o política, me in- claramente falsos. Tapies es homartista en su estudio, aunque ni a ninguna sociedad. Pero su- fluye emocionalmente y en seguida bre tímido, pero entrañable. Puede con el eco y el murmullo de la vida braya que no lo dice con especial tengo el hábito de formarme unas ser distante y quizá hasta altivo que se agita a su alrededor. El pin- satisfacción. Ser independiente, imágenes. Y ganas de plasmarlas- también éstos son atributos de tor está inmerso en su soledad, en- para mí, más bien es un defecto. porque me emocionan y creo que los tímidos- pero será por postura tregado a su soledad. El pintor Encuentro que tenía que estar más también podrían emocionar a otras personal, cuando desee dejar acepta su soledad, la amarga so- decidido. Dudo demasiado. Pien- personas. Además tengo como una constancia de protesta o desden. ledad de un mundo opaco aque- sa que el trabajo de un artista es especie de sentido del deber de Lo cierto es que su trato normal lla que propone el silencio como tan intenso, obliga a tanta concen- comunicárselo a los demás. traspasa la cortesía para llegar al medio de comunicación con los de- tración, que no es posible dedicarPor tradición familiar y por incli- área de la cordialidad y del refinamás. Un día traté de llegar direc- se a otras cosas. La militancia en nación personal, Tapies ha sido miento. tamente al silencio escribió Anto- un partido es muy laboriosa, yo no siempre un hombre literario, de Su estudio de Barcelona se ennio Taepies. Y José Ángel Valente podría. amplias y variadas lecturas, con cuentra en la parte baja de su añadió: El silencio o la nada. El Tapies fue muy religioso en su una formación cultural nada fre- casa. El taller es muy Tapies, polugar de la materia interiorizada. primera juventud. Su padre era li- cuente en el mundo de los artistas blado de viejos y queridos recuer ¿Lugar de iluminación? beral, pero su madre le imprimió su plásticos. El pintor ha escrito su dos, botes de pintura, polvo de Tapies no es partidario de crear fuerte sello religioso, le incitaba a Memoria personal y tres libros de mármol incrustado en todo, cartoescuela ni aconsejar a los jóvenes la práctica de la religión católica. ensayos: La práctica del arte, El nes rotos en el suelo, signos quizá i pintores. La soledad del creador es Luego su tiempo de soledad y lec- arte contra la estética y La realidad abandonados en otros, una silla tainsalvable. El artista se halla turas en el sanatorio- tuvo proble- como arte. En prosa eficaz, carga- pada con unas mantas, un cubo completamente solo ante su tela mas del pulmón, esa enfermedad da de sugestión y vivencias, ha de- manchado de lejanas y próximas blanca y se enfrenta con proble- tan literaria- le cambió el ritmo del jado en palabras buena parte de su pinturas... El suelo, en algunas zomas inherentes al arte, ya que éste pensamiento en bastantes zonas pensamiento y sus inquietudes. Es- nas, tenía una capa de argamasa, tiene sus leyes propias. Nadie pue- adormecidas. Hallé entonces un tos cuatro libros, por sí solos, hu- pintura, polvo, papeles pegados... de aconsejarle ni ayudarle. Tan sustituto de la religión en mi interés bieran bastado para ganar un lugar muy Tapies. Había objetos que pasólo su solitaria labor de experi- por las filosofías orientales, por el considerable en las letras catala- recían perdidos como en un antimentación, la lucha constante con budismo, el induismo, el humanis- nas. Nunca ha intentado escribir un guo trastero, pero que en cualquier los materiales, su manipulación co- mo chino... Era una especie de texto imaginativo, puramente litera- ocasión pueden aparecer en fragtidiana le ilustrarán y le guiarán. sentimiento religioso que no era rio. Bueno, había hecho algún pi- mento o en su totalidad en alguna nito de muy joven, pero me he de sus obras. Piensa Tapies que pintar es una creer en Dios. manera de reflexionar sobre la Tapies habla de su mundo cir- dado cuenta de que no sirvo para Un día me enseñó también la bivida, de hablar sobre la vida, de in- cundante, de sus dudas y obsesio- esto. Ni para hacer un pareado sa- blioteca: no recuerdo si en el seterpretar la vida. Para esto se ne- nes, a través de su particular sig- bría componérmelas. No saldría gundo o tercer piso de la casa. Me cesita- naturalmente- el instru- nología plástica. Con su código se nada. mostró algunos ejemplares raros, mental del lenguaje, un lenguaje narran batallas interiores, misterios El Tapies de posguerra tenía, fí- maravillosos. Allí, rodeado de sus que abra brechas de luz y encien- sin posibilidades de luz ni siquiera sicamente, cierto aire clerical, de incunables y con la lupa en la M da nuevas ideas. lejanas, valores que se cruzan, se místico erudito. Alto, fuerte, leve- mano señalando detalles, es donde El compromiso político del pintor amplían y se eclipsan. El pintor mente curvada la espalda, parecía una entra más en su personalidad. catalán se advierte, sobre todo, quiere trasladar- aunque sea con un diácono sin sotana, un austero Existe un radical contraste entre su desde los años sesenta. Se mani- unas manchas más o menos difu- predicador de teorías imprevisibles. estudio en libertad y controlado fiesta en su constante defensa de sas, más o menos electrizadas de Ahora, en los últimos tiempos, ha abandono con el resto de la casa, la libertad, del espíritu de Cataluña, intenciones- algún estado cre- aligerado su atuendo de existencia- ordenada, limpia, austera y, a la de todo lo que signifique dignidad puscular de su ánimo, o de bronca lista de los años cincuenta. Sigue vez, exquisita en decoración. La de la persona. Su actitud ciudada- exaltación, o de angustia confusa, vistiendo con sencillez, pero ha casa está gobernada por Teresa na, cuando ha sido precisa, tam- como quizá parezca el mismo re- aclarado colores y ha cambiado ca- -s u compañera tan presente también ha quedado suficientemente sultado de la pintura. He enfoca- lidades. Las gafas de concha han bién en su obra- y el estudio es clara. Los equívocos y la desvia- do mi vida así y me realizo pintan- sido sustituidas por otras más fi- su mundo aparte, donde se acumución interpretativa en esta deslizan- do. La pintura para mí lo es todo. nas, metálicas, más redondas: una lan objetos de aparente desecho. te materia son, sin embargo, fre- Pinto todo el día y toda la noche, imagen renovada sin romper su Objetos que pueden ser redimidos cuentes. Yo siempre he sentido incluso en sueños. Siempre me personalidad. del olvido y volver a una vida mesimpatía por el marxismo, pero realizo viendo cosas, viendo imá Tiene cierta fama de huraño y nos ingrata y más permanente. nunca me he considerado marxista. genes. Cualquier problema que me s e c o La c h i s m o g r a f í a s u e i e Miguel FERNANDEZ- BRASO L JUEVES 29- 1- 87 A B C 109