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14 ABC OPINIÓN Panorama MARTES 134- 87 P ARA todo educador de la vieja escuela, de esa escuela cuyas esencias hay que buscarlas en los textos de los más eminentes clásicos, la sociedad actual está siendo continuamente atacada en su sistema de valores morales; contribuyen a ello cuantos se adscriben a teorías políticas o movimientos de tinte marcusiano, haciendo tabla rasa de la ética tradicional, acendrada en sus planteamientos con la experiencia de siglos. Si se les hablase del método asumido por aquel famoso Juanita de L. A. Parrabicini, escrito en 1836 por los niños italianos, obra a la que la Sociedad Florentina concedió el título de Libro el más hermoso de lectura moral y que también nuestros abuelos tuvieron de texto en las escuelas; o aquella legión de libros más o menos imitadores del mismo, que vinieron en sucesivas oleadas a manos de generaciones ulteriores, aquellos tales, con una sonrisilla irónica tratarían de descalificar los principios que movieron a sus redactores, y si bien debe reconocerse que fueron un tantico estrictos, un tantico cerrados en sus creencias, lo cierto es que hasta ahora no han sido sustituidos por otros arquetipos mejores. Viene todo esto a cuento de cierta anécdota que confirma la influencia de las lecturas en el alma blanca de los niños. Coincidiendo con la súbita enfermedad y muerte de Félix, antiguo discípulo nuestro, hombre en plena madurez vital, se venía televisando en ¡a pequeña pantalla una serie basada en la versión libre de Cuore -Corazón, Diario de un niño del escritor italiano Edmundo de Amicis, narración primorosa del acontecer en una escuela durante un curso escolar, transcurrido bajo la guía de un sabio y prudente maestro; a lo largo de la obra se traza la etopeya de varios alumnos y se exaltan las virtudes humanas y los sentimientos patrios. Aleccionados por el libro, sus jóvenes lectores admiran la virtud y rechazan el vicio, intentando emular a los chicos de Corazón. Entre los personajes de la bella ficción resalta Garone- Garrón, en versión castellana- un muchacho fuerte, noble, generoso, pequeño Amadis o Quijote, protector de los débiles, y que se constituye en espejo de los que aspiran a ejercer el bien, obteniendo a cambio el reconocimiento de sus compañeros. LOS EMBOTELLAMIENTOS- ¿Ya no trabajas como detective? -Claro que si. Estoy siguiendo al dueño de aquel coche azul. Planetario MAS GEOMETRÍA POLÍTICA I estos días parece dibujarse un triángulo en los mentideros de AP- Herrero de Miñón, Matute y Hernández Mancha- -tal vez por un fenómeno de mimetismo, se dibuja otro, muy curioso, en la política exterior española: Fernández Ordóñez, Guerra, González. El primero es el encargado de roer los huesos duros y por eso va ahora a consumir toneladas de paciencia aguantando la insidiosa insolencia británica. El segundo, lo más parecido a un orador de mercado persa sin música de Ketelbey, algo más joven que su adorado Mahler, borda las astucias mediterráneas con el viejo y eterno Burguiba. El tercero, que en rigor es el numberguan como ahora se dice, se especializa en los abrazos peligrosos con vociferadores como Fidel Castro, fácil denostador de viejos descubrimientos o de jóvenes presidentes parlamentarios, o Arafat, virtuoso del efitado aproximativo para quien todo es rastrojo, lo mismo sus mejillas que las calles y plazas de Beirut. Decíamos casi ayer, con perdón sea repetiY Félix, dentro del grupo de chicos de su clase, era precisamente uno de los buenazos. Así, un condiscípulo suyo, sensibilizado por la evocación circunstancial de las infantiles sesiones de lectura de esas bellas y emotivas páginas, con voz entrecortada por la aflicción, viene y nos da de este modo la infausta noticia: Se nos ha muerto Garrón. Y pensamos que en este mundo donde se PARÍS ofrecen cada día tantas muestras de maldad, Continúa nuestra de violencia, de insoiaridad, se hace urgente necesidad alumbrar nuevas fuentes de lectura, con irisaciones de pensamiento y fragancias humanas, que también los hay en torno con importantísimos nuestro, para que en el futuro alguien pueda descuentos pronunciar, similarmente, en la muerte de un hombre, una tan sencilla y bella elegía. S CELINE ifEUTA ESPECIAL CASTELLO, 72 Tel. 276 26 4 4 Fernando PÉREZ MARQUES do, que el destino del triángulo, tanto en ta política como en el teatro, es romperse. Me excuso; se trata de viciosas notas subconscientes del oficio de uno, que no es otro que el de crítica teatral. De sobra sabe, por sus experiencias de Lady Pepa mi admirado Alfonso Guerra lo poco estimables que son las opiniones de un crítico de teatro. Pero el caso es que los triángulos se rompen. Recordaba el otro día aquel famoso triunvirato formado en el año 60 por César, Pompeyo y Crasa Duró siete años. En el 53 caía Craso ante los partos en las tierras siempre peligrosas de Oriente. Once después, Pompeyo, en fuga, perecía ante Tolomeo en Egipto. Parece que ir al Cairo trae gafe. Sólo dos años después, los romanos daban motivo a Shakespeare, que nacería mucho después, para escribir preciosos discursos dedicados al asesinato de César. No es mi intención gafar. Menos hacer agoreras declaraciones. Pero que la política exterior se maneja en triunvirato no puede por menos de dar mala espina. Llevamos siglos tomando los discursos por actos políticos sin desanimarnos porque la palabra Hispanidad huela a cuerno quemado a los destinados a componerla, y ahora, en vista de que no salió bien, nos empeñamos en salir proárabes, como si Hassan II y Reagan, su protector, se fueran a conmover por eso. Los abrazos son peligrosos. Hasta el de Vergara lo fue. Suárez, una vez, no abrazó bien. González, varias veces, está abrazando peor. Echarle peroratas a tunecinos es como tirar agua al mar. Apenas tengo idea del mus, pero nuestro triunvirato quiere envidar a grandes, a chicas; a pares y al lucero del alba. No sé qué diría de esto Mingóte, que es un maestro del juego. Preferiría, es un decir, menos historias y más cohesión a la hora de elegir una carta, a ser posible buena, y jugarla. Lorenzo LÓPEZ SANCHO manerii