Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
17 euero- 1987 ABC ABC XI Correspondencia Querida Brenda Henry Miller Seix Barra! Barcelena, 1986. 189 páginas A los ochenta y cuatro años, un Henry Miller aquejado de artritis y esclerosis, ciego de un ojo y perfectamente lúcido conoció a una joven actriz llamada Brenda Venus. Entre las mujeres a las que amó, fue la última y, seguramente la única, con la que no llegó a mantener relaciones sexuales más allá de la fantasía y de los sueños. Querida Brenda recopila un centenar de cartas de las cerca de mil quinientas que Miller escribió a su amiga a lo largo de sus cinco últimos años de vida. A través de ellas, el lector puede acercarse a la dimensión humana de un Henry Miller de andar por casa que recuerda anécdotas, comenta lecturas o películas y da rienda suelta a sus sentimientos. Seguro que ese lector no se lo imaginaba así. Claro que uno tiende a pensar en el autor de La crucifixión rosada o de los Trópicos como en una especie de eterno cachondo- y debió serlo a juzgar, incluso, por el presente epistolario- pero, por mucho que se comprenda que la literatura es una cosa y otra, la vida y carácter del creador, no deja de sorprender el que una de sus lecturas preferidas fuera el Corazón de Amicis y San Francisco de Asis y San Agustín- los santos en general le gustaban mucho- dos de sus personajes más reverenciados. Falso asombro, desde luego, pues solamente un hombre con los ojos a todo abiertos, capaz de encontrar la armonía, la belleza y la sabiduría en las más diversas manifestaciones de la vida o del arte, habría sido capaz de escribir libros como los que Henry Miller nos legó. Era, sí, un ser humano lúcido, curioso y vital que, hasta el último momento, persiguió el disfrute de aquello que le placía. Estas páginas reflejan el entusiasmo y la curiosidad con que en Henry Miller se desarrolló esa búsqueda hasta los últimos días de su vida. Gracias a ello, al interés por el ser humano de cautivador espíritu y espléndida inteligencia que las escribió, puede disfrutarse de estas cartas que, ai fin y al cabo, dedican buena parte de su esfuerzo a elogiar y mimar a una mujer como lo haría cualquier enamorado y que contienen, por tanto, la dosis proporcional de tontunas que corresponde a cualquier romance. El que uno de los dos amantes fuera Henry Miller no cambia las cosas en este aspecto, aunque podamos descubrir en él una ternura inusitada. Sí lo cambia en otros, en esos otros que hemos comentado y que permiten conocer las opiniones y pensamientos de Miller en torno a los más diferentes asuntos. Querida Brenda nos ofrece de esta manera, la posibilidad de pensar en el escritor desde un diferente punto de partida. Desde el punto de partida que, en nuestra particular carta nos haría escribir: Querido Henry... Ana SALADO -Novela El bobo ilustrado José Antonio Gabriel y Galán Tusquets Editores, Barcelona, 1986. 232 páginas mostrar los equilibrios anímicos que se ve obligado a buscar su personaje para resolver el conflicto entre sus deberes y derechos en cuanto hombre y en cuanto cortesano. Dos entrevistas, en el último tercio del libro, entre Pedro de Vergara y el marqués aseguran la unidad orgánica del conjunto. Considerada como novela específicamente histórica, El bobo ilustrado es un libro excelente: el Madrid de la época está evocado de manera admirable, sin didactismo ni pedantería, de forma que el lector puede asumirlo por completo, por vía imaginativa; los conflictos a que se veían abocados los hombres y las mujeres de aquel periodo turbulento son mostrados, por otra parte, con rara habilidad: en la España de principios del siglo XIX, el décalage existente entre ideas y ética eran tan grande que los hombres sólo podían regir sus vidas dejándose llevar por el instinto, sea de supervivencia sea de superación- e n la novela, tanto Pedro de Vergara como el marqués de Monteyermo optarán por el segundo, engrandeciéndose con ello- ¿Sería abusivo suponer, no obstante, que José Antonio Gabriel y Galán al tiempo que escribía sobre los acontecimientos de 1808 tenía en cuenta otros, muy recientes, que a todos nos atañen? No lo creo. Cualquier lector mínimamente despierto percibirá- pienso- que las cuestiones planteadas en El bobo ilustrado vuelven a plantearse, aunque con otras apariencias, en el presente, y que, en conseEl bobo ilustrado da cuenta de la vida agitada e inquietante de Madrid en el verano de cuencia, a más de histórica, ésta es una no 1808, tras el nombramiento como rey de Es- vela política. El bobo ilustrado tiene, además, una dipaña de José, hermano de Napoleón, a través de dos personajes principales: Pedro de mensión erótica importante. Las relaciones de Vergara, un periodista que no se siente a Pedro de Vergara con su criada, con la actriz gusto en ninguna de las casillas clasificato- y con la mítica Rahel son abordadas por Garias que la sociedad del momento le ofrece briel y Galán con una madurez desacostum- y que, por ello, tiende a verse como un brada entre nosotros. El erotismo es, para el hombre sin sentido de la realidad, como un autor, el catalizador que permite a su prota bobo y el marqués de Monteyermo, un gonista transformar en un sentido positivo su cortesano afrancesado que asume el respeto existencia, escapar a la inmovilidad interior a la institución monárquica, representada por- muerte en vida- que lo estaba destruyenel rey José, con todas sus consecuencias, do. El sexo no es aquí, como ocurre con tan- incluido el deshonor personal- Las seccio- ta frecuencia en la novela española actual, nes consagradas a Pedro de Vergara, prota- mero pretexto para descripciones repetitivas y gonista absoluto del libro, son las más nume- pobres del acto carnal, sino el motor primero rosas y están narradas en segunda persona de la acción, el ámbito al cual se acoge su- e l autor dialoga con su personaje, ponién- protagonista para buscar, allí donde lo espiridolo en camino hacia la comprensión del sen- tual confina con lo físico, el impulso salvador tido último de sus movimientos interiores- que le permitirá afirmarse cómo hombre en el las consagradas al marqués de Monteyermo, más pleno sentido de esta palabra. que tienen una función predominante de conTécnicamente, El bobo ilustrado es impecatrapunto, están escritas, en cambio, en prime- ble. Gabriel y Galán narra muy bien, y, sobre ra persona, lo que permite a Gabriel y Galán todo, sabe dotar de vida propia a sus personajes y mostrarlos en evolución continua, en interrelación con su medio. El estilo del libro, en fin, es el más apropiado para poner al descubierto el sentido de la trama y para proporcionar el marco material idóneo a la proPisos en venta, junto Club de Campo. blemática de la época: funcional siempre, Gran lujo, 330 m 2, tres plazas de garaje, flexible y rico. Una novela, pues, El bobo ilustrastero, piscina, tenis y jardines. Calefacción trado que se cuenta entre las mejores publiy aire acondicionado centralizado. Vigilancia. cadas en España a lo largo de 1986. 37.000.000. Teléfono 247 50 01 Leopoldo AZANCOT Resulta frecuente en España que los escritores se propongan alcanzar el ámbito del arte a través de la novela sin, previamente, esforzarse para dominar las técnicas básicas de este género, difícil entre todos. José Antonio Gabriel y Galán no ha i n c u r r i d o en tal error: El bobo ilustrado se asienta sobre un muy sólido oficio de novelista, gracias al c u a l el a m b i c i o s o proyecto subyacente al libro ha podido ser realizado a la perfección. Lo que hace de ésta una novela ejemplar: muchos emborronado- j A Gabriel y Galán res de cuartillas deberían aprender de ella que sólo es posible aspirar at arte tras una preparación laboriosa y modesta que haga al novelista dueño de las herramientas de su oficio. ¿Tendré que añadir que el crítico, por su parte, respira, aliviado, cuando se topa con una novela que, como El bobo ilustrado, se lee de un tirón, creyendo en ella, sin verse estorbado por las torpezas y pretencíosidades de costumbre y sin saber de antemano, en cada caso, con qué va a encontrarse ineluctablemente en las páginas que siguen a la que está leyendo? FUENTE DEL REY