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GENTE Marta Madruga, pervertida por Summers Marta, Martita, la eligió Manolo Summers para interpretar la película Sufre, mamón primera de los Hombres G, porque le vio carita de buena. Para el guión era imprescindible que a su hijo David, el protagonista de esta autobiografía musical e invención amorosa, le pusiera los cuernos una bruja disfrazada de inocente doncella; que le hiciera retorcerse de celos una inesperada Joan Collins en pequeñito, la más perversa de las mujeres de diecisiete años que puede encontrarse de incógnito en el Parque de las Avenidas, donde, como dice el propio David, aunque cueste creerlo, ni todos los niños son pijos ni pardos todos los gatos. Una noche, el humorista, director y productor de cine, famoso por méritos propios y afamado padre ahora por virtudes ajenas, atisbo en un concierto, entre las fan- á ticas de estos poppies el pelo oscurísimo de Marta Madruga coronando las piernas que no ocultaba una minifalda. Mientras acompañaba la niña hasta con el alma los compases de una canción que llegaba del escenario Marta tiene un marcapasos que le anima el corazón no tiene que darle cuerda, es automático, automático la imaginó repentinamente don Manolo enfundada en negro desde las cejas y se quedó prendado imaginándose el contraste. Una vez travestida de mala, la colocó delante de la cámara para sacudirla en un abrir y cerrar de ojos la vergüenza. La cosa no fue difícil, pues ayuda mucho ser, sobre un plato lleno de familiares y amigos, la única niña Así, por casualidad y gracia también de este mago del celuloide, nació Marta para el séptimo arte. Tímida y mala estudiante de BUP, hasta que los ojos de Summers no se posaron en ella, sólo aspiraba, todo lo más, a matricularse en Artes y Oficios. Ahora es, sin embargo, la mujer que durante dos horas trae al retortero al Hombre G (compositor y letrista del grupo) más relevante. Sus admiradoras me odiarán por lo mal que le trato en la película dice Martita. Pero, añadimos, se resarcirán cuando, acercándose el final, David la mande, por fin y como debe de ser, a tomar viento. Patricia BALLESTERO. SÁBADO 10- 1- 87 ABC 91 A