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La Gioconda de Leonardo da Vinci, no hubiera podido estar presente en Arco 87, debido a su pequeño formato. En cambio, los lienzos realistas del pintor belga Antoine Wiertz (1806- 1865) ocuparían un lugar de honor en cualquier stand en el supuesto de que éste fuera lo suficientemente grande para acogerlas, pues las obras tenían la altura de una casa y fueron pintadas en un hangar Arco 87: La reconversión del Arte N la polémica rueda de Prensa celebrada el pasado día 13, a las trece horas, en Huertas, 13, se insistió en la dificultad de definir lo que se entiende como arte contemporáneo y, dentro de éste, el arte de vanguardia llegándose a la conclusión de que es lo que se hace en el mundo Pero esta definición no fue aceptada por la generalidad de los asistentes y una semana después tuvo lugar otro encuentro, transmitido en directo por la COPE, entre Rosina Gómez Baeza, directora de la Feria; Juan Pujol, director de la Galería Kreisler (cuya solicitud de participación en Arco había sido denegada) y el crítico de Arte Carlos García Osuna, que actuaba como moderador. En esta ocasión volvió a plantearse el tema de la figuración y Rosina Gómez Baeza estableció una importante diferencia entre figuración tradicional o convencional y figuración de vanguardia caracterizada ésta por- su gran formato No es éste el lugar apropiado para imaginar lo que pensarían de tan curiosa definición los críticos e historiadores de Arte de todos los tiempos, pues este argumento descalificaría de inmediato a los cuadritos de Vermeer, Durero, El Bosco, Memling, Holbein y, también, de la mayoría de los impresionistas. Baste recordar el origen del E gran formato, en los años cuarenta y cincuenta, cuando los pintores norteamericanos, a diferencia de los artistas de una Europa empobrecida, podían (y necesitaban) utilizar grandes telas para derramar cubos de pintura, aplicar el color a brochazos, y otras técnicas propias del abstraccionismo. Ese fue el origen: una tendencia nueva. Y ha venido perpertuándose hasta la actualidad sin motivo justificado, como no sea la influencia del mural, grito o mensaje político dirigido a las masas desde las paredes (pensemos en el graffiti y, por supuesto, no imprescindible. Quizá se trata, sencillamente, de la reconversión que, después de los sectores siderúrgico, industrias básicas, ganadería, automóvil, agricultura, construcción naval, etcétera, llega a hora al mundo del arte y, en vez que exportar los excedentes de pintura y pintores (como hemos propuesto en varias ocasiones) trata de resolver el problema llevando al paro a miles de profesionales. Es posible que exista alguna cláusula secreta incluida en las negociaciones para el ingreso en el Mercado Común pues, al menos en este sector, España es competitiva, desde el anónimo pintor de Altamira a Barceló, pasando, entre otros, por Velázquez, Goya y Picasso. Estamos en situación de Manuel Huertas Torrejón, Premio Blanco y Negro 1986 para pintores jóvenes, junto al motivo inspirador del cuadro premiado, que no podrá exhibirse al haber sido rechazada la sala Kreisler ignorar lo que se hace en el mundo (aunque esto no es recomendable) y de que sea el mundo quien venga a ver lo que se hace en España (sin patrioterismo y con perdón de quienes no piensan así) Y estamos (particularmente, claro) en contra de esta reconversión del Arte, del mal negocio de la Feria, que no debemos aceptar, pues una Feria- ha de ser un buen negocio de ventas o convertirse en Bienal, que ha de ser un buen negocio artístico. En contra de la discriminación de unas galerías hecha por otras galerías, reunidas en un Comité del que forman parte tantos extranjeros (y, sobre esto, nos preguntamos cuántos españoles hay en los comités de Ferias extranjeras y, si los hay, quines son) Estamos en contra de las manifestaciones de la directora de Arco, en la famosa rueda de Prensa, cuando afirmaba que en España no existe coleccionismo en vista del número de galerías existentes y del número de compradores (aunque reconozcamos que el arte de vanguardia se vende muy mal) Y nos atrevemos a insistir en el hecho de que, en el movimiento pendular de la historia, vuelve la figuración, vuelve el interés por la obra bien hecha y decae (incluso y sobre todo entre los jóvenes) la atracción por las aventuras gratuitas, tal vez porque, tras un largo periodo de pruebas, la Humanidad necesita asimilar el enorme catálogo de novedades de los últimos años. Mucho nos tememos que la actitud del Comité de Arco 87 no sea más que otra prueba (también en el Arte) del profundo divorcio entre el pueblo español y los políticos de este país. Javier RUBIO ABC 105 JUEVES 29- 1- 87