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30 ABC INTERNACIONAL -Guerra y paz en el conflicto centroamericano SÁBADO 17- 1- 87 Los rebeldes nicaragüenses ultimanlos preparativos de una escalada militar Demostrar a EE. UU. la eficacia de su ayuda, principal motivo Francisco de Andrés Mientras Contadora comienza hoy, flanqueado por sus epígonos, un enésimo esfuerzo por encontrar soluciones políticas a la crisis del istmo, la guerrilla antisandinista dirige los suyos en un sentido muy distinto. La reciente ayuda militar norteamericana, y la eventualidad de su interrupción en las estelas del Irangate ha convencido a sus líderes de la necesidad de lograr una nueva dimensión en su enfrentamiento con Managua. EL CORPUS HONDURAS, Un proyecto pragmático para una paz improbable F. deA. Cuatro años después de su creación en la panameña isla de Contadora, el grupo mediador formado por México, Colombia, Panamá y Venezuela resurge de sus propias cenizas para sondear las posibilidades de hacer viable el Acuerdo de Paz para Centroamérica, tras su último y sonado fracaso el pasado 6 de junio. Un tratado complejo eñ su desarrollo técnico, y sencillo en su filosofía- -sentar las bases de un equilibrio militar y político entre los regímenes de la zona- que se mantiene en régimen de hibernación por la desconfianza de Honduras, Costa Rica y El Salvador, y la oculta resistencia del régimen nicaragüense. Durante el período de sede vacante, nuevas iniciativas de paz han venido a enriquecer el panorama centroamericano. Guatemala, flamante régimen democrático y moderado en sus relaciones con Nicaragua, merced en gran medida a que no tiene fronteras con ese país, quiere convertirse en adalid de una solución auténticamente centroamericana, con su propuesta de creación de un Parlamento centroamericano. También Costa Rica, original creadora del término neutralidad activa tiene su propio proyecto, que en fechas recientes ha discutido en Miami con las autoridades de ia Administración Reagan. Pero el prestigio internacional lo sigue ostentando la alternativa de Contadora. Y el peso específico en el área, la política norteamericana, que desde la abrupta interrupción de las conversaciones de Manzanillo con el régimen sandinista ha optado por la controvertida vía de apoyar la insurrección armada en Nicaragua. Un camino que muchos consideran miope y peligroso, no tanto por la dificultad de una victoria militar de la contra como por el rechazo que esta política provoca casi sin excepción en todos los regímenes iberoamericanos. Si la actitud norteamericana, aparentemente pragmática, no deja de ser idealista, la que representa Contadora, acusada a veces de utópica, sorprende más bien por su oportunismo. Sus proceres han señalado siempre que, al menos, la negociación del Acuerdo ha impedido I lasta la fecha la extensión del conflicto. Pero lo más relevante es su propósito de lograr, no el derrocamiento del sandinismo en Nicaragua, sino un equilibrio político y militar en la región, inestable pero real. Al fin y al cabo, argumentan, los Estados Unidos tuvieron un día que acostumbrarse a la idea de convivir con el régimen comunista de Castro, a escasos kilómetros de sus costas. La perspectiva atrae moderadamente a Managua, que apoya formalmente la propuesta de Contadora. Pero no al resto de los gobiernos centroamericanos, que se resisten a firmar el Acta mientras no existan garantías más firmes de su cumplimiento. Ni tampoco a la Administración Reagan, que no aceptará la mediación de Contadora mientras no se incluya en la negociación a la oposición antisandinista. Si el riesgo de un conflicto armado de grandes proporciones proviene en gran medida del que se libra ya en el interior de Nicaragua, el argumento no parece del todo peregrino. MULUKUKU NICARAGUA PAIWAS POSIBLES RUTAS K DE INFLILTRACION CAMPOS AÉREOS BASE DE SANDINISTAS t COMBATES CONTRAS Sin renunciar, al menos formalmente, á su de las dos Cámaras del Congreso, en poder disposición al diálogo con el régimen sandi- de la oposición demócrata. nista, la contra advierte que necesita perLa nueva estrategia de resultados pasa suadir a un Congreso norteamericano adver- ineludiblemente por el establecimiento de so de los méritos que la hacen acreedora de centros de operación estables en el norte y una ayuda continuada. Lo que, en pocas pa- sur de Nicaragua, la incorporación de miles labras, significa ofrecer éxitos militares y una de guerrilleros actualmente en período de inssituación de fuerza más airosa y distinta de la trucción, y la eventual creación de un Gobierque actualmente disfruta, condicionada por la no provisional. Nadie es ajeno a los riesgos hostilidad de un sector amplio de la opinión que puede suponer esta aceleración de los pública norteamericana y la amenaza latente plazos. En el terreno militar porque supone la de ser expulsados de su santuario hondure- incorporación a un enfrentamiento más conno. vencional que el Ejército sandinista anhela. Y Hasta la fecha, la acción de la guerrilla ni- en el diplomático porque requiere la obtencaragüense se ha limitado a un cúmulo de ción de un reconocimiento internacional, que calculadas escaramuzas contra el Ejército pocos Gobiernos le brindarían en esta etapa sandinista que han dejado, sin embargo, un del conflicto. Más aún, cuando la mayor parte saldo de miles de muertos y cuantiosas pérdi- de los regímenes iberoamericanos se hayan das económicas para el régimen de Mana- comprometidos en una acción mediadora y gua. Desde sus campamentos en territorio en la búsqueda de un equilibrio, siquiera hondureno, los rebeldes han llevado a cabo inestable, con el régimen sandinista. Las cifras hablan por sí solas. La contra una auténtica guerra de guerrillas, atacando objetivos militares o civiles en el interior del dice disponer de 4.500 guerrilleros luchando país, y replegándose inmediatamente para en el norte, sur y centro de Nicaragua. Alrededor de 7.500 han iniciado su despliegue eludir encuentros convencionales. Pero el tiempo apremia. La actual táctica desde Honduras, donde recibieron urgente de desgaste requiere, de suyo, un plazo de entrenamiento por parte de instructores nicaaños e incluso décadas, como ponen de re- ragüenses y norteamericanos. Frente a ellos lieve guerrillas del mismo corte como la afga- se encuentra el Ejército más poderoso de na o la angoleña de Savimbi. En el caso ni- Centroamérica, con 80.000 hombres en arcaragüense, ios imponderables políticos exi- mas, y una importante fuerza aérea y artillera gen a los rebeldes acelerar los plazos. Y uno de fabricación soviética. Sólo una revuelta inde ellos vence en febrero, cuando la Adminis- terna podría producir el milagro, y la guerrilla tración Reagan tenga que hacer efectiva la se dispone a facilitarlo con la ayuda de las segunda parte de la ayuda militar aprobada, ondas de su nueva emisora, Radio Liberaque podría ser eliminada por una resolución ción SMaaifia- aJH