Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
1 rv- rll E (lUi EL SINDICO ilBiaVE DE BENITO ENTRE LA BOLSAT LA f IDA Por Germán LOPEZARIAS RMOS dejado n un hido L- l sube y baia de kts acc i o n e s los g r i í o s del- parquet los empt lloriL- s di l; i forlutiii V esa larga del oro y deí peiTÚleo. de las que algunas veces el curaron se ba n para siempre, o se desmaya. Hemoí hablado de irífanod, de niñez, de jdolescenetj y h j ido como un baño de espuma rcJiijunte para Enrique de Benilo. el nuevo síndico. Rodeados de pálpeles, de carpetas, de prohlemas a medio y largo plazo hemos rolo tm silencio, en una Larde de hido en las acera- S. en una yx it. i1 ad de corazón helado. Y el liombu- no el presidente de los agentes de Bolsa de Madrid, ha rccofdado con sonnsas y tal vez con lágrimas internas, es 3 eEapa radi mle lie la Vida, en i ue h Lucha era el d e s a y u n o y el a g o i a m i c n i n hi Cpnrí H Tiene al o de mi quinj c a k u b d o r a pero a la española, can cr raión 1 no con circuitos intecrados como las japonesas. Ks uri jefe nato al que sin duda le cusía mandar, pero no se le nota demasiado Debe ser un magnate a In talcon I r e s t sin uvas, ni buenas ni malas, pero tampoco w le advierte- Es un hombre sencillo, ralo. confortable, al que no apetece acosar, al que es preTeríble dejar que hable sin tapujos, cun prq unias que en nada comprometen, con diálogos amables. Es. en lin, un personaje al que yo dermína corno un soñador eníre la bolsa la ida. e %i aba y de ve en cuando venia del frente y yt le veía con ut gc rro de solílJiUv Si rccuertlo, sin embargo, el día que hicimos el Trijsl. -ido de casa desde el camp a Madrid en un ¡i cumitmeLa de ciilur roiu que tecíígió k muebles. -Y ya en Madrid, ¿qué recuerda de su mhmeía -Y o tuve un- i inlancia muy agradable muy simpática, jusr que entonces los chicos jupahaohis vu la vJlit. k- iNJiiius (Mudh lias de anii i Ademas, el barrio donde vivíamos easi l eL 4i ba hasta lo que fue frenie de Mudiid Vivía en I J CiiMc M- ig. ilhmes y r í H enta- Jite de mi tasa habij resios de un relugui de La guerr i donde mvesUjíábamos y donde Iiabui boles de carburo ijue nos dcdicilbamos a encender Recuerdo niuv bien aquel Madrid recoleto, como una capital de prOMnci s. dnnde había serenos y traperos con su carrito y su burro t ue sjempre Hevaba en la cabeza una llor de 1 rap o de papel. campamento en Robledo v las prácticas de alterez en Caballena en Alcalá de H e n a r e s En los tiempos del Cimpamcnio tuvo I3 tentación, la duda, de sei n ditar porque le gustó el ambiente. Pero cuando conoció la vida de cuartel se desengañó. Ganó las oposidonciv a jfbosado del Estado, Estuvo destinado en Pontevedra y Burgos. Cúmo llegó a la Bolsa? -Y o quería ser una perdona independíenle, H. ieer una cartera p o l i t i c o- a d n i í n i t r a t i v a no me airaia. Tenía un cierto aburrimiento de lo que estjiba haciendo, me parecía que e: iaba infrautiliz: ido, nic sentta hasta fnistrado. Entonces se convoear n unas oposiciones para agente de BoLsa, me las saquc. ÍIs meonlonnisia? -N o soy inconlormisia. ni ambieio iv LÓ qUÉ i- oy iri ptír iíCri. nisia. Me gusta hacer las cosas bien y me gusla que la responsabilidad de mis acios sea una ainsecuem a directa de mi conduela y de mi actitud- ¿Cuando cúmo conix. -e a su sei ora? Juventud Son cinco bermitnos, cuatro ihíias i! J. Iloj soLiJ ¿i do- t. Enrique de Denilo estudia hasta quima en los maristas y dcspuL s en los calasancios, Estudia DereL jio y Ciencias Polittc is por indicación de su p; idre, al uue admira prolundiimenie y le J e b e todo c u a n t o es en la vida. HiKO el -Usted nyciíí el arto M. ¿l l e ne algún recuerdo de la jruerra? -P u e s recuerdijs JL- LI guerra no. Yo esíaba en un pui nln de Valladolid v allí la guerra no llegú. SI es caM el únicn reL- ueriio que tengo es el que mi padre no