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XIV ABC ABC -Escaparate- 17 enero- 1987 Los muertos Juan Bernier Edición de José Miguel de Rivas. Devenir. Barcelona. 1986 El grupo Cántico ha llegado al cielo. Y aunque Bernier no es el primero de sus dioses- los dioses son Ricardo Molina y García Baena- la poesía andaluza lo tiene entre los elegidos, junto a Julio Aumente y Mario López, poetas todos mayores. Esta plaquette recoge cuatro poemas bajo el título Los muertos y puede figurar ya entre lo más puro de la lírica bernierniana. Belleza refinada y evocación de la muerte del adolescente en el frente de Teruel, que nos recuerda el poema de Elytis al soldado muerto en Albania. En este caso (y las dos otras muertes) con la convocatoria lujuriante de la naturaleza y una intensidad emotiva gravitando sobre estos poemas vigorosos de expresión y de hondo sentimiento. Buen delantal de presentación a cargo de José Miguel de Rivas, oportuno para situar al poeta dentro de su grupo. Y al grupo Cántico mismo. Cotufas en el golfo Gonzalo Torrente Baílester Ediciones Destino. Volumen 600. Barcelona, 1987 Una vida romántica: la Avellaneda Carmen Bravo Villasante Instituto de Cooperación Iberoamericana. Ediciones Cultura Hispánica. Madrid, 1986 Especialista en literatura infantil y experta biógrafa, Carmen Bravo Villasante ha seguido la huella de aquellas figuras femeninas que no sólo son importantes por los libros, sino también por su vida. Y cuando sus biografiados son hombres, los supo ver desde el envés de una pupila emocionada. Una vida romántica: la Avellaneda sigue paso a paso la atormentada y novelesca existencia de Tula- -sobre el contexto colonial y penisular- en trazos que son un acta viva del tiempo romántico. Sus amores, sus epistolarios, sus triunfos, sus devaneos y desalientos están contados con singular gracejo y una documentación valiosa y rica. El mejor elogio que puede hacerse es decir que Carmen Bravo se contagia del fluido cordial de Gertrudis Gómez de Avellaneda y nos pone en la tensión para comprender a la mujer y a la escritora. No es difícil aventurar una buena singladura entre lectores no especialmente literarios. Literarios, entre los que Carmen Bravo Villasante tiene muchos devotos. Tras el éxito de su biografía de Pushkin- éxito reciente y considerable- esta vida de la Avellaneda nos devuelve un sabor humano y un saber contar que parecía haberse perdido. Burla, burlando, Torrente Baílester ha escrito y dibujado el camino de un espíritu: el testimonio biográfico al hilo de tos hechos, de los últimos cuatro años en que se fue arrancando de la pluma- y de su enorme inteligencia- estas Cotufas en el golfo aparecidas en el Sábado Cultural de ABC desde 1981 hasta 1986. Con un prólogo divagante y delicioso por delante, propio del vate vago bajo cuya capa filósofa, r e f l e x i o n a glosa o crea, el insigne académico rescata con toda su magia y belleza estilística los temas que surgieron frescos y agudos de su pluma. Sus ideas y sus lecturas se ensartan en un modo Apriétame la mano más que nunca de reflexión enjundioso y único. Los acontecimientos culturales- como el mito de Don Carlos Murciano Juan o la vejez de Sartre, la relectura de OrPremio Emilio Hurtado. Cajaleón. Oviedo, 1987 tega y Gasset o la evocación de Valle- lnclán en el Janícolo, pongamos por caso- se truEl poeta Carlos Murciano cultiva desde fan con otras meditaciones íntimas, con rehace años, con singular asiduidad, la novela flexiones de andanzas y viajes, cavilaciones corta y el cuento. Con los que ha obtenido donde la sabiduría- y la imaginación- del casi tantos premios como en su poesía. Este gran escritor luce en todo su esplendor. Colibro ganó el Emilio Hurtado y está escrito tufas en el golfo sigue la línea de sus iniciacon el cuidado exquisito y taraceado del au- les colaboraciones periodísticas, iniciadas tor, con el riesgo incluso de un cierto amane- hace años con sus inolvidables Cuadernos ramiento. Más puros y magistrales, los relatos de la Romana más adensado aquí su calapoemáticos. Más sinceros también. Todos es- do intelectual, con una ironía a flor de palabra tán muy bien estructurados y llevados con. que, en todo momento, logra el interés y la magnífico pulso. En ello el poeta de Arcos lucidez de sus fantasmas literarios. Las cotiene su marca propia. A veces parece que tufas valen por auténticos minutos de intenalgunos de estos relatos los hubiéramos leído sa filosofía. Torrente Baílester es un pequeantes, en una apelación borgiana o acaso en ño filósofo bien avistado por Destino que un mimetismo tan corriente en literatura. El conmemora con la edición de estas Cotulector tiene, en todo caso, la oportunidad de fas la aparición de ¡volumen 600 de la coleccomprobar dónde está el impulso primigenio ción Ancora y Delfín. y dónde el dominio formal, dónde la punzada lírica y dónde el revelador testimonio. La finura y el ritmo de Carlos Murciano convierten siempre su lectura en una delicia. literatura leonesa actual Santos Alonso Estudio y antología. Junta de Castilla y León. Consejería de Educación y Cultura En apariencia este es un libro de propaganda autonómica, confeccionado a la mayor gloria del impulso cultural leonés. Pero sólo en apariencia. Hace varios lustros el llamado grupo de Claraboya y escritores asimilados pisa fuerte. Lógico, pues, este estudio y antología de diecisiete autores, todos legítimos- con el nombre de Jesús Fernández Santos, introducido un poco de matute, para apuntalar la calidad del denso retablo- que viene a poner las cosas en su sitio. La poesía española apunta en buena parte al Noroeste- Colinas tiene una consideración de figura- y algo parecido debe decirse de la novela, con un pool de nombres pegando fuerte: Merino, Aparicio, Luis Mateo Diez, Juan Pedro Aparicio. El conocido ensayista y crítico Santos Alonso, al que se debe La novela de la trasición realiza un concienzudo análisis de ensayistas, escritores y autores teatrales apoyado en una bien seleccionada antología. Echamos de menos un prólogo abarcador de tendencias, dialécticas y nombres, precisamente porque el libro no quiere ser- aunque efectivamente lo sea- una historia de la literatura leonesa. Y está bien, como aparece, obra rigurosa, aunque abierta, en la que se trazan los hilos de una obra en su mayor parte consistente y que está llamada a los primeros lugares de la poesía y la novela peninsular. En la antología seleccionada surge en poemas, relatos- y en la enjundia de la prosa ensayística de Ricardo Guitón, por ejemplo- una desasosegante luz de tradición cuasi milenaria. Aquí quema la niebla Flannery O Connor Editorial Lumen. Barcelona, 1986 Lumen redondea con la novela El profeta de Flannery O Connor, la publicación de las obras de la escritora más exquisita de la generación de Taiman Capote o John Salinger, últimamente desbordada por la narrativa urbana. Ocasión propicia para volver la vista atrás a una novela de simbolismos bíblicos, nunca erradicados desde la lost generaíion Steinbeck incluido. O Connor despliega su poder de captación de los conflictos del alma más allá de la psicología, con el análisis de tres figuras separadas por la edad, pero unidos por un mismo y angustioso interrogante existencial. Conocida la autora por una novela anterior. Sangre sabia revalida aquí sus dotes con un estilo jugoso y transparente, destellante, punzante y aromado. Los profetas María Sanz Premio Carmen Conde 1986. Ediciones Torremozas. Madrid, 1986 El premio Carmen Conde de poesía fue otorgado en su edición 1986 al libro Aquí quema la niebla de María Sanz, y ahora aparece en Ediciones Torremozas. Es un buen libro que no desmerece de los premiados anteriormente- Luisa Futoransky, Isabel Abad- y aporta una vibración muy personal por su entrañamiento en el paisaje, asumido en lo que tiene de raíz y desvelamiento y no en lo simplemente descriptivo. Se trasciende el tiempo y se trasciende la emoción que no desaparece. Las dos partes son líricamente intensas, pero la mayor concentración reside en la segunda. María Sanz nació en Sevilla y ha publicado tres libros de poemas hasta ahora: Tierra difícil Variaciones en vísperas de olvido y Cenáculo vinciano y otros escorzos