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ABC, póg. 32 TRIBUNA ABIERTA JUEVES 29- 1- 87 ción: escribía en inglés, en latín, en francés. Nos quedamos con su intelectuales en la inglés: para él, tan culEdad Media (1962) Por Manuel ALVAR to, clerc era lo que he Con él entre las manos definido como clérigo nos asalta una y otra vez la misma pregunta: viejo texto español. Porque no se trata de laico, pues el religioso era prest. Hasta aquí ¿Cómo era un intelectual en la Edad Media? una sombra incorpórea, sino la existencia real todo lógico, pero Juan de Cuenca toma el ¿Había intelectuales? La cuestión me espo- de un hombre. Se llamó Apolonio y fue rey monovalente clerc y lo llena de nuevos contelea, porque gustó de imaginarme a algún leja- de Tiro, pero el ignorado poeta castellano lo nidos semánticos: es filósofo, letrado, maesno colega que tuviera una cultura laica y no castellanizó, le dio el aliento que tenían las tro, poeta, sabidor, sabio, teólogo. Un hombre clerical, con el que pudiera hablar de motivos gentes de su tierra, le hizo respirar su aire, le adornado por tan hermosas virtudes encierra culturales y no teológicos, con el que viera abrió los ojos a su luz y lo hizo en sí un complejísimo mundo al las cosas en su humana contingencia y no caminar con decoro. El intelecque Nebrija cobijaría bajo el títucon proyecciones ultraterrenas. Hoy diríamos tual lego tenía libros en diversas lo de gramático, pero no basta sabio, erudito, investigador y en nuestros vie- lenguas, anotaba los tratados con él, pues valores como el de jos tiempos simplemente clérigo. Pero clérigo historiales en las márgenes disfilósofo implican poseer virtudes no es el hombre de religión, aunque pueda puestas para ello, sabía adiviéticas, además de conocimientos serlo, es también el conocedor de unas cien- nanzas y aprendía los textos humanos, ya que Alfonso el Sacias que se encerraban en el trívium y en el leyéndolos en voz alta. Esto era bio escribió que los filósofos quadrivium. Estamos en algo que ya es muy importante porque así se practieran así llamados porque dijeimportante: las artes liberales instruían al caba lo que hoy llamaríamos filoron la verdad Además, todas hombre en la elocuencia (gramática, retórica logía: explicando la gramática, estas sabidurías eran artes intey dialéctica, que tal era el trivium) y en la es- aprendiendo el significado de las lectuales que se oponían al quepeculación (aritmética, geometría, música, as- palabras y entendiendo los texhacer mecánico o menester. Nos tronomía quadrivium) Eran las ciencias hu- tos. La lógica se impone sobre hemos asomado a un mundo manas distintas de la teología, que se ocupa- tan variado aprendizaje, pues complejo, pero de muy claro ba de Dios. Nos basta con esta presentación: hasta las adivinanzas eran el sentido: ese intelectual de la priposeer el trivium era tener un alto grado de ejercicio de un raciocinio en busmera mitad del siglo XV sabía Manuel Alvar sabiduría y nos vamos a conformar con él. ca de soluciones coherentes; no poesía, atesoraba libros, conocía de la Real Academia Porque clérigo era el hombre que dominaba se trataba de acertijos baladíes, lenguas y era docto en muchas Española tales saberes. Acaso todos hemos decorado sino de procesos bien trabados. ciencias, pero- -además- y seversos que aparecen en cualquier manual: El intelectual ejercitaba su raciocinio y tenía ría consecuencia del auge de las Universidamodelos clásicos. Sabemos que en París, y des, aliaba la reflexión personal con la difuen los últimos años del siglo XII, se leía a Vir- sión de sus conocimientos; era maestro en el Mester trago fermoso, no es de juglaría, gilio Estado, Lucano, Juvenal, Horacio y Sa- mejor y más noble de los sentidos. No difiere mester es sin pecado, ca es de clerecía, lustio, también a Ovidio, Marcial, Petronio y mucho la concepción de un intelectual en la tablar curso rimado por la cuaderna vía los fabulistas que ejemplificaban con sus his- España del siglo XIII de la que entraba ya en a sílabas contadas, ca es gran maestría. torietas. Este hombre que seguía un curricu- el humanismo. Era un largo camino al qué se lum tan complejo era el heredero de tradición había recorrido y el hombre culto se veía El autor del Libro de Alexandre se. ha retrata- laica, cuyo saber no era el teológico. Era adornado de muy variados atributos. Cuando do: es un clérigo, pero su saber nada tiene aquel hombre que estaba retratado por Abe- nuestros manuales de historia literaria dicen de ciencia trascendida; por el contrario, afec- lardo: Con la duda venimos a las preguntas; que Juan de Mena era un puro hombre de ta a unos cuantos elementos de la elocuen- preguntando comprendemos la verdad. Pero letras no son precisos, por más que la deficia: es culto (de clerecía) cuidado, con rimas al llegar el siglo XIII, el arte románico cede su nición sea exacta. El estudiante que por vez y estrofas, con número regular de sílabas. (Tal puesto al arte gótico y surge un nuevo tipo de primera se asoma a nuestro siglo XV tal vez era la gran maestría que empieza en España intelectual: el que se educa en las Universi- no entienda 1 bien lo que eso quiere decir o, a mitad del siglo XIII y de la que nacerá una dades dentro de un renacimiento teológico al pero aún, entiende lo que dice, pero lo enescuela, el mester de clerecía, que ahora nos que no serían ajenos otros muchos motivos tiende mal. Juan de Mena era un intelectual, va servir para retratar a un determinado tipo que hicieron surgir a la ciudad como estructu- tal y como se pensaba en la Edad Media y tal de hombre. No se trataba de gentes encerra- ra civil y no como organización militar o ecle- como nosotros lo pensamos: hombre laico, das en un convento, sino de personajes preo- siástica. Y a este hombre, engendrado en tan docto en muchos saberes (y no especialista cupados por una cierta manera de saber, y complejos dominios, dotado de tan heterogé- en un reducido campo) conocedor de leneste saber lo adquirían en los libros y al lado neos modos de proceder y dotado de tan cla- guas, amigo de los libros, intérprete de la de los maestros. Se nos va perfilando el tipo roscura presencia, se le llamó clérigo. ciencia de su tiempo, sabedor de artes retóridel intelectual: amaba a los libros, se confiacas y gramaticales, poeta... El retrato es jusba a un maestro. Durante siglos ¿acaso hoy to. Además, Juan de Mena debía ser retraído no? así nacía un tipo de gente que no espeNo podemos separarnos de lo que es ¿por su linaje judío? porque pasó la vida en raba todo de la fuerza (como los guerreros) ni nuestra tradición cultural. El clérigo laico era estudios. No han cambiado mucho las cosas de la vida trascendida (como los religiosos) en España un hombre complejo y lleno de desde aquel anónimo que cantó las cortesías sino en esa contingencia que es el aquí ahor- varopintos significados. Bastaría que lo en- del rey de Tiro. mado por la propia especulación. Nos enfren- frentáramos a lo que en otros pueblos de Eutábamos con un talante personal que tiene ropa se entendía como tal. Voy a tomar un las virtudes, y los vicios, del intelectual de ejemplo que es ilustrativo. John Gower, amiHa durado mucho tiempo el logro de esta nuestras calendas: riguroso para aprender, go de Chaucer, escribe por 1385 la Confessio figura. Pero ahí está. Tan próximo a nosotros, confiado en sus propios conocimientos, inge- amantis, libro misceláneo, riquísimo y apasio- tan parecido y tan incierto entre luces y somnuo ante la maldad ajena, pero inseguro ante nante. Fue traducido al portugués y la versión bras. Que la terminología no nos entorpezca: la realidad, triste ante los desencantos, vaci- se perdió; por fortuna, Juan de Cuenca lo ha- clérigo era el sabio laico. Como Apolonio o lante a la hora de tomar decisiones. Porque bía trasladado al español. Y aquí una clave Juan de Mena! El intelectual que necesitamos ese hombre confía más en los libros que en (virtualmente ignorada) de lo que es un apa- para entender un mundo en el que el hombre la experiencia, cae en otro hermoso compor- sionante quehacer intelectual. Gower, como es criatura que merece comprensión y estutamiento: estima más lo que sabe que la vida Chaucer, era un clérigo con mucha instruc- dio. El intelectual presto a sacrificarse por los y hace que la cortesía sea virtud. demás y, sobre todo, por la verdad con la que se identifica. Hombre que nace con un Creo que este retrato es el del intelectual ligesto incierto y que va perfilando una figura bre. Lo veamos en el siglo XII o lo contemLIMPIEZA DE MOQUETAS, ALFOMBRAS compleja y variada, hombre para quien la plamos en el siglo XX. No, no es una figura Servicio a domicilio vida es una forma de seguir haciendo litecortada a nuestro imagen y semejanza, sino ¡Teléfonos 690 47 43 y 690 46 62 ratura. la criatura que pasó llena de dignidad en un J AGQUES Le Goff publicó un libro apasionante: Los RETRATO DE UN VIEJO INTELECTUAL