Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
17. enero- 1987 ABC ABC V IN estridencias por el Poema del otometodológicas ño. Resulta sugestiva ni publicitarias, la atención que se conlos profesores Pedraza cede a algunas figuras y Rodríguez van cummenores, como Antonio pliendo, paso a paso, de Zayas, Enrique de el plan que se trazaron Mesa, Emilio Carrere, hace a ñ o s Desde José Sánchez RodríFelipe B. Pedraza, Milagros Rodríguez 1980 hasta ahora son guez, Marcos Rafael Cénlit Ediciones, Tafalla, 1986. 819 páginas. 1.900 pesetas ya ocho los tomos puBlanco Belmonte, Enriblicados de su Manual, que Paradas, Felipe El proyecto inicial consCortines Murube, José taba de once unidades, que han sido amplia- terario, y un elemento tan decisivo, y no García Vela o Fernando Fortún. En cambio, das a trece: los autores, con buen criterio, siempre debidamente atendido, cual es la so- no puedo estar de acuerdo con la exclusión han decidido tratar en dos volúmenes cada ciología de la vida literaria: el perfil del lector, de Tomás Morales del panorama modernista. uno el modernismo y el novencentismo con las editoriales, las ganancias de los escrito- Primero, porqué considerar epígonos a los las vanguardias. La decisión, repito, me pare- res, la boga de las colecciones populares. poetas nacidos a partir de 1880, aunque fue ce acertada, aunque tal vez debería conside- Tampoco se olvidan las tertulias, los principa- ra el criterio de Federico de Onís, parece ya rarse la posibilidad de reagrupar algunos de bastante discutible. Pero, además, en el caso los tomos. Lo que se perdiera en rigor históride Morales- con Alonso Quesada la cuestión co- estructuración por grandes periodoscambia- no se puede afimar sumariamente podría ganarse en concentración y en mayor qué su obra fundamental se publica con comodidad para el lector. posterioridad a 1915 Los Poemas de la Gloria, del Amor y del Mar aparecen en 1908. Él volumen que ahora ve la luz incluye una Y de estos años- -primer decenio del siglo- -extensa introducción a la época, el estudio de data el proyecto de la obra definitiva de Mola lírica modernista, el teatro poético y la rales, Las rosas de Hércules, al margen de obra entera de Valle- lnclán. El amplio preámlas dilaciones de edición. El gran poeta canabulo contiene un análisis detallado, con el rio ha de ser ubicado- entre otros motivos, apoyo de la bibliografía fundamental sobre la para ser valorado de manera adecuada- en cuestión, de la crisis de fin de siglo se inese preciso momento, que corresponde a la dagan las razones sociológicas, las nuevas vertiente parnasiana del modernismo hispániactitudes filosóficas- Nietzsche, Bergson y co. Freud- la heterodoxia religiosa, y las correspondencias en el plano estético, desde el maJusto y ponderado es el capítulo que se gisterio de Poe, el prerrafaelismo y el parnadedica a los hermanos Machado, como toda sianismo hasta el influjo de Wagner, extremo les hitos generacionales- -el estreno de Juan la extensa parte que analiza el teatro de coque revela la puesta al día de la cuestión que José, el de Electra, el homenaje a Baroja por mienzos de siglo, incluido el poético con llevan a cabo los autores. En este contexto el éxito Camino de perfección o la protesta Marquina a la cabeza. En este último punto se buscan las raíces foráneas de algunas contra Echegaray- ni las revistas de la épo- habría sido oportuno un trazado histórico más tendencias, luego ampliamente desarrolladas ca. Hubiera sido conveniente un mayor desa- detallado del género, cuya vigencia se prolonen la literatura de lengua española, como el rrollo en las páginas dedicadas a los géneros gó hasta la II República por escritores de izdecadentismo, el simbolismo y el impresionis- literarios, cuyas características se trazan qui- quierda (Lorca, Alberti) y de derecha (Pemo y expresionismo. Aquí, como en el resto zá con excesiva rapidez. mán) En los años republicanos obtuvo Marde los capítulos, y al igual que en los tomos En el examen de la lírica modernista se da quina algunos de sus éxitos mayores con ya publicados, los autores mantienen el mis- cabida a la lírica regional, considerada como obras como Fuente escondida o Los Julianes mo alto nivel de conocimiento de la bibliogra- escuela de transición entre el romanticismo y (1931 y 1932) El éxito del teatro marquiniano fía y estado de los problemas, que hacen la nueva estética, según los criterios de Fe- no fue ajeno a la creación de Bodas de sancompatible con una sana orientación hacia derico de Onís. Ello permite abordar con cier- gre y Yerma. Quienes se rasgan las vestidulas posiciones más moderadas, lejos de radi- to detalle autores y obras normalmente ape- ras porque se mencione a Marquina a propócalismos metodológicos de cualquier clase. nas sí consignados en notas a pie de página, sito de Lorca parecen olvidar ese dato, deciCon el rótulo de generación de fin de si- como Vicente Medina, Gabriel y Galán o Luis sivp en el teatro, que es el éxito. En términos glo Pedraza y Rodríguez recubren aquella Chamizo. Ya es más discutible la valoración más o menos mitológicos puede invocarse el vasta concurrencia de estímulos estéticos e que se hace de ellos, pero resulta, con todo, influjo de Valle- lnclán y sus Divinas palabras. ideológicos que fue el modernismo. Toda la refrescante- sobre todo en estos tiempos en La verdad es que en los años republicanos la literatura sobre el tema- Azorín, Díaz- Plaja, que, aunque se diga lo contrario, no se lee lo tragedia valleinclanesca fracasó estrepitosaGullón, Juan Ramón Jiménez, Onís o Sali- suficiente... por parte de quienes más debían mente (existe un testimonio muy accesible: el nasresulta debidamente cribada y seleccio- hacerlo- escuchar que en el soliloquio de artículo de Luis Cernuda sobre Valle- lnclán 1963 Situar al poeta granadino en el marco nada. La tesis juanramoniana, lanzada en La El embargo hay verdadera poesía o ver del teatro poético sólo significa eso: situarlo; voz de Madrid en 1935 y desarrollada en la reivindicación de la entrañable Nacencia no valorarlo. Pero ya se me explicará qué ex 1953 en la Universidad de Puerto Rico, sale de Luis Chamizo. plicación cabe dar, si no se aceptan los suMás próximos ya al modernismo son Maavalada del análisis con las aportaciones de puestos aludidos, al salto- e n cierto modo, Ricardo Gullón: esto es, el modernismo como nuel Reina, Ricardo Gil y Salvador Rueda. hacia atrás- que hay de El público y Así que concepto de época, equivalente mutatis mu- Este último, en especial, recibe el tratamiento tandis al Renacimiento o al Romanticismo, que merece, incluida su obra narrativa. Gran pasen cinco años a Bodas de sangre y Yerma, genialidades aparte. Volviendo a la obra aunque sin límites tan dilatados como algu- talento desperdiciado el malagueño: entre el de Pedraza y Rodríguez, de modélico ha de nos- así Onís- han pretendido darle. Ele- parnasianismo, convertido en retórica de juegante, aun cuando yo no sé si realmente in- gos florales, y su falta de formación profunda calificarse el largo capítulo sobre Valte. clusivo, es el enjuiciamiento de la postura de se echó a perder un poeta lleno de intuicioLa pequeñas puntualizaciones consignadas Azorín, mantenida en el célebre artículo de nes y de atisbos de lo que iba a ser la lírica a este octavo tomo del Manual de literatura 1913, en el sentido de que no cabe atribuirle futura. en modo alguno pretenden disminuir su mérila división entre modernistas y npventayochisQue esto es así lo revela la antología que to y alcance, pues todo él está concebido y tas: Se limitó a elegir para los modernistas tras la guerra civil hizo Rafael Alberti, y un desarrollado con tanto coraje como talento. españoles- -escriben- un nombre que ha he- aspecto que, por haber sido ya estudiado, huLos autores. manejan bien una bibliografía cho fortuna: Generación del 98. biera debido figurar aquí: el influjo de Rueda desrneeurada, se enfrentan con las obras diAspectos capitales en un manual como las sobre Federico García Lorca. rectamente y lo hacen siempre sin pedanteLas páginas sobre Darío y Villaespesa son rías y con el adecuado estilo expositivo. relaciones entre historia y sociedad se examinan con la necesaria precisión, lo mismo que equilibradas y puestas al día. Tal vez en el la evolución del idioma, vista en su reflejo li- caso de Rubén se pasa demasiado deprisa Miguel GARCÍA- POSADA s MANUAL DE LITERATURA ESPAÑOLA VIII. GENERACIÓN DE FIN DE SIGLO