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VIERNES 16- 1- 87 ESPECTÁCULOS A B C 69 Imanol Arias y Rabal, en un filme de un cuento de García Márquez La Habana. Efe El cineasta cubano Tomás Gutiérrez Alea dirigirá la filmación de la cinta Fur Elise inspirada en un relato del escritor colombiano Gabriel García Márquez. Los actores españoles Imanol Arias, Francisco Rabal y Juan Echanove interpretarán los papeles principales del filme, que comenzará a rodarse en julio en distintas zonas de Colombia durante diez o doce semanas. La acción de la película transcurre en un país de Iberoamérica no identificado, en medio de una guerra civil, y en ese escenario narra las aventuras de un piano que es trasladado desde un puerto fluvial hasta la capital de aquel país. Él piano y quienes lo llevan- dice Gutiérrez- tienen que atravesar pantanos, montañas y selvas. Y todo ello como consecuencia del capricho de un oligarca. Alrededor de ese hecho se van tejiendo una serie de complicaciones, incluso una historia de amor. Es el mundo muy propio de García Márquez. El realizador cubano explicó que este proyecto, que se llevará al cine en coproducción con España, Francia y Colombia, es una vieja idea que contó un día García Márquez en casa del poeta Eliseo Diego, en La Habana. Por la similitud con el argumento de la cinta alemana Fitzcarraldo Gutiérrez Alea dice que tienen coincidencias, evidentemente, pero como explicaba anteriormente, esta ¡dea de García Márquez, aunque es ahora cuando se hará realidad al hacerse la película, es muy anterior en varios años a aquéllas Asimismo, declaró que el valor de este relato para el cine reside en buena medida en que la historia se desarrolla a través de hechos concretos La muerte en Suiza de Douglas Sirk deja huérfano el género melodramático El gran cineasta tenía ochenta y seis años y cnarenta filmes Madrid. Cesar Santos Fontenla Ayer falleció en la localidad suiza de Lugano el gran cineasta Douglas Sirk, a los ochenta y seis años de edad. Desde hace tres meses permanecía internado en un hospital y no se precisaron las causas de su fallecimiento. Sirk, cuyo verdadero nombre era Detleff Sierck, había nacido el 26 de abril de 1900, en Hamburgo, era considerado como un maestro del melodrama, género al que dedicó la mayor parte de su filmografía. Para quienes ya no son tan jóvenes o, simplemente, para quienes siguieron el ciclo que, desde el 30 de diciembre de 1982 al 21 de abril de 1983, dedicó TVE a Douglas Sirk, aquél es, en cierta medida, ante todo, el hombre que hizo de la hoy perversa Angela Chaning de Falcon Crest, Jane Wyman, una de las más sublimes intérpretes de melodramas. Tras residir en Dinamarca e instalarse en Alemania, se dedicó preferentemente al teatro, optando, en última instancia por el cine, al darse cuenta de que el régimen hitleriano, imperante en el momento en que empezaba a encontrarse en plena forma- primeros años treinta- obstaculizaba menos la libertad de expresión en la pantalla que en la escena, al menos en lo que se refería al cine melodramático que él cultivó, y del que fue un indiscutible maestro, cuyo talento, como tantas veces ocurre, sólo se reconoció plenamente tras su práctica retirada definitiva del cine- luego filmaría algún documental- en 1959, con Invitación a la vida su obra, ya que no mejor, si de alguna manera más representativa. Estudiante de arte y drama, Detlef Sierk, que así se llamaba, en la llamada vida real, Douglas Sirk, tras realizar en Alemania unos cuantos filmes, en mayor parte tan olvidados como olvidables, emprendería en 1937 la ruta del exilio- que pasaba por España, África del Sur y Australia- camino de Estados Unidos, país en el que transcurriría lo más granado de su carrera y en el que, dado el desconocimiento que se tenía de su obra europea, hubo de empezar a partir de cero. Es contratado sucesivamente por la Warner, la Cotumbia y la Metro Goldwyn Mayer, sin lograr no obstante dirigir una película, hasta el punto de llegar en un momento determinado al abandono. Hasta que, finalmente, y tras haber realizado para otras productoras algún filme de serie B tan notable como El asesino poeta con John Sanders, su actor predilecto de la primera etapa americana, como protagonista, empieza a trabajar para Universal- lnternational, a cuya sombra se crecería, primero con películas simplemente bien hechas Tempestad en la cumbre o con atípicas comedias como la, entre nosotros, inédita Has somebody seen my gal? donde trabajaba por primera vez con su actor fetiche, Rock Hudson, para llegar, con Obsesión y Sólo el cielo lo sabe qué protagonizan Hudson y Miss Wyman, al cénit de su carrera, lo que no significa necesariamente que éstas sean sus mejores películas, título que, sin duda, corresponde a Escrito sobre el viento sublimación del género en el que Sirk fue maestro absoluto. De él, asumidamente o no, han tomado prestado quienes, con posterioridad, han cultivado, sin prejuicios, el melodrama y, en primer lugar, el Fassbinder mejor. Y es que Sirk hizo del género una forma de conocimiento, una vía de exaltación romántica un sendero de los más exquisitos delirios. Denostado en su tiempo, en el que estaba de moda despreciar el cine de género Sirk se puso, el mundo por montera y antes de adaptar literalmente al Faulkner de Pylon en Angeles con las caras sucias hizo cine Faulkneriano en Escrito sobre el viento mientras, al tiempo que, para mantener satisfechos a sus jefes firmaba horrores como Atila el Rey de los hunos de reciente pase en televisión, sacaba a flote proyectos tan difíciles como, en el campo del cine bélico- o por mejor decir, anti- bélico- fueron Himno de batalla o Tiempo de amar, tiempo de morir sendos fracasos comerciales que no le impidieron realizar, como despedida del cine americano y de la actividad cinematográfica, en general, esa obra maestra- que hay que esperar que TVE programe como homenaje postumo a su autor- que es Imitación a la vida soberbio canto de cisne donde los haya. Poeta de lo efímero, hedonista cantor del lujo y el esplendor, Sirk, un hombre que no tuvo miedo a los sentimientos, hizo de la mejor parte de sus películas, un canto al amor, apto para todos los públicos, tomando la frase no en el sentido moral, que también, sino en el que con ellas podía- como de hecho, sucedió- disfrutar tanto la élite como el ciudadano de a pie. Tuvo actores y actrices predilectos, que resultaron ser, aunque no en todos los casos, aquellos en los que la Universal- lnternational tenía puestas sus mejores esperanzas, con Hudson a la cabeza y, en buen lugar, la ya citada primera esposa del actual presidente EEUU, además de la espléndida Dorothy Mallone, a la que había que dar un archtmerecido Osear, sin olvidar a la olvidada Barbara Rush o a la elegante Lauren Bacall. Cuando, a los cincuenta y nueve años, y ya por razones de salud, abandona Hollywood para instalarse, primero, en Suiza y después en Alemania, no es un hombre frustrado, aunque se le hubiera frustrado más de un proyecto. Y de su calidad humana daba buena muestra la serie de entrevistas que, con ocasión de la puesta en pantalla del aludido ciclo televisivo, llevó a cabo con él el realizador español Antonio Drove. Hace diez años, en Munich, daba unos cursos de cine y televisión y hace ocho realizaba el que, que se sepa, es su último trabajo cinematográfico, un corto titulado, Burbon Street Blues Con todo, su obra la cierra, de verdad, Imitación a la vida último de una lista de casi cuarenta largos entre los que, además de los ya citados cabe recordar, con particular agrado, Meet me ar the fair e Interludio de amor José Luis Borau, premiado en Colombia Madrid. Efe El cineasta aragonés José Luis Borau ha sido distinguido como mejor director del año por la revista Nuevo Magazzin 73 que se edita en Colombia. El premio Magazin iberoamericano de las Artes Cinematográficas se le concede a Borau en reconocimiento a su gran trayectoria en el séptimo arte y por su última película, Tata mía que supone la reaparición de la actriz Imperio Argentina, retirada de los platos durante más de veinte años. La ceremonia de entrega del galardón a Borau se efectuará el 27 de marzo, durante una cena de gala en el hotel Tequendama, de Bogotá, a beneficio de la Fundación Pro Niñez Desamparada de Colombia. Despedida del Villancico. Pontevedra, siempre en cabeza por lo que a ilusiones filarmónicas se refiere, cuando acaba de recuperar su teatro Principal y lo conmemora con multitud de actos de relieve, ha organizado en su ejemplar Museo, la gran obra de Filgueira Valverde, una oportuna y deliciosa velada con el título Despedida del Villancico Los Cantores de los Institutos, unidos los cuatro de la ciudad, la soprano Rayda Lusquiños y la pianista Rosa Escuder, desgranaron un ecléctico y adecuado programa.