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ABC, póg. 22l a indiscutible dualidad de los componentes ontológicos del hombre se refieren más recientemente los filósofos como ente y ser. Al primer término, ente, hace alusión García Bacca como cosa o realidad concreta, definitivamente vertebrada y especificada, en tanto que el ser lo adscribe a una realidad que puede cambiar de estructura interior. Adviértase, antes de continuar, que el hombre está fijo en su estructura y su fisiología macroscópicas desde hace, al menos, un centenar de miles de años y, a pesar de ello, es capaz de manifestarse bajo especies espirituales enormemente diversas. Ente, referido al hombre, supone, pues, la compleción de sus numerosos componentes, su organización compleja y el ejercicio establecido de sus funciones, como podrían ser, por ejemplo, la disposición y cavidades del corazón, la yariedad de las células sanguíneas, la persistencia de la estructura primaria de las proteínas y la riqueza del control hormonal. Frente a esta constancia, ni los filósofos, ni los hombres de ciencia, ni siquiera los santos tienen, entre ellos y entre sí, una estructura interior semejante, a pesar de la consistencia y solidez de su organización. Tal estructura, indiferenciada, moldeable, rica en desorden, podría constituir el origen potencial de concreciones mentales y espirituales diversas, en los órdenes social, religioso, científico y artístico; coherente con la apreciación de Lamarck de que tos únicos seres de la Naturaleza son los individuos. Es éste el ser espiritual, cognoscitivo, rico en posibilidades, con exclusividad absoluta entre toda su especie. Esta especie de desorganización, de caos- e n el sentido científico del término- es una condición previa al logro de nuevos niveles de organización; ahora bien, no toda desestabilización conduce a un estado de organización más complejo y adaptativo, aunque sí dichas desestabilizaciones son condición necesaria para la reorganización. Ya es conocido cómo estos modelos autoorganizativos que se desplazan hacia niveles más complejos de organización son válidos a la sociología y a la psicología, tanto como a la biología. Se trata, pues, del individuo como subsistema que forma parte en el espacio y en el tiempo del sistema integrador constituido por la especie. Es la antropounicidad de cada uno, e! sí mismo, más o menos notoria y ecologizante- -mi costumbre, mi idea, mi influencia, mi aversión- es la orginalidad de cualquiera en el saberse único en el mundo de hoy y de mañana. Pero ¿únicos en qué? en la constancia de aquello que le difiere y otorga ¡a unicidad. TRIBUNA ABIERTA -MARTES 13- 1- 87 A entre las que se cuentan las acciones hormonales, nutritivas y hasta farmacológicas. Por Ángel MARTIN- MUNICIO Resta por ver en qué de la Real Academia Española medida, camino de la la superficie de las células, capaces de ac- vertebración del ser, los estímulos psicológituar como centros de reconocimiento de cos, el aprendizaje, la evolución cultural, son agentes muy diversos; así, a través de estos capaces de actuar sobre esta plasticidad neulugares- los receptores- -los organismos re- ronal, de la que- aunque pueda parecer ciben los mensajes físicos o químicos del mentira- ya habló Cajal a comienzos de simundo exterior y puede suceder la comunica- glo. ción imprescindible entre las células para la También es éste el momento de referirse a evolución de su funcionalidad; por medio de los receptores se procesa también en el cere- la conexión entre el soporte físico- e l entebro la información sensorial y la propia regu- que los receptores específicos suponen y los lación de la euforia y el dolor. A través de es- factores opiáceos endógenos que actúan sotos receptores se ejerce en e f hombre, entre bre ellos, al igual que lo hacen los exógenos otras, la acción hormonal, la transmisión ner- -l a morfina, la heroína, etcétera- Nos enviosa y la actividad de muchos medicamen- contramos ante una nueva dificultad que añatos; su distribución y localización puede reco- dir a la separación cartesiana de mente y nocerse, incluso en el cerebro, por medio de cuerpo físico, ya que cuando los opiáceos las imágenes obtenidas con el auxilio de la- endógenos o exógenos- actúan sobre sus potente tecnología física hoy en boga, tal receptores- ente, cuerpo físico- modifican la como la tomografía de emisión de positrones. conciencia y la conducta; ejemplo este, de El caso es que nuestros receptores forman otro lado, del uso de sustancias ajenas al orparte de la estructura estable y vertebrada ganismo con el objeto de alterar la mente. del hombre en cuanto ente; no podríamos Los factores opiáceos endógenos, o péptimodificar su presencia ni su especificidad. dos opioides, son conocidos en la actualidad Bien es conocido a este propósito el dato de como lugar de encuentro de muchas ramas que el aprendizaje de las moléculas es tan de la ciencia, desde la zoología y la embrioloantiguo como el código genético mismo, más gía, hasta la neurología y la neuropsicología, o menos unos tres mil millones de años; y, pasando por su estudio central desde el ánpor si fuera poco, se calcula que la inclusión gulo de la biología molecular. Posición, aside una característica hereditaria en los ani- mismo, de la que parten nuevos significados males superiores requiere, al menos, un mi- biológicos, como la del engarce entre el sistellón de años. La presencia, pues, de los re- ma neuroendocrino y el sistema inmune y la ceptores, su número y variedad, es un hecho de las nuevas aportaciones al estudio de la propio del individuo y de la especie. psiconeuroinmunología. Dicho de otra maneSi la estructura del hombre en cuanto ser ra: estas sustancias tan singulares son a se encuentra disponible y posee adaptabili- modo de pasarelas entre el ser y el sí. El dad para un proceso de desarrollo- frente a concepto de sí fue la piedra angular de la psiello, e! ser en la filosofía clásica es asimismo cología analítica de Freud; antes formó parte un ente definitivamente estructurado- tam- de los a priori kantianos, intuitivamente obbién es cierto que en el hombre existe una vios, al lado de espacio, tiempo y causalidad, colección de recursos biológicos capaces de y hoy aparece físicamente soportado por los incidir sobre este desarrollo y dotarlo de más antígenos de histocompatibilidád, propios de estructura; potencialidad de variada índole, cada individuo, hasta el extremo de ser opipero sujeta, en general, al suministro de infor- nión generalizada, y citada por Dausset, el mación a los receptores que han quedado que probablemente nunca ha habido dos encasillados en el ente, con lo que, además, hombres semejantes. adquiere trascendencia el adagio de Ehrlich Las estructuras químicas de estos antíge corpora non agunt nisi fixata ligandos que nos, también las de muchos otros, como tales dan vida a sus receptores como la lectura lo proteínas, localizadas en las superficies celuhace a la obra. lares, son ingredientes del hombre ente; su Estos recursos biológicos se mueven, en versatilidad y la capacidad de recibir informagran medida, en el terreno de los factores es- ción y de provocar oscilaciones funcionales pecíficos, sujetos, a su vez, a los vaivenes los hace participar en la potencialidad del ser; del metabolismo. Hoy se detectan factores su peculiar función los liga ai mantenimiento para todo y el factor de crecimiento nervioso a ultranza de la individualidad, persistencia y- paradigma de esa multitud de potencialida- responsabilidad del sí, aun a costa del rechades del ser- favorece el crecimiento del nú- zo de los trasplantes y los injertos de otros; Ente, ser, sí, sobre los que la versión molecular de la biología tiene bastante que de- mero y del tamaño de las neuronas y de mu- cualidad del sí que llega a vincularse a la tenchos otros tipos de células de los sistemas dencia de cada individuo al padecimiento de cir. El hombre tiene muchas propiedades en endocrino e inmune; más aun: el factor de enfermedades determinadas. Todo ello no es más, ni tampoco menos, común por las que somos, biológicamente, un crecimiento nervioso se difunde en la sangre ente de tantos, uno de tantos o, si queremos, tras alteraciones psicológicas y provoca varia- que una serie de acontecimientos científicos uno cualquiera; somos individuos- los sepa- ciones en el tamaño de algunas glándulas que ni se eligen ni pueden ponerse en duda. rados de los demás- por otro lado, miem- endocrinas. La importancia de estos efectos, Hay que procurar, ¡eso sí! atar en un solo bros de un todo social, o simplemente huma- y del concepto que encierra, es extraordina- nudo ios hilos de los hechos diversos y, con no, y, además, político, religioso, etcétera, a ria; se trata, ni más ni menos, que de la mo- este fin, se escoge su acomodo a la interprecondición de que se alcance una masa crítica dulación de ¡as interacciones tróficas entre tación de la naturaleza del universo y de ¡a las células nerviosas, de la redistribución de condición del hombre. suficiente. Sin que suponga, a fuer de dudas, seduc ¿Cómo soporta la biología estos concep- la organización neural, de la modificación de tos? Uno de los hechos más peculiares de la la convergencia y la divergencia entre las ción de la pura materia, ni angustia ni vacío: biología actual es la continua averiguación de neuronas, en respuesta a manipulaciones ex- es, más bien, prodigio, belleza y perfección localizaciones, concretas y específicas, sobre perimentales y a circunstancias fisiológicas, de la Naturaleza. LA CIENCIA DEL SER Y DEL SI (y II)