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10 enero- 1987 ABC Hiera río -Viajes- Política- ARC XIII Divulgación Historia del telescopio Isaac Asimov Alianza Editorial Madrid, 1986. 315 páginas A son de mar Guillermo G. de Aledo GF, Gestión de Fondos Editoriales, S. A. Madrid, 1986. 153 páginas España, en la política de seguridad occidental. 1939- 1986 Antonio Marquina Barrio Ediciones Ejército Madrid, 1986. 1.022 páginas, 2.300 pesetas Antonio Marquina, profesor de Relaciones Internacionales de la Facultad de Ciencias Políticas de Madrid, acaba de publicar un libro que, de ahora en adelante, será de obligada consulta y referencia, no sólo para los estudiosos y expertos en tema de seguridad, sino para cuantos deseen conocer aspectos inéditos de nuestra historia inmediata. La obra, encabezada por un prólogo del contraalmirante Jesús Salgado Alba, constituye, en efecto, la primera y mejor tentativa de investigar el papel de España en la política de seguridad de Occidente y la percepción de este papel por parte de las grandes potencias y, especialmente, de Estados Unidos. El profesor Marquina ha investigado a fondo en archivos españoles, ingleses, portugueses y americanos, utilizando en muchos casos documentos hasta ahora desconocidos, que acaban de ser desclasificados o cuyo acceso al público era muy limitado. A través de más de mil páginas de prosa apretada y clara, traza el autor las grandes líneas históricas y estratégicas de la realidad contemporánea española, conectándolas siempre con la relación compleja, interesada y pasional que durante el franquismo y más tarde mantuvo nuestro país con Estados Unidos. Desde la segunda guerra mundial al proceso de ratificación de nuestra permanencia en la Alianza Atlántica, el autor analiza meticulosamente la percepción de unos y otros (aliados en general, norteamericanos y españoles) del Consejo de Seguridad. Marquina descubre, por ejemplo detalles ciertamente inéditos como que Franco intentó en el último momento cambiar el contenido del primer Convenio de Cooperación militar con Estados Unidos, que Portugal presionó durante el franquismo para que nuestro país se integrara en la OTAN dado el carácter unitario que para las autoridades lusas tenía entonces (y no ahora) la defensa de la península ibérica, o el apoyo ofrecido por los países occidentales al rey Hassan II de Marruecos. En las conclusiones de este libro, Imprescindible se hace una referencia al papel de las bases y establecimientos americanos en España, sobre cuya actualidad no vale la pena insistir. Este papel es importante, significativo a nivel europeo y, por ahora aparentemente imposible de ser sustituido por las fuerzas locales, tanto por razones económicas como técnicas. Las bases y establecimientos españoles- escribe Marquina al final del libro- han permitido desde la década de los cincuenta la obtención de una profundidad a la OTAN- e n situación cuasi colonial- -que sin los convenios entre España y los Estados Unidos no hubiese podido obtener. Para Marquina se explica el énfasis del Gobierno actual español en la progresiva asunción por las fuerzas armadas españolas de las misiones que cumplen las fuerzas norteamericanas Alberto MIGUEZ Una vez más se ofrece a los lectores la posibilidad de acceder a un rico caudal de conocimientos adecuadamente ordenados y expuestos en este nuevo libro del gran divulgador de ciencia que es Isaac Asimov. Si bien aparecido hace doce años- con el indudable retraso que la obra habrá sufrido respecto a la materia que aborda én esta época de rápida aceleración tecnológica- la Historia del telescopio que edita ahora Alianza colmará las esperanzas del lector curioso y empeñado en conocer ya no solamente el desarrollo de unv instrumento situado en nuestras mentes entre la magia y la ciencia, sino aquello que se ha dicho y creído sobre el Universo. Galaxias, soles y estrellas, y hombres que se ponen a mirarlos a través de lentes y espejos. Tan mítico es el reclamo mediante el cual Asimov nos atrae hacia esta especie de historia de los cielos tal y como esos hombres los vieron a lo largo del tiempo. Resulta tremendamente útil el que alguien con la ingente cantidad de conocimientos y la pericia en su uso que es menester poseer para transmitirlos de forma sencilla y descargada realice el trabajo de compilar y reordenar lo qué cientos de lecturas dispersas han ido depositando en nuestras cabezas. De pequeños nos enseñaron la revolución que Copérnico y Galileo promovieron en el mundo de la ciencia y más allá con sus teorías; de mayores hemos sabido que el Universo se expande y viajado con los héroes de la ciencia ficción por las galaxias. Pero aún antes que Copémico y más allá de la moderna literatura, se han despejado enigmas que han ayudado a comprender el Universo. A través de la historia del instrumento al que sus estudiosos dedicaron los mayores esfuerzos en su voluntad de llegar a ver más y más lejos, el telescopio, Asimov nos hace recorrer el camino de la Humanidad en esa lucha intelectual por despejar los enigmas de su Universo. Por supuesto, ello requiere algún esfuerzo adicional de atención por parte del lector, que se asoma a una gran diversidad de conocimientos científicos propios de diferentes disciplinas. Principios de física, de química, óptica, matemáticas, geografía, ingeniería, fotografía, han de sernos explicados o al menos recordados en un libro que cuente la historia del telescopio, y con ellos las teorías que cientos de hombres establecieron y las técnicas que otros cientos desarrollaron. Merece la pena dispensarle esa atención y asombrarse una vez más de que el hombre haya conseguido, sin tocarlas, averiguar de qué están hechas las estrellas y, tragándose su vanidad, admitir la insignificancia de su pequeño mundo. Todo ello a través de la historia del telescopio. Ana SALADO En su tarjeta de visita, Guillermo G. de Aledo escribe bajoasu nombre una doble condición: la de capitán de corbeta y la de pintor naval. Lo uno es, seguramente, consecuencia de lo otro. Y por eso resulta el libro un canto al mar desde la pintura. Más de cien cuadros, cien estampas de ese- e s a- mar que tanto parece amar el autor del libro, ilustran A son de mar. Con ellas compone una gigantesca marina Guillermo G. de Aledo, en la que la palabra se tiñe de un sabor salado también para cantar gestas y contar anécdotas relativas todas, inevitablemente, al mar. Porque como explica el autor en la introducción, una imagen vale más que mil palabras. De acuerdo, pero si a esas mil palabras de la imagen, le añadimos doscientas de la prosa, la suma total será de mil doscientas que son, sin duda, más que mil En esas mil doscientas y pico palabras que componen este A son de mar, continuación de Mares, barcos, hombres, González de Aledo se embarca en una singladura con la que recorre los siete mares y otea todos tos horizontes. Desde la marina bélica- comenzando su viaje con Ja Santa María donde cuenta anécdotas, historias y demuestra su gran conocimiento del mundo de los barcos, pasa a los veleros y vapores mercantes- remolcadores, mercantes, transatlánticos desfilan ante su catalejo. Por fin, la marina bélica española, con los grandes barcos como el Vulcano el Galicia el Canarias y el Juan Sebastián Elcano para arribar después a otros puertos y hablar y pintar de las marinas de otros países. Novedades Heliodoro. M. García Vino: Congreso de burladas Claudio Bastida: Habitante del planeta Antonio Martínez Cerezo: Un día sin mañana Junta de Castilla y León. Santos Alonso: Literatura leonesa actual; estudio y antología Luis Miguel Rabanal: La memoria buscando sus disfraces Fernando Giménez Molina: De lo imaginario Antonio Gamoneda: Descripción de la mentira Carlos Ortega Bayón: Cruciare Semetipsum Elisa Gutiérrez: El peditorio Júcar Universidad. T. E. Lawrence: Los siete pilares de la sabiduría Tusquets. Lawrence Durrell: Antrobus Harry Mülisch: El atentado Jeanne de Berg: Ceremonia de mujeres Leszek Kolakowski: Intelectuales contra el intelecto Landsberg, Ludwig, Thom, Schatzman, Margalef y Prigogine: Proceso al azar Edición de Jorge Wagensberg. Edhasa. Jay Mclnemey: Luces de neón