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MARTES 13- 1- 87 TIEMPO ABC 31 La ola de frío que atraviesa el Continente no tiene nada que ver con la española El aire que nos llega procede del Atlántico y no del Norte Madrid. J. A. Maldonado La situación por la que atraviesa la mayor parte de las regiones europeas con esta primera y cruda ola de frío del invierno hace pensar con cierta alarma si la aparición de las nieves y bajas temperaturas de nuestro país no será sino una prolongación o llegada tardía de la temida ola de frío. Y está justificada esta preocupación al escuchar los daños y pérdidas de vidas humanas que la nieve y el hielo han ocasionado. Por tener una ¡dea de hasta dónde llega esta ola de frío, basta citar algunas de las temperaturas mínimas observadas, que llegan en su cota más extrema a los- 3 3 grados de Moscú, -2 4 grados de Estocolmo, -1 8 grados de Copenhague y Berlín, -1 3 grados de Francfort y cifras similares en otras capitales europeas. Pero, con ser esto llamativo, lo verdaderamente significativo es que las máximas se sitúan en la escalofriante cifra de- 2 9 grados para Moscú, -2 0 para Estocolmo y- 1 6 en Berlín, por citar sólo algunos ejemplos. Nosotros, hasta ahora, nos hemos encontrado en una situación privilegiada respecto a nuestros colegas de la CEE y el resto de los países del Viejo Continente, pues nuestros valores más bajos no han descendido por debajo de los cinco o seis grados bajo cero en capitales de provincia y, con cierta alarma, nos preguntamos: ¿seguirán las cosas así o vamos a ser europeos también en el frío? Para contestar a esta pregunta vamos a hacer un estudio de cómo se encuentra la atmósfera en nuestro país y en las demás zonas del continente y vamos a establecer las siguientes puntualizaciones: Sobre el norte de Europa se encuentra junto al suelo un extenso e intenso anticiclón que Hega a alcanzar los 1.040 milibares y que envía sobre el continente aire extremadamente frío procedente de latitudes muy altas. Comparando esta situación con la que existe en la Península Ibérica, se observa que aquí la masa de aire que nos llega procede del Atlántico y que los vientos que la traen son del Oeste y el Suroeste, que nada tiene que ver con los que reinan en el resto de Europa. El contraste más acusado se aprecia en los altos niveles de la atmósfera, donde el embolsamientó de aire frío que padecen países como Dinamarca, Rusia o Suecia, por ejemplo, a 1.500 metros de altura, hace que las temperaturas desciendan por debajo de los- 2 0 grados, y que ya a 5.500 metros de elevación se llegan a alcanzar valores por debajo de los 40 grados bajo cero. En estas cotas diferimos notablemente, pues nuestras temperaturas a 1.500 metros sobre el suelo estaban alrededor de los cero grados, en tanto que a 5.500 metros se encuentran entre 20 y 24 grados bajo cero. El clima, en crisis De nuevo el frío es noticia, pues si bien en España no se puede hablar ni mucho menos de ola de frío no sucede así en la Europa transpirenaica, sobre todo en los países nórdicos y centrales, donde están sufriendo una de las más intensas de este siglo, ola de la que no existe posibilidad alguna de que nos alcance. Ello no quiere decir que pasados unos cuantos días la situación meteorológica pudiera evolucionar de tal forma que diese paso a otra más propicia que la anterior para que la Península quedase expuesta a la invasión de aire de origen ártico o siberiano. Pero la realidad es que, hoy por hoy, lo que sea predecir el tiempo a más de cuatro o cinco días vista no pasan de ser simples conjeturas. De todas formas, lo que sí es cierto es que el mundo en general y Europa en particular están pasando por una auténtica crisis climática, caracterizada por un marcado aumento en el grado de variabilidad del clima, que se traduce en una mayor frecuencia de situaciones extremas y de cambios bruscos atmosféricos, cuyas causas son todavía en parte desconocidas. Esto no debe sorprender, habida cuenta del gran número de factores que intervienen en el desarrollo de la circulación general de la atmósfera, lo que a la vez constituye el mecanismo primordial del clima. Es lógico que ante esta variabilidad climática e incertidumbre de sus causas, cuando ocurren fuera de nuestras fronteras acontecimientos como esta ola de frío, nos preocupemos por lo que pueda suceder en nuestro país, máxime cuando tenemos recuerdos de intensas olas como fueron las registradas en los eneros de 1910, 14, 27, 35, 45, 52, 57, 58 y 7 1 en los febreros de 1901, 02, 06, 07, 38, 54, 56 y 83, y en los diciembres de 1926, 33, 46, 62, 70 y 80. No obstante, ello nos da una frecuencia sólo un poco superior a una ola cada cuatro años, notablemente muy por debajo de la que se registra en la mayor parte de Europa. La realidad de los inviernos, en su mayoría relativamente suaves, que caracterizan el clima de la Península, no debe inclinarnos a considerar los problemas que nos plantean los ocasionales periodos de fríos intensos, como una excepción, como un nefasto accidente. Debemos aprender a organizar nuestra vida con mayor sentido de prudencia, que nos permita una mejor adaptación a las condiciones naturales cuando éstas nos son adversas, máxime en este mundo moderno en que las actividades humanas impuestas por las múltiples facetas del desarrollo económico son cada vez más vulnerables a las veleidades del clima. Ignacio FONT TULLOT B Mientras que a niveles superiores de la atmósfera sobre el norte de Europa existe una borrasca desde hace varios días que origina los intensos temporales de nieve, las bajas presiones que afectan a España nada tienen que ver con esa masa de aire, pues nos llegan procedentes del Atlántico. H Como consecuencia de las mil diferentes situaciones que existen entre la Península y los otros países afectados por el frío, basta decir que, mientras que en las demás zonas del norte de Europa permanece el anticiclón de superficie como una barrera infranqueable que mantiene las bajas presiones que existen encima de forma inamovible, en España existe circulación de vientos del Oeste y Suroeste que ha permitido antes de la llegada de la borrasca que actualmente tenemos el paso tanto de otros sistemas. Precisamente esta falta de movilidad del aire es lo que hace que cada vez se embolse aire más frío que no puede intercambiarse sobre las zonas de alrededor, lo que origina la persistencia de la ola gélida sobre Europa. Cómo combatir el frío Sobre las personas. Es conveniente beber bebidas azucaradas, tomar alimentos ricos en sal y, sobre todo, vestirse con la ropa adecuada. Es importante evitar, en lo posible, el aire frío. Sobre la casa. Controlar todos aquellos puntos por donde haya contacto con el exterior, cierres de ventanas, puertas y otros. En las zonas donde las tuberías, por su calidad o las condiciones en que estén dispuestas, puedan congelarse, es aconsejable hacer correr el agua de cuando en cuando. Las calefacciones de circuito cerrado deben tener anticongelante. Si la calefacción no se va a usar, debe procurarse que el circuito no tenga mucha presión. Sobre la circulación. Revise los. frenos, neumáticos y el sistema de alumbrado. Lleve el depósito de gasolina lleno. Reponga el líquido anticongelante y verifique las bujías y la posición de invierno Evite la conducción con niebla y procure no viajar de noche. Mantenga en cada momento la velocidad adecuada a las condiciones de la vía y circunstancias meteorológicas. En zonas de umbría, extreme las precauciones por la posible existencia de hielo. Procure llevar cadenas en el maletero de su automóvil, sobre todo si piensa salir de viaje. Mantenga la distancia de seguridad con el vehículo que le precede y evite los adelantamientos. Cuando la luz del día sea insuficiente, encienda las luces de cruce de su vehículo. Facilite ser visto. Los niños deben ir en los asientos traseros. En autopista circule siempre por el carril de la derecha, sólo debe usar los restantes para los adelantamientos. AGR