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VIERNES 16- 1- 87 INTERNACIONAL REPÚBLICAS ASIÁTICAS (URSS) A B C 29 11 MILLONES DE HAB TURKMENISTÁN 3 MILLONES DE HAB. TEMOR A UNA DERROTA DE IRAK POR IRÁN Y EXPANSIÓN DEL INTEGRÍSIMO TADZHIKISTAN 4,5 MILLONES DE HAB. CONTENCIOSO FRONTERIZO CON CHINA 16 MILLONES DE HAB MILLONES DE HAB INTERVENCIÓN SOVIÉTICA Y GUERRA CON LA GUERRILLA MUSULMANA El líder soviético afronta la renovación de los jefes locales y del partido La vieja guardia mantiene su fuerza en importantes regiones Moscú. A. S. Mientras se ha ido aplazando durante meses una reunión del Comité Central, en la que tiene que abordarse el problema de los mandos medios y superiores del partido, Mijail Gorbachov se enfrenta a uno de los momentos más decisivos para la consolidación de su poder, al encararse con la espinosa cuestión de realizar una política de nombramientos de jefes locales y responsables del partido que se encarguen de las reformas. Contra tal tipo de resistencias arremetió Reformas que no son otra cosa que llevar a la práctica los principios sociales y econó- Gorbachov en su discurso de fin de año micos proclamados por el número uno del- una rara intervención que admitía la exisKremlin. La Prensa soviética redobla durante tencia de tendencias enfrentadas- cuando estos días sus quejas por la política de oí- denunció a los sectores inmovilistas y autodos sordos con que responden varios hom- complacientes, que desearían que nada carrK bres del partido investidos con algún tipo de biase en el futuro poder a la política de reestructuración peObservadores occidentales consideran que restroika anunciada por Gorbachov. El líder al aplazamiento del Pleno del Comité Central soviético se enfrenta así al que desde hace tiempo se viene previendo como el principal obstáculo con el que tropezarían sus reformas: los jefes y responsables del partido, que temen una eventual pérdida de alguno de los 300 m 2. Entrada 2.400.000 ptas. privilegios con que cuentan desde la era de Breznev. Uno de los jefes de los servicios de 5.000 m 2 de Zona Deportiva alimentación de Rostov, muerto en la cárcel Piscina- Tenis. donde cumplía condena por corrupción y desfalco, fue enterrado después con todos los honores y en presencia de las fuerzas vivas de Rostov, pese a la purga que acababa de llevarse a cabo en esta ciudad del sur de Rusia. El ministro de Sanidad tuvo que ser recientemente destituido por no subir los sueldos- extraordinariamente bajos- -de los médicos y personal sanitario, tal y como se le había indicado. Se dice que el ministro era favorable al aumento de salarios, pues sabía que en ello le iba el cargo, pero que fue incapaz de vencer las resistencias que tal medida haInformación: en la urbanización, cf Avicena, 10 Tel 248 21 37- 39 bía encontrado en otros sectores del poder. (Entrada Avda. Juan XXIII o Ctra. Humera, Km. 1) esperado para finales del pasado año no han podido serle ajenos los disturbios de Kazajstán, originados por la sustitución de Dinmujamed Kunaev, representante de la vieja guardia, por Guennadi Kolbin, ruso y antiguo compañero de estudios del primer ministro soviético, Nikolai Rizkov. Aunque posteriormente los relevos en el aparato del partido de Kazajstán fueron fulminantes, la Prensa no ha cesado de repetir desde entonces que las labores de reconstrucción del partido han sido más difíciles de lo que cabía esperar. Más empinado se prevé aún el control por los hombres de Gorbachov de la República de Ucrania, la segunda en importancia de la URSS, considerada plaza fuerte de la vieja guardia brezneviana. Las quejas de obstruccionismo provienen de todos los órdenes sociales. Los jueces son acusados de sometimiento a los poderes locales. El presidente del Sindicato de Cineastas, Ellen Klimov, aconseja a los espectadores no hacerse excesivas esperanzas respecto a un rápido cambio en la calidad de las películas soviéticas, pues según dijo éstas continúan haciéndose con la misma inercia y complacencia del pasado. Incluso el jefe del KGB, Victor Chebrikov, tuvo que realizar una pequeña purga de miembros de la seguridad del Estado por complicidad con los responsables locales que habían intentado acallar las críticas de un par de periodistas soviéticos. Los hombres de Gorbachov a veces no ocultan la cólera que les producen estas resistencias. El jefe del partido en Moscú, Boris Yeltsin, ya ha hecho en más de una ocasión manifestación de la misma. Pero quizás ésta sea fácilmente explicable ante hechos como la respuesta que dio recientemente un obrero de una fábriGa de coches a la pregunta sobre lo que había cambiado en su empresa desde el pasado Congreso del PCUS: En realidad, aquí nunca ha cambiado nada contestó el interrogado.