Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
X ABG ABC 17 enero- 1987; -RelatosEl guirigay nacional Emputecimiento belicista Pero es que Shakespeare es así, guste o no, tan de derechas como Milton es de izquierdas si nos empeñamos en colocar etiquetas modernas a gente antigua. Se comprende, pues, que los intelectuales de hoy hagan ascos al sentido original de las palabras happy few, trallazo de alegría guerrera y de desprecio por el poltrón emboscado. Se entiende, incluso, que olviden el sentido de cenáculo erudito que les da Goldsmith, y aun Mas acaso no se trate de una simple mela simpática complicidad liberal que busca mez; puede que sea algo mucho más grave. Stendhal. A fin de cuentas, todas son expreSigo leyendo y descubro que happy few es el siones del mismo espíritu aristocrático y minombre extranjero que ahora se da en Alenoritario, y como tales caen bajo el mismo mania a los nuevos ricos, gente aficionada a anatema contra lo que ahora se llama elitiscomprarse cosas como afeitadoras de oro mo Pero, si tanto molestan hoy las minorías de 1,7 millones de pesetas Bueno, siempre- d e nobles, de sabios, de librepensadores- ha habido nuevos ricos y siempre algunos de ellos han hecho compras estúpidas. Lo malo -y nuevo- es el nombre. Porque la expresión happy few tiene una vieja y honrosa historia, y aplicarla a una caterva de catetos timócratas- aun con ironía, cosa que dudoes, emputecimiento qué dice mucho sobre la sociedad en que vivimos. CABO de leer una memez periodística más. El país (13- 12- 86) me pregunta con un gran titular ¿Es usted un happy few? Tan sólo me cabe contestar que ni soy ni puedo ser un happy few, pero me gustaría ser uno de los happy few. Y es que few en inglés es plural, y happy few quiere decir tos pocos felices. La muerte y otras sorpresas Mario Benedetti Ediciones Alfaguara Madrid, 1986. 157 páginas Este conjunto de diecinueve cuentos que integran eí volumen La muerte y otras sor- presas fue editado por primera vez en México en 1968. Nota común a todos estos relatos- -y a Mario Benedetti (Paso de los Toros, Uruguay, 1920) -es la incidencia en los ámbitos grises, irreievantes, de la vida cotidiana; en personajes comunes, cuando no anodinos, sin biografías rescatables para la posteridad; en problemas sociales y relaciónales de la clase media que tiene tanto de anonimato- cuanto de indefinición. Nada sorprendente, por ello, que los temas sean la soledad, la frustración, los pequeños miedos, el afán de autoafirmación o el deseo de minúsculos triunfos, el logro de la identidad... la acechanza de la muerte, la vida como sobrevivencia. Así, en La muerte la rutina bendita, querida, dulce, afrodisíaca abrigada, perfecta rutina de Mariano Ojeda en la caja número 3 de la oficina bancaria se- ve amenazada por la frase de su amigo médico, prepárate para lo peor Ese solo anuncio es ya el comienzo de una muerte que termina siendo real... En Todos los días son domingos la soledad resulta insoportable al linotipista que acaba de perder a su mujer. Ahora más que nunca todos los días serán iguales, salvo los domingos, con su visita al cementerio... En Ganas de embromar en cambio, es la situación sociopolítica la que emerge como trasfondo. iif- win La expresión la puso de moda Stendhal al dedicar La Cartuja de Parma (1839) To the happy few. Lo hizo en inglés por prudencia de heterodoxo, deseoso de ocultar su olor a chamusquina y a la vez mostrar su afinidad política y literaria con las minorías liberales. Y, naturalmente, porque citaba del inglés. Mucho se ha discutido sobre el origen de la cita. Lo probable es que Stendhal la sacase de Goldsmith, cuyo vicario de Wakefield (1766) usa la expresión al confiar en el éxito minoritario y remoto de sus escritos. Pero ei- brigen último conocido o no por el francésestá en Shakespeare, y eso ya es otro cantar. No se trata de un guiño a compinches como en Stendhal ni de una dulce esperanza de clérigo erudito; trátase de la expresión vibrante de la hermandad entre un rey guerrero y sus soldados, y forma parte de uno de los pasajes más hermosos de la literatura inglesa, el cuarto acto de Enrique V. En otros relatos, sus protagonistas son niños. Y la emoción se mezcla a la inocencia; la crueldad, a la ternura; los sueños, a las duras limitaciones de la realidad. Así, en El: altillo se refieren justamente los casi encantados sueños del niño de nueve años que edifica su propio altillo mágico, a propósito de visitar el de su vecino solitario. En Réquiem con tostadas es el chiquillo Eduardo quien refiere y narra la tragedia de su hogar, con el padre borracho y la madre maltratada, y las palizas y el miedo de las hermanitas. Pero lo cuenta al amante de su madre (ya muerta) como agradeciéndole el amor y la ternura efímera que le hiciera vivir, al menos un instanHoras antes de la batalla de Agincourt, el te, otro mundo diverso. En La expresión rey inglés pasea entre los vivaques del camMilton Estomba, el niño prodigio que a los pamento y anima a sus escasas gentes (a litsiete años ya tocaba la Sonata número 3, tle touch of Harry ir the night) Al amanecer arenga por última vez al ejército, en tono he- si hasta la ambigua dedicatoria de Juan Ra- Op. 5 de Brahms, es afectado por una amroico y familiar, incluyendo a todos- prínci- món Jiménez a la inmensa minoría parece re- nesia. pes y pecheros, capitanes y tropa- en la probable ¿por qué entonces la progresía es Finalmente, están los relatos que se refieVilísima compañía aventurera de amigos: No- tan indulgente con estos nuevos happy few ren a situaciones características, genuinas de amillonados, con los nuevos ricos que gastan sotros pocos, nosotros felices pocos, nosola condición humana, tales como El otro yo tros, banda de hermanos; pues quien hoy el equivalente a un año de jornal obrero en (el tema del doble o el desdoblamiento) uniuna maquinilla de afeitar cursi? vierta su sangre conmigo será mi hermano, y do a la identidad; o Miss Amnesia en donpor villana que sea su condición el día de hoy Una sola explicación se me ocurre: los hor- de el pasado se venga de quienes pretenden la ennoblecerá, y habrá caballeros ahora en teras opulentos son el nuevo modelo univer- ignorarlo o negarlo como parte de la vida. el ¡echo, en Inglaterra, que se sentirán maldi- sal, inalcanzable, pero fascinante. Ningún inEn suma, una vez más, se nos aproxima tos por no haber estado aquí y tendrán en telectual, ni obrero, ni nadie en Europa quiere en estos relatos el mundo propio del autor. Y poco su hombría mientras hable cualquiera luchar en Agincourt o conjurarse con Stend- con sus características ratificadas: ámbitos que luchó a nuestro lado en el día de San hal o leer libros difíciles. Lo que quiere es sociales emergentes, atmósferas sugerentes, Crispín. que lo vean bailar con una zorra de. lujo. Y personajes plenos de ricas contradicciones, si como el tonto bogavante respeta la moda, pequeños, y una escritura llena de límpida La arenga, ya se ve, es como para dar ar- grita ¡vivan los nuevos happy few! poesía y justeza en dicción y claridad. cadas a un progre: machista, reaccionaria, TAIMARON feudalpatemaüsta, aristocrática, militarista, Rolando CAMOZZI