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18 ABC OPINIÓN DOMINGO 25- 1- 87 Mí PfepfTí? HA ¡AI o ABRASADO D eSCAB 4 RAV Panorama EXTRAÑAS MUJERES QUÍ, Nefertite. La asendereada Cleopatra, y no olvidemos a Safo, la difamada griega. El Nilo, los centenares de siglos mordisqueando nombres y países henchidos de mar que buscan los huecos de la pobre carne delicada, para sonreírse de todo y todos. Como la Gioconda, sonríe la amada Nefertite con su sofisticado misterio. Acaso Tutankamon muriera de amor como el desdichado mozo que reposa en una iglesia de Avila: El amor es un león que come corazón. De ello se hizo sabia Celestina, y los amantes de Verana, y los de Teruel. Cuánto río y cuánta piedra se corroe a causa de muchos olvidos. En realidad no es posible contar a tantos seres de ambos sexos. El desierto es otro, (fue) mar que, secado a. fuerza de beber amores, ya es sólo arena ventolera. Pasaron los pintores y los poetas inventan para conectar con lo pasado. ¿Existe el pasado? a cada momento reclama presencia! Rosalía tuvo también su río propio, el Sar; y Alfonsina un mar para ausentarse, quién sabe si del amor también. Su sonrisa fue amarga y sus ojos muy tristes. Hubo tantas sonrisas, pocas de gozo seguro que no podríamos adivinar por qué... La más auténtica amada ya se sabe: Dulcinea. Ella no tuvo río ni océano, ni siquiera arroyo, pero existe. Ella no sonrió; se rió a carcajadas, eso hizo. Estoy en aguardo de las pirámides, mujeres, también en mitad del cielo de arena hirviente. ¿Las sirenas... Amantes de los marineros que siguen creyendo suyas. Otro día seguiré con otros personajes. Los prefiero misteriosamente sonrientes. Los pájaros picotean los ojos y hasta se ahogan en sus lágrimas. Carmen CONDE de la Real Academia Española A Planetario LA ESPOLETA MARAVALLIANA L Reformas y Proyectos CASAS LOCALES OFICINAS ÍOCINSA Lagasca, 21 Te 4319170 ALFOMBRAS COMPRO Para importante decoración compro alfombras de nudo, antiguas, españolas, Real Fábrica, etc. y alfombras orientales. Me desplazo a provincias Avisos, teléfonos 91- 435 04 49- 468 40 56 Señor Bragado A llamada, no sé por qué, política educativa del señor Maravall Jr. ha venido a amargarle al ministro Barrionuevo las mieles de su sorprendente éxito en la lucha contra el terrorismo. El viernes había en las calles de Madrid profesionales de la agitación que buscaban afanosamente un muerto. Sólo consiguieron una herida de asiento en la pudorosa zona final de la espalda de una estudiante y, en consecuencia, ayer, sábado, ya había voces pidiendo la dimisión del ministro del Interior. ¿Por qué no pedían, como parece más natural, la dimisión del ministro de Educación, causante del tumulto? Es de suponer que porque no apuntaban contra Maravall Jr. ni contra su tozuda política educativa. Contra lo que se apunta es contra el avance inesperado, pero cierto, del Gobierno en su sinuosa, por indecisa, lucha con la ETA. Un personaje de Balzac poseía un talismán que le permitía, por ejemplo, disparar contra el suelo y matar un pájaro en su árbol. Esos que el sábado atacaban a los guardias y los acosaban estaban disparando, por carambola, contra Barrionuevo. Es como si Maravall Jr. poseyera, sin saberlo, la piel de zapa balzaciana. Y es que si la persistencia es buena condición del político, la tozudez es el revés de la medalla. Dejó dicho Cervantes, en no recuerdo cuál de sus novelas ejemplares, que treinta frailes y su abad no pueden hacer rebuznar a un asno contra su voluntad. El señor Maravall Jr. lleva tiempo intentando lo contrario: hacer él solo- y no se vea mala intención en el paralelo- bramar a los treinta frailes y sus abades de las instituciones docentes religiosas. 1 Al venir la segunda República, dos de los caballos de batalla contra la sociedad dejada por la dictadura primorriverista eran el monopolio religioso de la enseñanza privada y lo que entonces se empezó a llamar latifundismo. Ver en esos dos problemas dos de las espoletas que hicieron estallar la guerra civil, no me parece disparatado. El señor Maravall Jr. ha sido, con desesperante tozudez, una de las dos. Hay que moderni- zar la enseñanza. Hay que liberalizarla. Hay que hacerla asequible a todos. Solamente no hay que hacerla sectaria. A los treinta frailes y sus abades probablemente les parece que en la tozudez del ministro hay más sectarismo que modernidad. Así que Maravall Jr. la arma. Los estudiantes, de por sí o estimulados, organizan el follón. Los agitadores- difícil de decidir si de la extrema derecha o de la extrema izquierda, acaso de las dos- buscan ese muerto que suele ser la triste e ¡nocente mecha de muchas tragedias sociales. Una transferencia inevitable exige al ministro Barrionuevo el óbolo que debe pagar el ministro Maravall Jr. Está el país en graves problemas económicos. El paro va a crecer. Camacho se encargará de que suba la inflación. Ledesma se basta para que presos peligrosos en vacaciones engrasen la estadística criminal. Sólo faltaba la espoleta maravalliana. ¿Es que este Gobierno carece del poder de establecer sensatamente sus propias prioridades? Porque tampoco es flojo andar a la greña con Reagan cuando el ladino Hassan II apoya los nudillos en las puertas del Estrecho. Lorenzo LÓPEZ SANCHO CRISTINA HERRAIZ P UESJA EN FORMA Í VlélE: Vrf QAS DOLORES 7 MDNÉ fi SéR: MAGNETOTERAfilA Jáiiyérsario Guzmáríel Bueno, 22 É Ü tp T 24 3237 V A