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X ABG das y añadidas. No me produce especial satisfacción, sin embargo, ser el primero; sí me llena de alegría el hecho de haber conseguido ponerla en pie. Creo, además, que entra dentro de la política teatral que debe seguir un teatro público. (Todos los personajes rodean al director. Este se vuelve hacia ellos. El público me atraía de una manera magnética ya desde hace años. La obra ha sufrido en mí un proceso de maduración largo, y por eso he ido retrasando su puesta en pie. (Se sienta. El público habla de dos grandes temas: el amor y el teatro. Lorca pide en la obra una nueva manera de hacer el teatro, pero también de verlo. El público se comprende porque todos sus temas están en el interior de cada uno de los espectadores. Su título viene de que su principal asunto es precisamente el público. La comprensión del texto no es, sin embargo, el mismo que ante una obra más narrativa. Por eso Lorca decía que era una obra imposible, porque el público no iba a entender lo que él contaba. (Una pausa larga. El director vuelve a levantarse y pasea, con cierto nerviosismo, por la escena. Es muy difícil hablar de El público, muy difícil. Es todo tan distinto... y al mismo tiempo tan poco distinto. Es un sueño, es una pesadilla, es un instante de imaginación... y esto tiene sus reglas, distintas de las que tiene un teatro más descriptivo. (El resto de los personajes rodean al director, que se dirige entonces hacia ellos. Creo que no hay gesto más físico ni más exacto para definir lo que es El público que meterse los dedos en la garganta para vomitar todo lo que uno tiene dentro. Y cuando hablo de vómito hablo de todas esas cosas que cualquier ser humano tiene ganas de decir, de explicar. Lo genial es encontrar la manera de hacerlo. Y Lorca lo consigue. (Entra en ese momento el escenógrafo. El director se acerca hasta él y le toma del brazo, llevándole hasta el proscenio. No hubiera hecho El público sin Fabiá Puigserver, como tampoco lo hubiera hecho sin Alfredo Alcón. El escenógrafo en el teatro no es que sea importante; es que es fundamental. Un espectáculo como éste tiene una parte plástica, que emana del propio texto y de la interpretación. Poner los caminos por los qué puede evolucionar eso, tener las primeras intuiciones de colores y formas, adecuarse a compartir ese trabajo con las propuestas de un director... y hacerlo bien, requiere mucho talento, y yo creo que Fabiá lo tiene... Bueno, yo creo no; Fabiá lo tiene. En El Público, además, hemos contado con la colaboración de Frederic Amat, un extraordinario pintor, que ha puesto su visión en una obra en que la pintura es muy importante. (Un foco proyecta un poderoso haz sobre el retrato de Federico. El director se vuelve hacia él y sigue hablando. Elpúblico responde al momento personal de un ser culto, que conocía en profundidad los autos sacramentales, el teatro clásico español; un hombre en el que han calado sus contemporáneos toda la corriente surrealista. En El público existen muchas referencias de todo dos a usanza de los años treinta. Lino de ellos, que guarda un gran parecido con el Federico del retrato, le entrega al otro un manuscrito en cuya portada se lee El público, mientras habla. -Toma. Guárdame esto. Si me pasara algo lo destruyes todo. Si no, ya me lo darás cuando nos veamos. (El foco vuelve a centrarse en el director. Los dos personajes citados anteriormente abandonan la escena. El director avanza y se dirige a los espectadores. 10 tuvieran preparando para una obra Durante todo esté rato él director camina entre eilos, observándoles. Lorca exige, en El público, mucho de todo el mundo, porque se exige mucho a sí mismo, intenta no hacerse trampa. La obra necesita un tipo de actor determinado, lo que llamaríamos un actor poético, con una implicación grande con lo que Lorca propone. (A medida que el director ha ido hablando, los actores han dejado sus actitudes y han prestado atención a sus palabras. En sus gestos hay una petición de explicaciones al director acerca del texto. Una obra de teatro es como un prisma, que tiene varias caras, que uno ilumina. Unas quedan con más luz, otras con menos, pero nunca se llegan a iluminar todas. En El público yo he llegado a intuir algunas cosas... No me atrevería a decir nada más. No sé si esto es suficiente a la hora. de montar esta obra. Hay que buscarse muchos resortes internos... Tienen que buscarlos los actores, los tengo que buscar yo, los tiene que buscar el escenógrafo, para seguir a Lorca (pausa) El camino de Lorca es muy difícil. Por eso es difícil de explicar público. ¿Qué cuenta El público 1? (vertiginosamente) las obsesiones, las dudas, los miedos, las esperanzas; el ser humano, en definitiva... y, sobre todo, su contradicción (El director alza la mano, dirigiéndola hacia el retrato del Federico. Los actores vuelven la vista hacia él. El te ayuda mucho, porque ha construido un drama entre personas, entre comportamientos, y te va conduciendo, té va guiando. Por eso yo no me planteó si es una obra actual o no. Es una obra sin tiempo. (Los actores rodean al director. Este les observa y luego se dirige a los espectadores. El trabajo con los actores no es siempre tan ordenado, racional y frío como se pretende. Yo no lo llamaría trabajo... No me gusta. Es una relación dialéctica, visceral. Se trata de entrar en sintonía, naturalmente con una referencia emisora, que se llama en este caso El público, para entender y caminar con las mismas imágenes. Cuando un actor interpreta debe crear un espacio de libertad para poder fluir, y yo intento respetarlo e intento que se produzca ese espacio. Luego, si algo puede hacer el director, es ordenar esos espacios para llegar a una armonía entre ellos. (Los actores abandonan la escena. Queda otra vez solo el director, que vuelve a su mesa y se sienta. -Señor. ¿Qué? -Ahí está El público. -Que pase... y que se quede. J. B. tipo de teatro- s e ha hablado de Pirandello, Cocteau... que podemos descubrir o no... Pero el resultado que se produce es completamente nuevo; un resultado que sólo recuperaremos, en el teatro europeo, veinticinco años después, con Samuel Beckett o Jean Genet, por ejemplo. Y esto es así porque lo que Lorca sabe y aprende lo integra de manera tan vital que parece que se lo invente cada vez. Y El Público surge de un estado interior muy fuerte, de un momento cultural privilegiado, con una efervescencia en este sentido muy importante... Hay que pensar lo que era la Residencia de Estudiantes en aquel momento, qué gentes y qué nombres había, lo que fueron capaces de hacer entonces. (La escena se ilumina tenuemente, y se oye como fondo el rasgueo de una guitarra. Por ambos extremos aparecen dos personajes vesti- Creo que en esta frase hay un poco de verdad y un poco de mentira. La parte de verdad es al tiempo miedo y pudor, porque uno no está seguro de tener el derecho a contar lo que está contando, sobre todo si, como en este caso, es de uno mismo. Miedo a no poder controlar este caudal. No hay que olvidar que Lorca era un hombre que acompañaba sus textos, que los arreglaba, que los retocaba, como todo buen autor dramático. Y después hay, claro, una parte de mentira. Esa frase, no podemos negarlo, es un mutis magnífico para un personaje como Lorca. (Sombrío. Aunque en su caso fue un final de función. (Como si esta palabra sirviera de acicate, comienzan todos los personajes entonces a moverse por la escena, componiendo figuras, estableciendo diálogos ininteligibles para el espectador, realizando ejercicios de relajación, como si se es-