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17 enero- 1987 ABC ABC III IENTO no haber encontrar el poeta El libro de la semana podido ir a la grande que contiene: presentación un Rafael Alberti, libre de este bellísimo libro, de espectacularidad, acto en el que el autor de previstas seguridaparece que dijo que des, de s u n t u o s o s pensando en este árcontenidos. Un regreRAFAEL ALBERTI bol prodigioso he esso a las formas de Colección Maillot Amarillo. Diputación Granada, 1986 crito estos poemas, magistral probidad. aunque a veces no Unos sonetos de difítengan nada que ver con él Efectivamente, su facultad de entendimiento y su pericia cil, por no decir imposible, paralelo, y pienso da los mismo. Un título se puede elegir sin para explicarlo. Y si puedo aparecer ante al- en algunos maestros- pocos- contemporátener que justificar ceñidamente la elección. guien insistente al subrayar la personalidad neos del género. La imaginación de Alberti, Basta con que en un instante una palabra se de Alberti, quien quiera entenderme sabrá unida a su poderoso sentido musical y al coimponga en el corazón o en la mente del que en el poeta hay que dar por más que sa- nocimiento apasionado de lo que han sido los más altos ejemplos de nuestra poesía, hacen poeta y le inicie en sus posibilidades de crea- bido el ángel- o llámesele como se quieradel autor de Los hijos del drago un ejecutor ción. Él tema puede desaparecer, si existió- valga, sólo de momento, la expresión- prefugazmente y dejó ya franco o misterioso el parado, como h y no lo está nadie, para escamino, la estela brilladora, como ocurre en cribir sonetos como éstos; pieza tan vigente un poema de este libro que se refiere al cocomo hermosa, no por su dificultad manual, meta Halley: Tú ya eras yo cuando te aparecosa que ha entretenido y llevado a confusión ciste, como yo tú, llegados desde los más a tantos presuntos poetas. Pero no es ocaremotos infinitos. Más se puede acercar el sión ésta para extendernos sobre el tema, sin cuerpo del libro a lo que expresa el subtítulo duda, apasionante. de Los hijos del drago: Retornos de Jo que no fue que tanto nos acerca a otro libro maCentrándonos en Los hijos del drago, los gistral del poeta: Retornos de lo vivo lejano. sonetos de Alberti que contiene este libro son Volved, volved a mí todas aquellas coalgo más que perfectos, aunque alguno no lo sas que no fuisteis es el primer verso de essea rigurosamente. Deben saltarse los puristas estrofas iniciales, donde, lleno de claridatas ese la, la, la del segundo cuarteto del des y nosialgias, puede parecer que vuelve número cuatro de los sonetos de la DiputaRafael Alberti a aquel acento, esa continuición, que no tiene nada que ver con el que, dad de los ojos cerrados hasta abrirse tranque, que de San Juan de la Cruz; decía, iba quilos que le llevó a escribir Sobre los ángea decir, que su mayor virtud y su milagroso les, acaso el libro más estremecedor del poeencanto están en esa libertad y en esa agreta. Lo que ocurre en esta ocasión- -ya iba siva soltura verbal, que se encuentran en Geapareciendo en algunos de sus más recientes rardo Diego o en Lope de Vega. La iluminada poemas- es que el cantor riquísimo de La claridad de éste y la destreza policroma de amante o de Marinero en tierra ha cobrado aquél asisten a Rafael Alberti con un original en el tiempo una experiencia y unos valores favor. Lo que yo me atrevo a llamar agresivique se han crecido sin perder nada de su dad puede estar en versos como éstos: Bafrescura inicia! Acaso la mayor fortuna de Altallas que se dieron por perdidas al filo de berti es esa de seguir siendo el luminoso inios cielos cimbreados, sábanas blancas, fante que era, en una arquitectura humana cuerpos inflamados, blusas sin senos por el más total y de más halladas posibilidades. sol henchidas. O en aquellos del soneto al Sapientísimo como es, dominador de! a espescador de caña: Este es ei viento que en tructura del poema como muy pocos lo han la sombra acecha, dispuesta siempre su inconseguido entre los poetas del siglo, y povisible flecha a hacer del mar espumas invadíamos remontarnos mucho más allá, un soras. Y éste es de nuevo el mar, puro, modo habitual o constantemente recobrado de su permanente y poderosa inspiración. Y tranquilo, que complaciente espera el tenaz de virginal encanto deja su poesía en una ai- a esto en líricos como é! sí hay que llamarlo hüd, las horas muertas de las plenas hoasí. Pocos poetas como éí en los que el ofi- ras con ese verso final que acaso sólo puetura inimitable. cio sea un apoyo importante, pero secunda- da mejorarlo en estas páginas aquel que dice Si esta primera parte de! libro que ahora rio, a su natural talento creador. Me voy a retorna niña de las azoteas de tan apretanos ofrece nos muestra un Alberti serio y me- atrever a decir aigo que pudiera escandalizar da textura verbal que, aparte de la lección ditativo que parece haber encontrado algunas a los beatos a ultranza, a ¡os seguidores a poco frecuente de cómo se puede terminar raíces de profundas significaciones en el pen- ciegas. Las declinaciones de Rafael Aibertí, un soneto, nos da noticia de un taller poético samiento, éstas se han descubierto sin entre- que puede tenerlas a veces, como todo poeta al que ia gracia no abandona nunca, tal como garse a una nueva manera y menos a una grande y completo- recuérdese a Rubén Dase hace presente y palpable en los dos prifórmula. Otro poeta que no tuviera su fortale- río- no hacen sino asegurar su totalidad y meros versos del mismo soneto: En los preza o su talante podría haberse acogido a eso su humanidad. Hay quien no querrá entender tiles de la cal estaba como una Anunciación que puede favorecer un título acertado, pero tampoco que algunas de sus libertades sehecha a María. el autor de Los hijos del drago no agota posi- rían en otro escritor denunciables impertinenbles canteras afortunadas en ei tema, ni le cias. Allá cada cual con sus gustos como lecOtros detenimientos- ¿cuántos? -habría preocupa ya la entereza formal o unidad de tor. Allá también Rafael Aiberti con sus fle- que hacer en un libro que pasa en un vuelo. un libro, aunque estas breves entregas de chas t a n t a s v e c e s a p a r e n t e m e n t e Libro que tiene esa densidad, nunca grave, hoy puedan completarse un día con un mayor envenenadas. Su indefectible caiidad de poe- que puede conseguir Rafael Alberti, libre de número de poemas afines. Pero es muy inte- ta está por encima- y por debajo- de casi pegatinas andalucistas, de propagandas inneresante en el poeta esta libertad absoluta al todo, pese al propio cantor, que no se hundicesarias y de propulsores inútiles. A muchos concebir un libro nuevo, que tiene tanto de rá jamás en las aguas extensas e inmensas que nos han dolido sus superficiales silbadosabiduría adquirida como de fuentes inagota- de la verdadera poesía, por más plomos ocares de oficio también nos turban ahora los bles de inspiración. Para quien pudiera abun- sionales que se ate circunstanclalmente a la costaleros que no saben io que mecen, los dar en el tópico de que la poesía es cosa de cintura. aspaventeros invasores de los muy pocos jóvenes, tendrá en estes poemas Ja prueba espacios que aún le quedan- dormir, dorDigo todo esto sabiendo tos contrarios mode lo contrario, o, mejor, puede llegar a la mentáneos que me voy a ganar y sabiendo mir- al sueño convicción de que la edad del poete es ia de también los falsos seguidores que el propio su capacidad de descubrimiento, para lo cual poeta pueda tener. Y este libro, tan breve de José GARCÍA NIETO cada tiempo tiene su expresión y cada edad texto, es una buena prueba de contraste para de la Rea! Academia Española S LOS HIJOS DEL DRAGO Y OTROS POEMAS