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S I para el inglís su casa es su c MiJlo, pjrd CMÍa uno de WKOlros, los de e 5 ta orgulloso lierra sin duda MI CA t su C. ilacio. PcTü a pesar de este lien conformar hay palactos y paladoSí y poctft se pueden pcrmitir el lujo de vivir cu uno que v c r d i d c r- i m e n l c m e r e z c a ese nombro- 5 c da además la circunslancta óc aue. en liempüs cuiricra el oro de Jas lanas merinas, o el americano, la auhieridad co l u fonnas dcE vivir, de tnien o muí grado, ha sido una de Jas cosUntes Tenidas por más españnlas- BONO Q n EL AMBIENTE Y LA COCINA Fortuny ei nuevo y se está empezando a conocer, Pero para próximas fechas se pondrá de moda Tiene además unM lerra ¿a y un jardín que lo harán muy airaelivo con el correr del tiempo. Arabas comidas fueron estupendas y de calidad inmejorable. El aplauso final se lo merecen esos artistas que ci si nunca vemos V que llevan lodo el peso de un nombre: los chefs los jefes de cocina, Y la eompanía es d ¿xito de c u a l q u i e r tipo de c o m i d a La nuestra fue insustituible. Q u é mAs se puede pedir, Tener dinero para poder volver con frecuencia. Porque que conste que a los jóvenes nos encanta y nos divertimos mucho tomando una hamburguesa o una pizza, pero también cuando tenemos la oportunid a d de ir a e s o s a u i é n i i c o s palacios de la gastronomía que son lugares como el RÍTz o Fortuny, como Jockey, Horcher o Zalacafn. Sin comentarios. bs obvio que en la actualidad las gentes anteponen la cocina a todo aquello que rodea a una buena comida. Pero, poco a poco, vuelve a darse al marco al cuadro, al ambiente, al servido, a la compañía, el inmenso valor que tiene para convertir una comida en una fiesta o para transformar una buenas recetas en una mesa iiKthndable. V ese encanto de Jo estético, ese atractivo del acompañamíenioH de la amabilidad, de la belleza y de IÍÍ atenciones inieresa, como dice Leticia, no sólo a los mayores, a los adultos, a los qe tienen dinero, sino también a los jóvenesH a los profesionales, a lodos aquellos que de vez en cuando tienen b oportumdad de di fiutar de b mesa en uno de estos palacios actuales que han venido a sustituir a las grandes casas palaciegas privadas del pasadoRuperto DE ÑOLA Cucula José Deleito v Í inucJa 4 110 cuando la Corjc se vino a Madrid, la arístocrada. Jos nobles y! os poderosos se hideron cdiíicar palaaos de glandes propordoncs y osicn osa fachada, pero de muy poco más en el inicnor, y no poT austeridad o por locañcfia, sino porque- no atrevían a hacerlas mejores por eviiar celos de tos Tcyes Con todo. sJ hubo en Madrid y en cJ resio de Esp iña palacios, palacios ricamente adornados y amncbbdos, pero Ja vida moderna ha hecho que lioy los auténticos palacios sean alfUnos de esos hoteles v reslauranics que reproducen antiguos fastos, pero con lodas las comodidades tnodemas. En ellos no sólo se reproducen Us formas decorativas, también Ja comida quiere ser palacicgii. Jo que no es poco ni, mucho menos, cosa fácil, porque Jo autcníicamenle pabciego de Jos paEacic es, aiÁs que Ja omamenladon o la generosidad v riqueza deJ espacio, la suntuosidad del s e r v i d o que requiere y propordona; cosas ambas que iñduso quienes iven hoy en verdaderos palacios encuentran más fadlmente en esos grandes hoieks y restaurantes. Lo compJJcado del protocolo y eJ refinamiento en el servido fueron hasta exageradoi, puesto oue en eUos se faaiufe iaJ a la p i e sja rendida a quienes deteniaban el poder. Aquellos signos extcrOQí áe respeto pasaron a nuestros tiempos esiilizados y quedaron en esos pcüueños detalles que config u r a n d e s d e el s e r v i c i o d e Ja mesa al orden seguido en la comida, a la colocadón de los comensales y a todos los pequefio ritos que nos hacen sentimos tratados como pn ndpes, que es lo que es. realmente, el comensal en esos Jugares de cjicepdón. Sin embargo, nuestro talante actual, que dLsfruta con esas esñlizadas atenaoncs. muy posiblemente no hubiera tolerado Las auii niicas fonnalidadcs cumplidas tru lícuipos pasddi- A. Reconoícunos ¿lue las atendones que boy rcdbimos en lugares c o m o el hotel Ritz m a d r i l e ñ o (plaza de la Lealtad, 5; Teléfono 2212 S 57 eJ Palace o en el recién abierto restaurante Fortuny (r o m m y 34; Icléíono Í 1 ÜT 7 071. El restaurante Foftuny, dentro de s j oposición arquitectt nica con el Ritz, es igualmente perfecto a la hora de comer por ejemplo, serán efedivameníe menores, pero nos hacen sentirnos vcfíLiíJcramt nic como aquellos importantes señores de antaño. Y lo curioso U ese atractivo S del marco, JeJ entorno, del ambiente, junto y más alJá de la cod n a es algo que no sólo interesa a las p e r s o n a s m a y o r e s a los adultos, sino también a la gente joven, a la que incluso normalmente no tiene dinero para ir a esios aulínticos palados, que lo son en todo y también en el pjedo- Prueba de eUo es una caria que recitií hace unos días de una persona J o v e n de veinte años. Letida Escobar, que quiero reproducir textualmeme: Comer bien Jioy üia fuera de casa no es fáril, Y para una pcrEona joven, menos todavía. Dicen que ios jóvenes prefieren una hamburgucseria, oicen que piefieren una ni zería, dicen pero ¿quién lo dice ¿CHos, los jóvenes? No. no lo creo. o que pasa es que tampoco tienen la oportunidad de hacerlo en un sitio mejor. ¿La causa? Evidentemente, el dinero v, por eso, lógicamente, es normal ver esos sitios rebosantes de gente joven, y no tan joven, que por un precio lelativamcnte módico pueden lomar una hamburguesa o una pjjza. Yo tuve la gran oportunidad de c o m e r hace u n o s dfas en d o s mjgnlfieoí restaurantes, de estilos diferentes, pero con un ane culinario en común. Pnmcro fue el Ltilü. No cncücnifo pidabros para describirlo y creo que eso es suficiente. Simplemente mapnlfico. Impone su entrada sin contar con el espJendor de su salún. La decoración es perfecta. Es como entrar en uno de esos sajones de baile del siglo XVIII. donde en cualquier momento van a empez ó a sonar los primeros compases de un vals. Mujeres y hombres moviéndose al unísono. G mcn amos con unos apenhvos acompañados p or champaña y un acostumbrado brindis y pasamos a la comida. Se abrió con un delicioso oastel de foíc- grjis, le Siguió un plato compuesto por unas alcachofas, vieirits, caviar y una salsa mahonesa muy ligera; seguimos con i enado en su punzo acompañado de purf de patatas, trema de castañas y pasta italiana. Y para finalizar un postre navideño (ipico ñnlandés. Lafé y 3 íu udn? íiTes. Toda la comida con champaña. -o con cava, tiquisilO. En otro restaurante que comimos fue el Fortuny. Dentro de su oposición arquiiectónica con el Ritz es ifualrnente perfecto a la hora de comer. Poseo nueve salones diferentes para ocasiones diferentes. Y Cüda salón tiene su propia indepetidenda- Que tienes una comida de neeocios, un salón; una comida familiar, otro; una cena romántica, otro; una comida infantil, otro. En esta ocasión también tomamos unos apcntivm con cbampan, i y brindamos. C o m e n t a m o s con ui; a ensalada de langostinos con spagueni y espinacas; seguimos con unas angulas y al llegar al tercer plato nos aividimos. unos tomaron pato salvaje a la naranja china; otros rfiulcritas de cordero, y otra perdona, rodaballo. I o d o con unas pataias fritas tipo soutlé. De postre, sorbetes tropicales (fruta de la pasión, limón v e r d e mango g u a y a b a kiwi... y una tarta de fresones y hojaldre- Café y licor de fruto de la pasión. Delicioso. Noticia Es noticia la segunda edición de un libro q u e nos p r o m e t e abreviar los tiámiles de la preparación d e la comida: R e c e t a s para cocinar en media hora de Ediciones Libertarias (2, H paginas) y debido a la pluma de Fátima González- Meneses- Una iolución para cuando no se di pone de tiempo o no se tiene vocaciúü bastante para el duro prolegómeno de una comida comp rcada en iú ejecución, bajo la masima de no perder el estómago por taita de tiempo. Soluciones apropiadas tanto para expertos como para profanos, pues en ellas impera el sentido común, que much: eces la prisa o la desgana nos impiden encontrar. 41