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SÁBADO 0- 1- 87 A a hacer medio siglo que Amado Alonso publicó un libro admirable: Castellano, español, idioma nacional Era la historia espiritual de tres nombres. Aquel libro pesó mucho, y mucho hemos aprendido todos en él. Juan Ramón Jiménez dijo que era su libro de cabecera, lo. que no es poco por ser Juan Ramón quien era y porque la ciencia sólo alcanza su más alto grado cuando puede convertirse en poesía. Gran destino el de la obra de Amado, ¿qué hubiera dicho de leer en el gran poeta: ¡Que muera el castellano para que viva el español! Pero medio siglo es mucho en el quehacer científico y muchísimo en los días que nos toca vivir, y en el libro de Amado Alonso pesan los años, por más que se mantenga erguida la armadura de la construcción. Que al iniciar estas líneas conste la deuda de gratitud- nunca pagada- que el español tiene contraída con el maestro de Lerín y el inmenso deber que en su cuenta tiene el español de América. También yo, como investigador, como profesor, al alcance de mis manos siento cerca siempre las obras de nuestro sabio. Los pasos me han llevado a América. Allí he trabajado con negros en Samaná, con ladinos en Quetzaltenango, con mulatos en Santiago de Cuba, con mestizos en Yucatán, con huitotos y muinanes en la Amazonia. ¿Para qué seguir? Siempre la lengua me acercaba suavemente a unas gentes que me tenían como propio. Así, en Lima o en Artemisa, en Puerto López o en Palenque, en Ajusco o en Pacho, en Moca o en Resistencia, en Antigua o en Viña del Mar. (Un día tomé un autobús en San Juan de Puerto Rico; no había cambio y quise apearme. Alguien pagó por mí. Preguntaban: ¿Qué pasa? Nada, un extranjero que no sabía. No, no era un extranjero, era un español. La lengua- otra vez más- era mi patria. Lo ha sido en salitreras y manglares, en milpas y en punas, en selvas y esteros. El español que yo hablo. Pero se discute: español o castellano. Amado Alonso lo explicó: la historia, el arcaísmo, el sentimiento patriótico, el ruralismo, todo era proclive a ese castellano que parecía general. Pero vamos sabiendo más y las cosas dejan de ser las mismas, o los hombres cambian o los recelos ya no cuentan. Y los datos objetivos van dejando paso a lo que eran posturas apasionadas o el tiempo también cura las violencias del pasado, o de anteayer, si se prefiere. Y un día las constituciones políticas de esa América que aún habla en español se perfeccionan en algún extremo y dan nombre a su lengua. Sobre tan inocua cuestión se renuevan ignorancias y falta de razones, pero ¿sólo en América? Lo admirable es que América nos haya venido a dar lecciones a los españoles. (Si un día se escribieran los pecados del español, él, en otro tiempo, tan dado a jugarse la vida a una sola carta, tendríamos que reconocer nuestro miedo a las palabras. Es una de las pocas herencias que recibimos y acrecentamos: siempre tenemos miedo a lo que las palabras significan. Grave dolencia. Las constituciones políticas dan nombre a su lengua. Por vez primera en 1929: para los legisladores ecua- TRIBUNA ABIERTA ABC, pág. 39 V ¿CASTELLANO? ¿ESPAÑOL? go que amaga, las filas se cierran buscando coherencia y fortaleza: castellano es una variedad regional; esPor Manuel ALVAR pañol, el suprasistema torianos, el idioma nacional era el español; integrador. Contra el inglés, México y Puerto luego (1945- 1946) prefirieron castellano. ¿Por Rico oponen- patrióticamente- español. Esqué? ¿No sería la constitución de la segunda tados Unidos es una realidad opresora (y no República española que motivó, también en- quiero que mis palabras tengan el menor tre nosotros, una terminología inexacta? Pero sentido político, aunque también opere en Ecuador, que había designado bien, se pasó quienes se sienten amenazados) y la lengua al otro campo, al que acoge al es el instrumento más sutil para Salvador, a Panamá (cuando ejercer el dominio; México y menos en la constitución espuPuerto Rico no pueden soñar ria de Arnulfo Arias) a Venecon añoranzas del pasado (Caszuela, a los paraguayos de los tilla) ni con realidades que desinpartidos Revolucionario Febreristegran: hoy, desde Río Bravo a ta y Liberal Radical. Pero en la Patagonia se extiende un insotros sitios se prefiere español trumento lingüístico que une y (Guatemala, Honduras, Nicaraque acoge a todas las variedagua, Panamá y en el Proyecto des regionales; ese instrumento de la Convención nacional consválido es el español, pues el tituyente del Paraguay) En otras castellano ahora no es sino la partes, aunque no siempre haya modalidad lingüística del español reconocimiento legal, suele prehablado en Castilla. Y si se me ferirse castellano (Argentina, Chidijera de valores absolutos, yo le) mientras que en Colombia, a diría que la castellana no es la pesar de sus grandes maestros mejor modalidad del español, Manuel Alvar del siglo XIX, hoy suele inclinaraunque esto ni me importa gran de la Real Academia se la balanza hacia español, Española cosa, ni tiene sentido cuando como dijo la viejísima Constituuno profesa esa disciplina que ción de la República dé Tunja (1811) como consta en una referencia de la Constitución llamamos dialectología. He hecho cientos de encuestas en Amérinacional de 1886 y como dice hoy la ley del ca. Allí he aprendido que la lengua es lo que 14 de marzo de 1979. sus usuarios quieren que sea. Más aún, también yo creo que el criterio del hablante es el Muy curiosa es la situación de Cuba. Allí, primer motivo del análisis lingüístico; sobre él en el Proyecto de reforma de la ley constitu- han de descansar todos los demás. ¿Qué he cional, se escribió: El idioma oficial de la aprendido? Para los indios que hablan ixil, República es el castellano pero la Constitu- pom, cachiquel, la lengua común es el espación de 1940 modificó el enunciado: El idio- ñol. Para los huitotoso, mirañas, muinanes o ma oficial de la República es el español. Sa- ticunas, el español es la lengua en la que bemos la historia del trueque: el artículo 6. buscan su liberación. Al hacer un resumen de de la Constitución se discutió apasionada- cientos de encuestas en las Antillas (Cuba, mente en la Asamblea sobre si debía con- Puerto Rico, República Dominicana) la abrusignarse español o castellano Para Jorge madora mayoría de los hablantes prefiere esMañach, castellano, en España, era denomi- pañol, mientras que castellano nunca ha alnación regionalista y centralista; además las canzado el ocho por ciento en la proporción. instituciones docentes y académicas tendían a sustituir castellano por español, pues La designación de la lengua no es una Castilla ha dejado de ser un factor cultural predominante para ser simplemente un factor cuestión capciosa. En ella van implícitos mil histórico, y la palabra castellano es un vesti- postulados afectivos que condicionan ciertos gio arqueológico dentro de la lengua El tipos de preferencias. Ló que actúa en un siconvencional Aurelio Alvarez, defensor del tio, no tiene sentido en otro o incluso en un término castellano, adujo el artículo cuarto de mismo país la misma palabra puede decir cola Constitución republicana el castellano es sas diferentes. Pero el hombre decide aquello el idioma oficial pero contraatacó el dele- que cree que es y se instaura con sus certegado Pelayo Cuervo Navarro: Este problema zas sentimentales. Pasa el tiempo y pueden fue hondamente discutido (en las Cortes es- quedar sin significado los motivos que un día pañolas) y por el concepto español se deci- llevaron a la lucha. Hoy estamos ya en ese dieron Ortega y Gasset, Miguel de Unamuno tiempo: la historia remota empieza a ser una y (a propia Academia Española, entendiendo neblina; los recelos hace años que dejaron que el vocablo castellano era algo separatista de contar; las supremacías no son creídas y que el idioma era el español. Vino a resul- por nadie. Y tenemos una gran herencia, inditar que los argumentos inútiles en España visa, compartida, inalienablemente propia. La triunfaron en Cuba y fueron esas razones las cuestión de la nomenclatura empieza a no tener sentido, porque se diluye en un ancho que hicieron preferir español. mar de significados. Lo mismo que ocurrió con prejuicios sociales, diferencias de religión Estamos muy lejos de lo que sabíamos. o preeminencias de cualquier tipo. Al igualarAhora resulta que, en América, las Constitu- se los hombres, borran sus diferencias ¿casciones prefieren español, contra lo que se tellano? ¿español? Las diferencias se bonos había dicho de mil maneras. Y español rran porque la andadura ya va siendo muy es lo que casi exclusivamente se dice en larga. Queda en unos y otros la compresión México y en Puerto Rico: por razones patrióti- de esas diferencias o el tiempo restañando cas y dé identidad nacional. Frente al enemi los recuerdos. Af