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ABC, pág. 58 TRIBUNA ABIERTA DOMINGO 25- 1- 87 C ONOZCO a un deseos de, al menos hombre a por un día, mostrarse q u i e n nunca orgullosos de aquella darán el premio Nobel Por Faustino F. ALVAREZ persona que convivía ni logrará hacerse mulbajo su mismo techo y timillonario y que jamás hasta llevaba su misserá primer ministro. Es, simplemente, un co- tro de Transportes. Nunca nos habló de ello. ma sangre y, sin que se supiese, se relaleccionista; pero un coleccionista que no ate- Jamás utilizó a sus amistades para resolver cionaba con gente importante. Incluso la sora, sino que distribuye lo que más aprecia. su necesidad. miseria se hacía menos- pesada y la angusTrabaja como subalterno en una oficina estaLas situaciones que el colee- tia cotidiana se convertía en tal y, al terminar la jomada, recorre los des- cionista de tarjetas se imagina más llevadera al saber que alpachos buscando en las papeleras las tarje- y que jamás llegará a comproguien de los que salen habitas de visita recibidas con que las secretarias bar- son muy variadas, pero totualmente en los Telediarios suelen acompañar los envíos de informes y das bajo el signo de la modestia les había acompañado en el folletos que hacen los altos cargos. Es raro el del difunto que, a diferencia de duro trance por el que estaban día en que no se hace con una tarjeta de un lo que es uso y abuso en la sopasando... ministro, de un director general, del presiden- ciedad, aparece como un ciudaAl margen del aspecto insignite de un gran Banco. No hay maldad alguna dano discreto que pasó por la ficante de esta historia, uno le en este coleccionismo: por las tardes se acer- vida exhibiendo méritos inferioencuentra un gran sentido. Le ca a los barrios más pobres de la gran ciudad res a los que en su fallecimiento tengo un gran afecto a este coy se entera de las casas donde alguien, habi- se descubren. Ni en la taberna leccionista de tarjetas, que es un tado de tedio y de silencio, ha muerto. Llega del barrio, entre los compañeros sembrador de ilusiones. Es un hasta ellas y en la pequeña mesa, envuelta de partida de tute, se sabía de la jugador profesional de lo que con una tela negra que ha instalado la funeamistad de aquel obrero, esforpudo haber sido y ya nunca raria, deposita alguna de las tarjetas que llezado cada día en procurar aliserá, y lo hace con la única inva en el bolsillo del pantalón. En los días mentos para su famNia, con el tención de colocar una pincelada posteriores al entierro, los familiares del pogobernante todopoderoso o con de luz encima de la sombra. Faustino F. Alvarez bre hombre ausente para siempre, muchas el presidente de un imperio em ¿Se imaginará algún día el alto Periodista veces un parado que ha perdido la costumbre presarial... Quizá, en algunos cacargo político o empresarial que de esperar, hacen balance de los testimonios sos, los f a m i l i a r e s se s o l i d a r i c e n su tarjeta de visita cumplió, en un trámite de condolencia y se llevan la sorpresa: con la discreción del difunto, pero no faltarán sólo aparentemente heterodoxo, una de sus las ocasiones en que no puedan impedir los más altas misiones? -Fíjate, sin trabajo y era amigo del minis- EL COLECCIONISTA Q UERIDO Humphrey Bogart: He tardado en venir, quizá demasiado, hasta esta página de periódico a escribirte, a contarte algo de este mundo que dejaste sin cambiar tu gesto de cada día, que para eso eres un duro A contarte, te decía, de este mundo muy metido en escalofríos, entre otras muchas cosas, por las bajas temperaturas. Aquí donde estoy cae la nieve. Esa nieve que llega desde bien arriba, desde donde tú debes estar observando estrellas de cine- cinema, decías t ú- y estrellas. Y, mientras, te habrás ido convirtiendo en palabra fija de uno de tus títulos o en el título completo: El último refugio La nieve, te decía. Cayendo sobre esta tierra por la que también andas (quizá no sea el verbo adecuado) hecho un mito. En el fondo de la casa suena una Obertura Solemne de un gran compositor. En el cristal de la ventana los carámbanos que cuelgan del tejado bajo, agachado y llorón. Los miraba yo, lágrima a lágrima, cuando te sentí respirar a mi lado. Habías tomado cómodamente la silla más cercana y me observabas con los ojos entrecerrados, humo de cigarrillo en ellos, pajarita muy de puntillas sobre el cuello de tu camisa impecable. La Obertura Solemne en ese momento, alzó el tono ocupando el instante increíble. Yo, al sonreírte, quise ser Katherine Hepburn, pero estaba siendo- posiblemente por parecerme a ti en algo- -solamente uno de tus títulos: Tener y no tener Volví a sonreírte, esta vez queriendo ser Lauren Bacall con un pelo ondulante y largo que intenté mecer con naturalidad, y únicamente mecí aire. La música cesó y el fondo de la casa sólo fue un fondo. Los carámbanos insistieron en lágrimas. Un viento descarado despertó aún más frío en el exterior. Hasta los leños encendidos de la chimenea se encogieron cohibidos. CARTA A HUMPHREY BOGART nunca. Ahora que no estás. Y esto ocurre frecuentemente en distintos mundos. Sólo cambia el idioma. Tú Por Elena SANTIAGO que lo sabes todo, queHabía carámbanos en los caminos de la rido Humphrey, ¿por qué nos queremos tan escuela, allá por la infancia. Ya puedes son- poco los vivos? A lo mejor me dices que hay reír de medio lado, cínico y tierno, en blanco algunos que son tan vivos quejo estropean y negro, hecho un maldito atractivo, otra vez todo. humo de cigarrillo en los ojos, jactándote de Manuel Vicent, ¿te acuerdas? un escritor ser uno de esos duros que comprenden, muy inteligente y original, muy bueno, ha gapero, aun así, dejándote impasible las infan- nado el premio Nadal. Y declaraba en la miscias. Más tarde se sabrá qué es lo que más ma pantalla de Los Colby -contrastes de te conmueve, pero tu imagen ha de permane- la vida- que se había presentado al premio cer intacta e imperturbable bajo el sombrero con seudónimo porque si no salía se alegrade ala ancha, ala que ensombrece tu mirada, ban mucho los amigos. Los amigos, no. Sus que inopinadamente surge, decisiva y amoro- amigos- que yo los conozco- no. Le gusta samente, llorosa. De ahí tu éxito. Eres piedra jugar a incomprendido, le gusta bromear, seductora que sorprende, cuando ya todo pa- aunque algo de cierto tiene su teoría, tristerece perdido, con mirada más lágrima que no mente. Y en ocasiones, mucho. Es cierto. Un cae. amigo mío tuvo un premio importante de poeQuerido Humphrey- y dejemos lo de Bo- sía y se fue a Madrid a leer sus poemas de la manera más humilde y cariñosa... Dijo que gart para cuando nos encontremos en Casablanca- te escribo porque leí, hace un tiem- para hacerse perdonar el premio. po, que era tu aniversario de no estar. Quiero Por qué- ¿eh, Humphrey? nos quereque no te sientas hueco y fecha de desaparimos tan poco los vivos. ción porque, para empezar, en Televisión EsVeo que no me respondes. Que te alzas de pañola nos muestras cada poco tu vida en la silla, de mi lado, y te calas más e sombreS Casablanca Y lo cierto es que cada vez ro, te ensombreces más la mirada y los rashemos sido felices en tu café donde suena, gos decaídos. Me miras muy de cerca y yo romántico y romántico y más romántico, un me hago música de piano. Me dices algo de piano, en contraste con una realidad que cielo y tierra que no entiendo, ¿está la músipreocupa y confundé a la misma Ingrid Berg- ca excesivamente alta? Me dices algo y te man, que no desea más que salir de ella, colocas la mirada de más éxito, la de más pero con el piano y contigo. Yo, también. comprensión, que se me cae alma y cuerpo Un director de cine contó en la misma pan- bien adentro, hasta la misma suela de los zatalla de Falcon Crest -contrastes de la patos. vida- cosas sobre ti. Que si tu verdadero Retrocedes, resbalas por un carámbano de éxito ha sido tras desaparecer. Surgió tu ima- infancia, te fundes en lo desconocido pero, gen repetida y repetida hasta ser gigante. aun, antes, me gritas que nos encontraremos Imaginaba yo cómo se iba alzando tu gabar- en Casablanca. dina y tu sombrero, tu perfil y tu sombra, has ¿No es maravilloso, a pesar del frío, este ta ser Humphrey y hasta ser Bogart más que día de los vivos?